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34 APRENDAMOS con NUMERO 466 La ASESORIA TECNICA: LIC. JORGE MORA República PRENSA GRAFICA EL GALLO EL ZORRO sepas? Desde ahora, todos los animales serán amigos del alma y vivirán juntos en paz. Conque baja, primero Gallo, y celebre.
mos como buenos amigos este día feliz.
El gallo estaba preocupado. Para poder regresar a la granja, tendría que bajar a tierra. si el zorro seguía aún alli. Pero distaba de estar perdido. Antes de contestar, se estiró y, parándose sobre las puntas de los dedos de sus pies, escudriftó la colina próxima. Nada dijo, pero tendia el gallo?
Una bella mañana al salir el sol, un zorro que se paseaba por el campo buscándose el desayuno oyó cantar a lo lejos un gallo.
Se detuvo de manera tan repentina como si hubiera sido herido de muerte. Aje se dijo en voz baja, mientras escudriñiaba la lejanía. Dónde estará ese Al cabo de un instante, sus dudas quedaron desvanecidas. El gallo vivía en un corral por el cual él había pasado docenas de veces. El solo recuerdo de sus gordas gallinas, sus gansos y sus patos le hizo tragar saliva vorazmente. Pero, en seguida, meneó la cola, malhumorado. Había estado describiendo círculos alrededor del corral, noche tras noche, pero se hallaba cercado de manera tan sólida, que ni el más hambriento y astuto de los zorros podria entrar allí. Creo que le echaré otra miradita, de todos modos decidió Por si acaso!
Bajó al trote una hermosa colina, cruzó un gorgoteante arroyuelo y, por fin, se acurruco a la sombra del plátano que estaba junto a la cerca. El corral estaba justamente enfrente de él. Cuando se disponia a acercarse más, el gallo volvió a cantar. Un escalofrío de delelte recorrió el lomo del zorro. Porque el gallo no estaba en el corral, sino encaramado sobre una rama en lo alto, fuera de su alcance, es cierto, pero no por mucho tiempo, se dijo el zorro. El zorro que fuera incapaz de hacer bajar con zalamerías a un estúpido gallo de un plátano no merecia almorzar esa sabrosa carne. sin per dear un instante más, empeezó a hablar. Vamos! Pero. si es mi amigo más querido. le gritó al gallo. Es el encuentro más grato que habría podido concebir! Baja. baja inmediatamente y saludémonos como deben hacerlo dos buenos amigos. Lo haría con gusto dijo el galloPero hay una dificultad. Existen ciertos animales cuadrúpedos que matan a los gallos y a las gallinas, y si me comieran, no me lo perdonaría nunca. Las cosas que se te ocurren. exclamó el zorro. Sin duda, estarás enterado de la buena noticia. Será posible que no lo Pero distaba de estar perdido. Antes de contestar, se estiró y, parándose sobre las puntas de los dedos de sus ples, escudriñó la colina próxima. Nada dijo, pero tendía el pescuezo lo más lejos posible.
El zorro, que era tan curioso como talmado, no se conformó con ignorar lo que pasaba. Qué demonios estás mirando. Oh, nada! Nada que pueda preocuparte dijo el gallo. Sólo veo a un par de sabuesos que bajan corriendo por esa pendiente. Parecen venir hacia aqui. Dios mío! Con qué rapidez corren!
El zorro se levantó Inmediatamente. Oh! exclamó Qué memoria pésima la mía! Prometi Ir esta mañana a cazar conejos con. este. quiero decir. prometi ir a visitar a un sobrino. Lo siento. Espera un momento. dijo el gallo, saltando a una rama que estaba más abajo Bajaré a tierra dentro de ujn instante y podremos conversasr amistosa mente.
Pero el zorro estudiaba ya la dirección en que podía huir. Supongo que no tendrás miedo a los sabuesos, después del plan de paz de que me hablastes dijo el gallo. Claro que no. replicó el zorro, mientras se alejaba saltando. Pero quizás esos animales no hayan oído hablar de él todavía. Realmente, los zorros son estúpidos se dijo el gallo, acicalándose el plumaje ¡Eso es lo que ha conseguido éste, por desdeñar la inteligencia de nuestra especie!
FABULAS DE SIEMPRE LA PARTE DEL LEON Cierto día, el león, cansado de cazar solo, invitó al oso y al zorro a acompaftarlo. Era poco frecuente que el orgulloso rey de la selva invitara a sus súbditos a acompafiarlo en una cacería, y el oso y el zoarro se sintieron encantados y lisonjeados. En realidad, las cosas no habrían podido marchar mejor. por algún tiempo.
Su suerte fue tan buena que, antes del anochecer, habían atrapado varios conejos, dos cabras y un ciervo. El león eligió para acampar un sitio próximo a su cubi y, pasándose la lengua por las quijadas, encargó al oso que repartiera sus presas.
El bien dispuesto y honrado oso hizo inmediatamente lo que le habla ordenado el león. En realidad, estaba tan atareado dividiendo lo cazado en tres partes iguales, y hacia con tanto cuidado, que no miro en dirección al león. fue una lástima, porque el león escarbaba el suelo, meneando la cola y enojándose cada vez más. Por fin, cuando doso iba a terminar su tarea, el león le salto encima, con un rugido, y lo despedazo.
Después, más hambriento que nunca, miró con aire impaciente al corro, que había estado contemplando la escena. Ahora, veamos si sabes dividir las cosas de manera más razonable. ordenó hazlo con rapidez.
En silencio, el zorro puso manos a la obra.
En un abrir y cerrar de ojos, puso todas las presas que habian matado, inclusive al oso muerto, en una enorme pila. Para él, sólo se reservó un conejo pequefio.
El león hizo con su maciza cabeza un ademán de aprobación. Asi concibo yo una división justa dijo Eres un animal con sentido comun.
Cuando el zorro se disponia a abandonar campamento con su raquítico conejo porque había resuelto de pronto comérselo a solas, el león volvió a hablarle. Amigo Zorro pregunto ¿Quién te ensefló a dividir las cosas tan bien. Lo poco que sé, acabo de aprenderlo de mi difunto amigo el Oso. respondió el zorro.
المرار(
EL ASNO SU AMO Siempre acostumbra hacer el valgo neclo de lo bueno y lo malo igual aprecio: yo le doy lo peor, que es lo que alaba.
De este modo sus yerros disculpaba un escritor de fanno Indecentes; y un talmado poeta que lo oía, le respondió en los términos siguientes. Al humilde Jumento su dueño daba paja, y decía: Toma, pues que con eso estás contento.
Dijolo tantas veces, que ya un día se enfado e ame, y replicó: Yo tomo lo que me quieras dar; pero, hombre Injusto.
pleneas que sólo de la paja gaste?
Dame grano y verhios me lo como. Sepa quién para el público trabajo, que tal vez a la plebe culpa en vano: pues si en dándola paja, come paja.
siempre que la dan grano, come grano.
KAZUTE Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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