Abrir Noticia Guardar

Cristina y Néstor, el fenómeno Kirchner

El cariño y apoyo político que despierta la presidenta Cristina Fernández entre sus electores, parece indivisible de la buena imagen que dejó en la memoria de los argentinos el expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), quien falleció de un ataque cardíaco en octubre del año pasado.
La candidata y su equipo de campaña parecen administrar con efectividad y precisión la emotividad que despierta entre la gente el recuerdo del expresidente y la actual condición de viuda de Fernández.
Desde su juventud, ambos, Cristina y Néstor, formaron parte de una única entidad política que se complementó exitosamente a lo largo de los años; una dupla de trabajo en la que ninguno de los dos era una figura decorativa.
Se conocieron en los años setenta en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, provincia de Buenos Aires, cuando combinaban estudios, noviazgo y la militancia en la izquierda de la juventud peronista.
Con el arribo de los años de plomo a la Argentina, el flamante matrimonio de Néstor y Cristina tuvo que emigrar al sur del país por razones de seguridad y allí se dedicaron a los negocios inmobiliarios durante varios años.
El retorno a la democracia llevó a Néstor Kirchner a la intendencia de la ciudad de Río Gallegos (1987-1991), capital de la provincia de Santa Cruz en el extremo sur del país.
Kirchner fue luego gobernador de esa provincia, diputado nacional y presidente de Argentina (2003-2007).
La actividad política de Cristina Fernández fue complementaria, pero nunca dependiente de la carrera de su esposo.
Electa diputada por la provincia de Santa Cruz en 1989, obtuvo luego una banca como senadora nacional en 1995, mientras su esposo era gobernador de Santa Cruz, cargo al que renunció por diferencias con sus compañeros del peronismo.
En 2001 volvió a ser elegida para ocupar un puesto como senadora nacional, y se mantuvo en esa posición durante la presidencia de su esposo y hasta su llegada a la Casa Rosada en 2007.
El aluvión patagónico. Desde su regreso de la Patagonia y su inserción en los distintos puestos políticos que ocuparon, el estilo del matrimonio "K" se caracterizó por un discurso confrontativo que apelaba a la recuperación del rol de Estado en la economía, proponía la inclusión económica de sectores poco favorecidos y se distanciaba de la política de “relaciones carnales” que su predecesor Carlos Ménem había establecido con Estados Unidos.
Desde su llegada al Gobierno, Néstor Kirchner lanzó una política, luego continuada por su esposa, de anular las leyes de Punto Final, Obediencia Debida y los indultos que, desde la administración de Raúl Alfonsín, impedían juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar (1976-1983).
En la economía los “K” mantuvieron abiertas diferencias con las políticas que el Fondo Monetario Mundial (FMI) había recomendado para el país y cancelaron la deuda que el país había mantenido por años con ese ente financiero.
Además, propusieron un fuerte aumento del gasto público y una importante presión tributaria que los llevó a sostener una de las mayores confrontaciones políticas con el sector agroexportador, favorecido con el aumento en el precio de la soya.

  • POR Ernesto Rivera
  • Mundo
Democracy
Notas

Este documento no posee notas.