Guardar

Aquileo Orlich Alejandro Quesada nal decía:. y Blanca Ramírez, capullo de rosa, es la hija graciosa del dios del amor. Para la llegada del joven Aquileo de Europa, aquel capullo había reventado como la noche en una aurora espléndida.
De esa aurora nacieron sus hijos y con esa aurora vivió su felicidad suprema. Pero su felicidad no podía ser completa si no generaba con ella felicidad para otros. No le bastaba la renovación permanente de la felicidad hogareña. Si era posible había que hacer feliz a todo el mundo. Por eso se acercaba a todos y todos después se acercaban a él. Gentes del pueblo, gentes del campo, gentes con más problemas que palabras. Tres veces lo hicieron diputado: una en aquella embestida romántico politica del General Volio y las otras por la voluntad independiente y espontánea del pueblo. Hasta el corazón de la selva, donde todavía atacaba el jaguar, iba Aquileo oteando problemas. El palpitar feliz de su casa tenía que repercutir por lo menos en todo el cantón. Escuelas, caminos, puentes, agua, sanidad. El es parte viva del primer germen viable de la legislación social de Costa Rica.
Con una tarde de celajes murió Blanca y crujia el roble en lo más hondo de su entraña.
Años de dolor generó aquel sismo pero Aquileo tenía que vivir. Entre los escombros de su hogar levantaban las cabecitas desconcertadas sus hijos. Sí: allí estaban sus hijos y una nueva aurora se anunciaba en ellos. Entonces, padre y patriarca vivió medio siglo más para su familia que retoñaba y para su pueblo que se desenvolvía. Medio siglo retirado de la política, pero no de la acción, ni de la amistad, ni de los intereses del pueblo. Medio siglo más de nuevas realidades, de vívidos recuerdos de, observación, de estudio, de esperanzas, de reflexiones, de tertulia y de consejos.
Por fin, en la tarde del último dieci.
siete de abril, al ritmo del doblar de las campanas, fuimos a dejarlo al camposanto. Cincuenta y un años antes, llorando había hecho él esa misma caminata, de trás del féretro de Blanca. Ella lo recibió en su nicho donde los dejamos solos y juntos para siempre.
Dejo de arder el roble: ya no perfuman el viento sus llamaradas de flores.
rofila.
Entonces era un roble joven donde ardía la vida con las llamaradas de su clo.
El mismo afecto que abrió y cerró sus ojos iluminó toda su existencia. Amigo de sus padres y de los padres y amigos de ellos; amigo de sus hermanos y de sus sobrinos; amigo y novio eterno de su esposa; amigo de sus hijos; amigo de sus nie.
tos y bisniestos; amigo de su pueblo y del pueblo y amigo de cuantos llegamos al alcance de su afecto. Quienes lo conocimos desde que comenzamos a sentir y a pensar, y volvimos a él cuantas veces lo permitió la vida, llevamos y llevaremos siempre esa caricia tibia y honda de su mirada; de su sonrisa y de sus palabras.
En uno de mis primeros recuerdos miro a Aquileo caminar de la mano con Blanca, que sería su esposa, por una cuestecita de la calle que iba de mi casa al centro de San Ramón. Un lustro antes, con Blanca había cerrado un poema de despedida para las muchachas de San Ramón, un poeta del pueblo que salió del país para no volver nunca. Esa estrofa fiWACA La tierra de los bribríes También es una excitativa a la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas. CONAI) para que hoy, más que nunca, no abandone al indígena costarricense, sino que se comprometa a luchar por la promoción socioeconómica, política y cultural de los aborígenes así como por la conservación de sus mejores y más auténticas tradiciones (costumbres, creencias, fiestas, lenguas) amenazadas por hombres blancos sin ninguna conciencia de nuestra identidad nacional.
