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Toyako. AFP. El Grupo de los Ocho países más ricos (G-8) se comprometió ayer, por primera vez, a reducir en al menos un 50% las emisiones de gases contaminantes para el 2050, una meta inédita para EE. UU. pero juzgada insuficiente por Brasil, México y otros grandes países emergentes.
Los líderes del G-8 también acordaron, por primera vez, definir metas nacionales, a mediano plazo, para reducir los gases y luchar contra el progresivo calentamiento de la Tierra, aunque sin un calendario preciso.
Los jefes de los países celebraron el acuerdo mientras líderes de grandes naciones emergentes agrupados en el G-5 (Brasil, México, China, India y Sudáfrica) lo consideraron insuficiente.
"La comunidad internacional ya no podrá escapar a sus responsabilidades", dijo la canciller alemana, Ángela Merkel.
Esta es la primera vez que EE. UU. acepta una meta de reducción de gases con efecto invernadero.
Hasta ahora Washington, que nunca se adhirió al Protocolo de Kioto, se negaba a adoptar compromisos que no incluyeran a China, India y otros grandes emergentes, mientras Brasil y el resto del G-5 insistía en que los más desarrollados deben dar el ejemplo.
Sin embargo, el máximo responsable de la ONU para el calentamiento global, Yvo de Boer, se quejó de la “total ausencia” de elementos concretos sobre cómo los países ricos recortarán sus emisiones en los próximos 12 años (al 2020), lapso visto como de mediano plazo antes de las metas del 2050.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, destacó que el acuerdo “mantiene al mundo en camino para lograr un acuerdo mundial en 2009”, en referencia a la conferencia de la ONU sobre clima que tendrá lugar el año próximo en Copenhague para decidir qué seguimiento dar al Protocolo de Kioto, que expira en el 2012.
Más acciones. No obstante, las naciones del G-5 reclamaron al G-8 mayores esfuerzos y más rápido.
“Es esencial que los países desarrollados asuman el liderazgo para lograr ambiciosas reducciones de los gases con efecto invernadero después de que expire el Protocolo de Kioto”, plantearon los líderes del G-5 en un comunicado.
Las reducciones de gases de los países ricos deben ser “al menos de 25% a 40% para el 2020 en relación a 1990 y de entre 80% y 95% por debajo de esos niveles para el 2050”, insistieron en el texto.
Sudáfrica ve el acuerdo como “un eslogan vacío” que no salvará al planeta del calentamiento, dijo su ministro de Medio Ambiente, Marthinus van Schalkwyk.
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