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Océanos, crisis y Costa Rica

Los océanos están experimentando problemas nunca vistos en la historia

Los océanos experimentan problemas nunca vistos en la historia. Primero el cambio climático, provocado por el incremento de las temperaturas por usos abusivos de combustibles desde el siglo XVIII. Sus efectos negativos se notan en el aumento de temperaturas y lluvias más fuertes, pero también con épocas secas más prolongadas. Costa Rica no escapa, pero además somos sensibles a los efectos del fenómeno de El Niño ; cambios más pronunciados en los patrones de este fenómeno provocarían efectos muy dañinos, sobre todo en la zona norte y la península de Guanacaste.
Zonas muertas. Un segundo tema son las "zonas marinas muertas", extensiones marinas sin oxígeno incompatibles con la vida. Al 2007, se habían detectado 220 de estas zonas; la más extensa está situada a la salida del río Misisipi de 20.000 km2 en promedio. Es un proceso que se inicia cuando los ríos recogen el exceso de fertilizantes utilizados en zonas agrícolas (como sucede en el río Tempisque), o recogen aguas de desecho en grandes zonas urbanas (como sucede en el Virilla-Tárcoles). Llevando en sus corrientes altas concentraciones de nutrientes, en el mar provocan que las algas y microorganismos se multipliquen sin control, lo que produce una ausencia de oxígeno; la vida marina que puede movilizarse huye, pero organismos de movimiento lento se asfixian.
Protección del fondo marino. En Costa Rica no tenemos una manifestación clara de este problema, pero los ríos Tempisque y Tárcoles han convertido el golfo de Nicoya en un gigantesco basurero. Acciones correctivas se están ejecutando con un futuro sistema de tratamiento de aguas para el Valle Central. En el Tempisque la situación no es tan clara. De debe promover una ‘Ley del Océano’ que proteja los recursos vivos no comerciales, las riquezas del fondo y subsuelo marino, y definir los límites marinos con Colombia y Nicaragua.
Seguridad marítima. El tercer reto es la seguridad marítima debido a la piratería pesquera, vandalismo y el narcotráfico. La visión del país acerca de los guardacostas es una barrera pues son fuerzas castrenses más que civiles. Debe hacerse un gran esfuerzo para tener un servicio de guardacostas eficiente, bien equipado y con poder real de disuasión.
Sobrepesca. Un cuarto tema es la disminución global de peces por la sobrepesca. Este es un asunto sensible socialmente, que provocó en el mundo multimillonarias ayudas por muchos años, en subsidios a flotas pesqueras, que a su vez causó mayor actividad pesquera. La pesca sostenida de manera artificial en la actualidad, se vuelve difícil de manejar por el incremento en el precio de los combustibles. El resultado es que los pescadores no pueden alejarse mucho de la costa, sus ingresos disminuyen o sufren pérdidas y hay una escasez en el mercado de productos marinos.
Si hace unos años se deseaba que China e India entraran a consumir más de todo, incluyendo peces, la realidad ha cambiado ese deseo. El concepto de la “huella humana” lamentablemente es correcto: el planeta Tierra no alcanza para abastecer al mismo tiempo en el modelo actual, a Europa, Estados Unidos, y en la misma proporción a China e India.
Sobreexplotación. Los mares de Costa Rica están sobreexplotados. No hay muchas opciones. El sector pesquero deberá achicarse. En el corto plazo deberían mantenerse los subsidios para evitar una crisis mayor, buscarse alternativas y en el mediano plazo una parte del sector debe cambiar de oficio en forma digna.
La clave es dar educación, pero de nivel aceptable y sin clientelismos. Además, fomentar a nivel local e internacional la responsabilidad ambiental sobre los océanos, subir los controles sobre la pesca deportiva y estimular el desarrollo de una maricultura sostenible, que ayude a solventar la escasez debida a la sobrepesca.

  • POR Ángel Herrera Ulloa
  • Opinión
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