La belleza de la fotografía del documental es extraordinaria: montañas, valles cielos y nubes nos llevan acompañados Carlos Araya Guillén de una bien timbrada voz, a pensar en los asentamientos originales de los indígenas, en los años de conquista y pacificación, y muy especialmente, en la forma El próximo viernes de mayo del a nuestras reservas indígenas.
de vida de nuestros antepasados, su reliño en curso, a las 5:30 pm. el Centro CosFiymado al sur de nuestro país, en la gión, sus costumbres, su trayectoria histarricense de Producción Cinematográfica región de Salitre y Cabagra de Buenos tórica y su lucha cotidiana. Aumenta la (organismo adscrito al Ministerio de Cul Aires, precedida de una investigación se intensidad de la vivencia que experimenta tura, Juventud y Deportes) presentará por ria sobre el tema, y con una duración de el espectador la canción en lengua bribri Cadena Nacional de Televisión la película 28 minutos la película se convierte en un que se presenta en una de las secuencias WACA: LA TIERRA DE LOS BRI valioso y oportuno llamado a las autorida de la película BRIES.
des de nuestro país en el sentido de que También el relato de la concepción Escrita y dirigida por Edgar Trigueros la legislación vigente que protege a las re de nuestros indígenas sobre la creación la película es un documental bien elaboraservas indígenas se cumpla al pie de la le del mundo y la espera constante de una do sobre el problema de la tierra que des tra, ya sea en Salitre o Quitirrisi, Matam profecía: La llegada del hombre blanco de hace años sufren los aborígenes de bú, Guaymi, Boruca, Cocles, Burica, etc. a sus dominios.
La película debe ser interpretada a la luz de su contexto socjal (por ejemplo, el termino terrareniente no es usado en el sentido de persona que posee tierras o haciendas, sino que tiene la connotación de usurpador. es decir, de la persona ajena que llega a quitar lo que no le pertenece. Es la visión particular de una familia que por sus contenidos se universaliza geográfica e históricamente en Costa Rica y nuestra América Latina, de ahí su validez y actualidad.
La canción de Amparo Ochoa La Maldición de la Malinche (y el malinche es el vende patrias) adquiere singular importancia dentro del filme en la medida que denuncia la milenaria explotación del indio y exalta sus ansias libertarias.
No cabe la menor duda que la película es un aporte significativo al conocimiento de la problemática indígena y una contribución más al desenvolvimiento de la producción cinematográfica costarricense.
Nuestro reconocimiento a don Carlos Freer, Director del Centro Costarricense de Producción Cinematrográfica, a don Edgar Trigueros, Jefe Cinematográfico, y otros estimables funcionarios de esa De pendencia.
Presbítero Dr. Domingo Rivas Salvatierra El 25 de abril del presente año se cumplieron ocho décadas del fallecimiento del Presbítero Dr. Domingo Rivas Salvatierra, quien, al decir del atildado escritor Presbitero Rosendo de Valenciano. fue sin discusión, el sacerdote más eminente y el entendimiento más despejado del clero de Costa Rica en la segunda mitad del siglo diecinueve.
Por su parte, el ilustre ex Arzobispo de San José Monseñor Victor Manuel Sanabria Martinez se expresa así refiriéndose al Padre Rivas. Varón de extraordinario talento y adornado de todas aquellas prendas que la Santa Iglesia requiere en los que llama al difícil cargo de gobernar las diócesis.
Hemos querido citar esas dos autorizadas opiniones, que retratan de cuerpo entero la personalidad y los atributos del Padre Rivas Salvatierra, antes de citar otros detalles de la vida de nuestro biografiado, nacido en San José el de febrero de 1836, en el hogar de don Prudencio Rivas y doña Josefa Salvatierra, ambos de origen nicaragüense.
Fue ordenado sacerdote en León de Nicaragua el 20 de febrero de 1859, por el Obispo Llorente y Lafuente, quien se encontraba en aquella ciudad desterrado por el Gobierno de Costa Rica. Siendo apenas diácono, por sus méritos bien ganados se hizo acreedor al nombramiento como Canónigo de la Santa Iglesia Catedral.
Su amor al estudio lo llevó luego a las aulas de la Universidad de Santo Tomás, en donde recibió el grado de Licenciado en Derecho Civil en el año de 1860. Cinco años después obtuvo el de Doctor en Sagrados Canones, y en 1869 le correspondió desempeñar el cargo de Rector de esa magna Casa de Enseñanza.
