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Quito. AFP. Ecuador se dispone a elegir presidente este domingo al término de una campaña que polarizó al electorado entre una izquierda dura, representada por el favorito Rafael Correa, aliado de Hugo Chávez, y una derecha que por tercera vez apuesta al populismo del magnate Álvaro Noboa.
Con el 30% de preferencias, Correa se perfila como el vencedor pero deberá enfrentar en un balotaje a Noboa, que acude con un 23% delante del socialista moderado León Roldós (19%) y la derechista Cynthia Viteri (11%), según una encuesta de la empresa Informe Confidencial.
Desde la medianoche del jueves la actividad proselitista está suspendida y los candidatos esperan en sus cuarteles la apertura de las urnas mañana .
De 43 años y un duro crítico de Estados Unidos, Correa se proclamó por anticipado vencedor en primera vuelta, pero insistió en que sus rivales se aliaron "para robarle votos y forzar una segunda ronda".
“Estas mafias políticas ya se unieron, por eso les pido que el domingo estemos atentos, haciendo una vigilia, para que no nos quiten el triunfo, que ya nadie puede negar, le llevamos 2-1 al segundo”, manifestó Correa antes de iniciar la veda electoral.
Credibilidad. Las denuncias de Correa fueron desmentidas tanto por el gobierno de Alfredo Palacio como por la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA.
“Es muy complicado. Yo diría técnicamente que es casi imposible un fraude significativo”, afirmó el excanciller argentino Rafael Bielsa, jefe de la delegación, y agregó que para eso “haría falta una fuerza política extraordinariamente potente que además estuviese en el gobierno, y no parece ser el caso”.
De cumplirse los pronósticos, Correa enfrentará en segunda vuelta el próximo 26 de noviembre a Noboa, de 55 años, considerado el hombre más rico de Ecuador.
Durante su campaña, Noboa tachó a Correa de “diablo comunista” y “coronel”, en alusión a su amistad con el presidente venezolano advirtiendo que importará el modelo cubano y venezolano.
Correa, aspirante por la coalición Alianza País, aclaró que con Chávez lo une solamente una amistad, si bien comparte con el mandatario la idea de una integración latinoamericana con un espíritu bolivariano.
“Siempre he dicho que es mi amigo personal, pero no tenemos ninguna vinculación orgánica con el régimen de Hugo Chávez y él se ha mantenido totalmente al margen de esta campaña”, dijo Correa.
Llamado a sí mismo enviado de Dios, Noboa se metió en la pelea por la presidencia tras una agresiva campaña en la que entregó dádivas a los pobres y oró junto a ellos.
“Llevaremos a los millones de pobres a un nivel de clase media como viven en España, Chile, Italia y Estados Unidos”, afirmó Noboa durante su cierre de campaña en Guayaquil (suroeste), insistiendo en que los menos favorecidos le darán el triunfo.
Con Correa inclinado a la izquierda y Noboa haciéndole contrapeso con un “populismo de derecha”, las elecciones del domingo serán unas de las más polarizadas de las últimas tres décadas, según observadores.
Unos 9,2 millones de ecuatorianos acudirán obligatoriamente a las urnas para elegir presidente, vicepresidente, diputados, consejeros provinciales, concejales y parlamentarios andinos.
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