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Tegucigalpa. AFP. El derrocado Manuel Zelaya aumentó la presión para ser restituido en el poder de Honduras, mientras Roberto Micheletti seguía hoy implementando su gobierno de facto y abierto al diálogo que podría retomarse en los próximos días.
Zelaya impuso un plazo para ser repuesto en el cargo -del que fue desplazado el 28 de junio- y amenazó con hacer fracasar las negociaciones en Costa Rica en caso de que ello no ocurra.
"Damos un ultimátum al régimen golpista para que a más tardar en la próxima reunión que se realizará esta semana en San José, Costa Rica, se cumplan los mandatos expresos de las organizaciones internacionales y la Constitución de Honduras", dijo Zelaya en una rueda de prensa en Nicaragua, país al que viajó por quinta vez desde que fue despuesto.
Si esto no se cumple, “se considerará fracasada la mediación" y "se procederá con otras medidas”, dijo, afirmando estar dispuesto a regresar al país por cualquier lugar.
Por su parte, Micheletti se manifestó dispuesto a retomar el diálogo, lo que se concretaría el sábado en Costa Rica, e incluso a reunirse con el propio Zelaya si éste acepta.
Estaría dispuesto "si acaso fuera necesario. Él es un ex mandatario del país, un ex amigo mío, y con todo gusto le daría la mano en el momento oportuno si él así lo desea", dijo tras juramentar a nuevos funcionarios, siguiendo con la implementación del gobierno de facto.
Para hoy está prevista una primera reunión ministerial en la presidencia, en la cual se analizará un anteproyecto de presupuesto de la nación 2009, que se comprometió a enviar en breve al Congreso, 10 meses después del plazo legal en que debía hacerlo el gobierno de Zelaya.
Entre los nuevos nombramientos Micheletti juramentó como canciller a Carlos López, jefe negociador de las gestiones que se llevan adelante en Costa Rica. López asume en reemplazo de Enrique Ortez Colindres, que llamara "negrito" al presidente Barack Obama, lo que provocó una enérgica protesta de la embajada estadounidense en Tegucigalpa.
López anunció que gestionará "la continuación de las relaciones diplomáticas con todos los países amigos", pese a que Honduras fue suspendida de la Organización de Estados Americanos (OEA). Mientras, la canciller del gobierno depuesto, Patricia Rodas, propuso "aislar" al gobierno de facto con sanciones económicas y políticas.
Las actividades del gobierno de Micheletti se dan en paralelo a una disminución de las protestas a favor de Zelaya, convocadas por el Bloque Popular, que este martes también llamó a manifestarse, al tiempo que analiza convocar a un paro nacional.
Mientras, la mayoría de los hondureños intentaba volver a la normalidad. El fin de semana se reiniciaba el torneo local y el viernes el tribunal electoral realizará el sorteo de la ubicación de los candidatos para las elecciones presidenciales de noviembre, vistas como una posible solución a la crisis política, pese a que la OEA advirtió que no reconocerá a ningún presidente que salga de este proceso.
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