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Oslo. AFP. El Premio Nobel de la Paz fue otorgado ayer al "banquero de los pobres" Muhammad Yunus, de Bangladesh, y a su banco Grameen, que ofrece microcréditos a personas sin recursos.
La elección del comité Nobel, que desbarató todos los pronósticos, provocó una cascada de felicitaciones de todos los rincones del planeta, desde la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hasta las aldeas de Ruanda, en África.
“Una paz duradera no puede lograrse sin que una parte importante de la población encuentre los medios para salir de la pobreza”, declaró Ole Danbolt Mjoes, presidente del Comité Nobel noruego, al explicar las razones que permitieron dar el Nobel de la Paz 2006 a Yunus.
“El microcrédito es uno de esos medios”, añadió el Comité.
Yunus dijo a la cadena pública de televisión noruega NRK por teléfono que está “encantado” con el premio.
“Ustedes están apoyando el sueño de lograr un mundo sin pobreza”, agregó.
27 años de prestar a pobres. Llamado el “banquero de los pobres” pese a que él prefiere “prestamista de esperanza”, Muhammad Yunus, un brillante economista, fundó en 1976 el banco Grameen, primero del mundo que da microcréditos a personas totalmente insolventes. En 1983 obtuvo el estatuto de banco.
La iniciativa, que se ha extendido a numerosos países, permite a los desheredados comprar herramientas, un pollo o un teléfono móvil.
“Esto va a inyectar una buena dosis de energía a todo el movimiento, puedo garantizárselo”, declaró Yunus a la radio noruega NRK.
El banco Grameen, fundado en uno de los países más pobres del mundo, tiene ahora 6,5 millones de clientes, de los cuales el 96% son mujeres.
Su capital inicial fue de $27 y, al día de hoy, ha distribuido unos $5.700 millones en microcréditos. Sus actividades representan poco más del 1% del producto interior bruto (PIB) de Bangladesh.
“Poco importa la cantidad de premios que uno gana”, comentó Yunus, ya galardonado con unos 60 galardones internacionales, al saber que recibía el Nobel.
El economista bangladesí, de 66 años, anunció que donará la parte monetaria del premio que le corresponde –la mitad del cheque de $1,37 millones– a obras benéficas.
Reacciones. En Nueva York, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, se dijo “encantado” con el premio concedido a Yunus y al Grameen Bank, “aliados desde hace tiempo de las Naciones Unidas en la causa por el desarrollo y la autonomía de las mujeres”.
Patrice Kayibanda, un ruandés que recurrió a un microcrédito para comprar un “teléfono colectivo”, afirmó que la iniciativa es “una verdadera bendición”.
“Yo ya he devuelto el préstamo y al mismo tiempo he conseguido pagar una plaza en el colegio a mis hijos vendiendo llamadas telefónicas”, dijo Kayibanda.
El histórico líder del sindicato polaco Solidaridad y premio Nobel de la Paz en 1983, Lech Walesa, se mostró, sin embargo, “sorprendido”.
“Habría sido mejor (darle a Muhammad Yunus un premio) de economía, por una idea económica original”, dijo Walesa.
Al dar el Nobel a un luchador contra la pobreza, los cinco sabios noruegos ampliaron de nuevo el campo para los Premios de la Paz, que en las últimas décadas ha dado cabida a los derechos humanos o a la defensa del medio ambiente.
El Nobel de la Paz –un diploma, una medalla de oro y un cheque de 10 millones de coronas suecas (1,1 millonesde euros o $1,37 millones )– será entregado en Oslo el próximo 10 de diciembre.
Esa fecha recuerda el aniversario de la muerte del fundador de los premios, el filántropo sueco Alfred Nobel, inventor de la dinamita.
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