Su excepcional talento le abrió un porvenir brillante, no sólo en la carrera eclesiástica sino también en la vida pública.
Bajo la administración del preclaro ciudadano Lic. Jesús Jiménez, fue electo Diputado al Congreso, habiéndole tocado desempeñar la Presidencia de ese alto poder. También formó parte del Consejo de ciembre de 1876. El de enero de 1877 terminaban las funciones del Padre Rivas como Vicario Capitular.
Oigamos otros elogiosos conceptos sobre su personalidad, salidos de la pluma del presbitero Valenciano: Dios reparo a la Diócesis costarriqueña un Jefe adornado de tales dates en la persona del Dr.
Rivas, Vicario Capitular, para la vacante en ese momento de transición. En tan delicado puesto estaba el Dr.
Rivas en su verdadero lugar; su ciencia, su virtud, su desinterés y energía eran de molde para gobernar un obispado.
Dió repetidas muestras de gran prudencia y de ardiente celo por la gloria de Dios, aunque muchas veces tan noble carácter le acarrió sinsabores y amarguras; más el Dr. Rivas era hombre que a trueque de la satisfacción ideal que causa el deber cumplido, desafiaba imperterrito la censura, la crítica amarga, y aún las persecusiones de quienes habrían deseado verle doblegar su frente ante mezquinas consįderaciones. Del propio Dr. Rivas son los siguientes delicados conceptos, expresados al aceptar el cargo de Presidente de la Junta de Caridad, el 27 de mayo de 1876. Sobrados motivos han tenido los miembros de la Hermandad para asperar que yo acepte este cargo, con el cual verdaderamente me siento honrado. Aunque los sentimientos de humanidad, innatos en todo hombre y que yo dichosamente conservo en completa actividad, se hubieran amortiguado en mi corazón, mi carácter sacerdotal y mi posición como Jefe hoy de esta Iglesia, me habrían impulsado a no dejar defraudadas aquellas esperanzas, porque, siendo la Caridad la mayor de las virtudes divinas, nadie debe hallarse más pronto a ejercitarla que el que lleva el honor de ser acá en la tierra Ministro de ese Dios que nos ha comunicado los más sublimes principios y nos ha dejado los más bellos ejemplos de esta gran virtud.
Este virtuoso sacerdote falleció en la ciudad de San José el 25 de abril de 1900, a la edad de 64 años.
Carlos Serrano Gobierno del mismo presidente Jiménez, integrado por los más conspicuos ciudadanos del país.
Al fallecimiento del Obispo Llorente, el venerable cabildo eclesiástico eligió al Dr. Rivas como Vicario Capitular de la sede vacante, cargo que desempeño desde el 20 de setiembre de 1871 hasta el de enero de 1877. naturalmente, fue el candidato para la mitra designado por el clero, aprobado por la Santa Sede y recibido con beneplacito por la totalidad del pueblo costarricense.
Pero su postulación se vio frustrada por la tenaz oposición del Gobierno presidido por el General Tomás Guardia, y por las intrigas de unos cuantos representantes del clero. Esa actitud de sus enemigos tuvo origen seguramente en su independencia de criterio, en su franqueza, rectitud y firmeza de carácter. Fue tan cruel y despiadada la persecusión de que se hizo víctima, que cuando regresaba de Europa gravemente enfermo, se le impidió desembarcar en su propia patria.
Debido a esas serias dificultades en que se vió envuelto el Sr. Vicario Capitular en su administración, durante y con el gobierno del Presidente Guardia, el venerable cabildo eclesiástico decidió solicitar a la Santa Sede un delegado apostólico que viniera a dirimirlas y dotar a la Diócesis de un Obispo, pues la vacante era ya muy larga y la situación amenazaba tormenta.
La Santa Sede designó para cumplir tan delicada función al Ilmo. Dr. Luis Bruschetti, como Vicario y Delegado Apostolico, quien arribó al país a fines de di Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Monseñor Victor Manuel Sanabria
    Notas

    Este documento no posee notas.