Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
Casi dos horas de reproches y mutuas regañadas fueron la antesala de la aprobación, ayer, de un proyecto para perdonar las deudas por ¢8.000 millones a pequeños agricultores.
El plan denominado Ley para el Apoyo y el Fortalecimiento del Sector Agrícola obtuvo los votos de 40 legisladores.
De los presentes, los libertarios Mario Quirós y Carlos Gutiérrez se quedaron sentados para mostrar su desacuerdo.
La bancada libertaria ocupó casi todo su tiempo para criticar la iniciativa, pese a que tres de sus diputados la apoyaron.
"Si no es más que condonación para que sigan siendo los mismos, sin ningún cambio. No veo apoyo ni fortalecimiento", manifestó el legislador alajuelense Luis Barrantes en referencia al nombre del proyecto.
Entretanto, su compañero de bancada Mario Núñez expresó que sería más apoyo bajar los impuestos de los vehículos de trabajo que un plan de esta naturaleza.
A pesar de estos reclamos, en la barra del público celebraron la aprobación.
Con este proyecto, se eliminan las deudas por ¢3.000 millones que 7,042 agricultores mantenían con el desaparecido Fideicomiso Agropecuario (Fidagro). Otros ¢5.000 millones se adeudaban al Fondo de Reconversión Productiva, que también desapareció.
Los dos fideicomisos los absorbió el Sistema de Banca de Desarrollo, que fue instituido en abril del año anterior.
Menos dinero. Entre los principales argumentos de los diputados para respaldar la iniciativa estaban que se trataba de dineros de difícil recuperación y que para el Sistema de Banca de Desarrollo (SBD) su administración era una carga.
No obstante, el director ejecutivo del SBD, Geovanny Castillo, solo confirmó a medias esa afirmación.
Según Castillo, ellos le manifestaron al ministro de Agricultura y Ganadería, Javier Flores, su preocupación porque la condonación de deudas significa disminuir el flujo de recursos. Flores preside el Consejo Rector del SBD.
“Esa era una preocupación fundamental, pero sí reconocimos que son de difícil recuperación. Hay que hacer un esfuerzo muy grande”, dijo Castillo.
Según el funcionario, el Sistema queda con un patrimonio de unos ¢60.000 millones que deben dedicarse al apoyo de la micro y pequeña empresa.
El proyecto recientemente aprobado será sometido a segundo debate el jueves, para cuando otros diputados anunciaron que darán los discursos que se guardaron ayer para apurar la votación.
En abril del 2008, con la creación del SBD los diputados perdonaron otros ¢20.000 millones, que correspondían al 80% de las deudas de los agricultores con Fidagro.
Este documento no posee notas.