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Hasta que pican las manos, mientras la mirada se llena de colores y se deja volar la imaginación.
En San Rafael de Escazú, este fin de semana, una feria pretende acercar al público a la labor de cientos de artistas y artesanos.
Se llama Embrujarte y no es para menos; cada uno de los creadores, a su manera, busca seducir los instintos de los presentes como si fueran cantos de sirena.
Casi todo se vale, especialmente si el visitante se deja llevar.
Colores, texturas y formas coquetean con la vista, a la vez que se escuchan los "coros": “Venga vea que bonito”, “¿le gustó?, “pase, pase; sin compromiso”, “¿ya vio este arte erótico?”, “¡de este solo hay uno, es exclusivísimo!”, “¡dígame que no se vería bien en su casa!”. En algunos puestos hasta tienen inciensos o confites, por si falta algo para terminar de “enganchar” y seducir al público, mayoritariamente en familia.
Según su organizador, Wálter Oses, la intención de esta sexta edición de Embrujarte es propiciar la interacción y, de paso, si se puede, motivar a que la gente compre obras hechas en el país y a precios accesibles. Estos varían desde bisutería de $10 hasta obras pictóricas y escultóricas de $4.000.
“Para mí, esta es más bien una oportunidad para crear puentes entre creadores y el público”, dijo el pintor Adrián Gómez, quien reconoce que hasta está dispuesto a llegar a un acuerdo en los precios con personas que identifique como realmente interesadas en sus cuadros y esculturas. Gómez, quien es reconocido por su temática caribeña, tiene obras que van desde los $350 hasta los $2.800.
El menú. La oferta no es escasa. En la plaza de deportes (de 8.000 metros cuadrados) que está frente al templo de esta comunidad, hay unas 1.100 pinturas, esculturas y fotografías.
Hay también y miles de joyas (hechas con piedras semipreciosas o con latas de cerveza), muebles, tablas de picar, alfombras, tejidos, alcancías, lámparas, candelas y hasta bufandas “de diseñador”.
Unas son de calidad impresionante, mientras otras, hay que decirlo, dan risa. Pero para todo hay gustos y gente.
Una de las que regala sonrisas, pero en buen término, es la creación de Víctor Quirós, quien tiene 12 años fabricando payasos con papel reciclado y alambre. Un violinista y malabarista son parte del menú. Estos los vende a $100 cada uno.
Hay muchas pinturas de paisajes, de mujeres y arte abstracto. También hay hasta “maripochanchos”, un cruce entre lepidópteros y cerdos, ideado por Elisa Morera.
“Estos precios no se consiguen en galerías”, afirmó la pintora Irene Sáenz, quien muestra su propias obras, que van de los $800 a los $1.200.
“¡La joyería es espectacular! Yo vine dizque a comprar regalos, pero la quiero toda para mí”, expresó Karol Víquez.
Quienes deseen, todavía pueden dejarse embrujar hoy. La feria da inicio a las 10 a. m. y cierra a las 9 p. m. El acceso es gratuito y se aceptan tarjetas de crédito.
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