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un nerUDLICA, viernes de febrero de 1980 13 APRENDAMOS DO o8 con La República ASESORIA TECNICA: LIC. JORGE MORA PRENSA GRAFICA NUMERO 476 El cuento semanal Sorian erían las cuatro de la tarde.
Enero había pintado de amarillo los breñales y las hojas del poró. ahora, la indecisión del atardecer los había dado un leve tinte grisáceo.
Desde el bosque y la sementera se desprendía un penetrante aroma de cedros, y naranjos en flor.
Cosas del abuelo SUS El abuelo se asomó a la puerta de la rústica casona campesina. le preguntaba que de donde Habrían transcurrido unos cin estoy descansando. Estaba dorhabía tomado sus canciones, afir co minutos, cuando hicieron ingre mido y me despiertan de un solo. Todavía no, eh. maba: Todas son hechitas mías: so al corredor de la casona, en golpe! No ven que hasta lo Se pasó la mano por los letra música.
tumulto ensordecedor, media do pueden matar a uno?. Es que grandes bigotes blancos, como cena de chiquillos cuyas edades ya no me quieren. Es que ya no preocupado, luego se encogió de Bueno, pues siguiendo nuestro oscilaban entre seis y doce años. les importa que se muera el viejo, hombros, se dirigió al interior de relato, diremos que en un momen Despertó sobresaltado el viejo, o ah. Respondan!
la casona; salió rápidamente con to dado, suspendió su musical fingiendo sobresalto, puesto que Todos se quedaron callados: una enorme guitarra en entretenimiento, y miró en lonta todo era un jugo del anciano, y mitad susto, mitad risa.
con ademanes de enojo y voz de manos; se sentó en la banca del nanza, colgó su guitarra en un Después de unos segundos de corredor, y después de un convin clavo, se tendió apresuradamen trueno les espetó: Partida de cente afinamiento, sus dedos te sobre la banca, y segundos demonios, como es que entran así silencio, el que parecia ser el huesudos y largos, peo ágiles a después roncaba estrepitosamen de sopetón y con esa gritería de líder expresó: pesar de los años, arrancaron al te.
monos apaleados? No ven que Pasa a la Pág siguiente vetusto instrumento una alegre melodía introductoria, y luego el anciano con voz ronca y emociona.
da cantó lo que sigue. Esta historia que yo canto la canto porque la sé.
Es la historia de un venado caretito como usté, pata flaca, panza blanca y con rabo de algodón, que una vez pasó corriendo asustado por el liooon. si usté sabe la historia pa qué me la preguntó.
Mas le voy a contar otra del conejo Timoleon que fue a parar a la cárcel por tramposo y por gorrón. así continuó el abuelo solazándose en aquella tonada cuya música había tomado prestada de una canción mexicana muy popular, o sea la que dice: Soy un pobre venadito. Pero si alguien todos se tiraban encima y lo besaban.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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