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Temen que terroristas africanos lleguen a EE.UU. vía Latinoamérica

Washington (AP). El correo electrónico interceptado le pone la piel de gallina a aquellos que temen un nuevo ataque terrorista: Ingresar a Estados Unidos no es problema. Eso es lo que mejor hago.
El ghanés que escribió ese correo está preso, acusado de facilitar la llegada ilegal de africanos a Estados Unidos a través de Latinoamérica. Se supone que la gente que traía venía impulsada por razones económicas, pero operaciones como la suya bien podrían ser usadas por terroristas, ahora que resulta más difícil conseguir pasaportes y demás documentos de viaje.
Los servicios de inteligencia estadounidenses están prestando más atención a esas redes que traen gente de Djibouti, Eritrea, Somalía y Sudán --países donde a menudo hallan refugio los terroristas, incluidos los de al-Qaida--, según informes internos del gobierno obtenidos por la AP.
En los 12 meses previos al 30 de septiembre del año pasado, las autoridades estadounidenses pillaron a 373 personas de Africa oriental que trataban de ingresar ilegalmente al país, según un informe. Desde entonces fueron detenidas otras 159 personas procedentes de los mismos países, entre ellas 138 de Eritrea.
Cada vez que desarticulamos una red de contrabandistas de personas, aparece otra, dijo Scott Hatfield, jefe de una unidad de la división de Contrabando de Humanos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Siempre existirá la posibilidad de que un terrorista use una red establecida para venir a los Estados Unidos.
Las autoridades desarticularon una operación importante que traía personas de Africa oriental en el 2007, según los documentos revisados por AP.
Mohammed Kamel Ibrahim, un ghanés de 26 años que vivía en México, escribió el 24 de octubre del 2006 un correo electrónico en el que decía que le resultaba fácil traer gente a los Estados Unidos.
Le pagaré a mi amigo en (el servicio de) inmigración dos días antes de que venga para que pueda esperar por él apenas salga del avión. Así, no le harán preguntas, escribió Ibrahim.
Esto cuesta 5.000 dólares. Ibrahim explicó que por 3.000 dólares, el interesado no será recibido por su amigo y deberá responder a las preguntas que hacen los agentes de inmigración a toda persona que ingresa al país.
Ibrahim, quien se cree dirigía la operación, y su socio, Sampson Lovelace Boateng, un ghanés de 53 años que vivía en Belice, conocido como Pastor, fueron arrestados el año pasado, en la ciudad de México el primero y en el aeropuerto de Miami el segundo. Su red traía la mayoría de los indocumentados de Africa oriental que vienen a Estados Unidos, según las autoridades.
Documentos presentados en el proceso de los dos implicados en Washington indican que tenían cómplices en Africa, especialmente funcionarios corruptos. Y que seleccionaban sus rutas según la facilidad que había para sobornar a agentes de inmigración en los lugares de tránsito.
Las rutas que usaban incluían escalas en Johannesburgo y Sao Paulo. También pasaban por Abu Dhabi (Dubai) o Roma, camino a Bolivia, Brasil, Cuba, México o Venezuela, de acuerdo con una evaluación inicial. Los contrabandistas podían conseguir visas originales o falsas de Belice, Bolivia, Chile, México, Perú y Sudáfrica.
Algunas de las personas que usaron los servicios de Boateng e Ibrahim fueron encerradas en compartimientos de autobuses para maletas, donde pasaron hasta 12 horas. Al llegar a la frontera entre México y Estados Unidos, cómplices suyos acompañaban a los clientes en el cruce.
Ibrahim y Boateng empleaban servicios de transporte como DHL y Federal Express para recibir pagos y enviar documentos.
El 29 de julio del 2006, Ibrahim le envió el siguiente correo electrónico a un colaborador que no fue identificado: Tengo arreglada una visa en Etiopía, pero será bastante caro. Estoy en Belice para recoger una gente. Llegaré en tres días. Costará 5.000 dólares.
Esa suma garantiza una visa y la compra de funcionarios de inmigración.
Muchas personas del Cuerno de Africa, una de las regiones más pobre del mundo, buscan en Estados Unidos las oportunidades que no encuentran en sus países. Un alto funcionario de los servicios de inteligencia dijo que no hay indicios de que la gente de Africa oriental intente ingresar a Estados Unidos para realizar acciones terroristas. El informante pidió no ser identificado porque divulgó datos que no son de conocimiento público.
El servicio de inmigración exige ahora chips de computadoras y datos biométricos, lo que hace que resulte más difícil conseguir documentos falsos para ingresar al país y podría empujar a los terroristas a ensayar rutas alternativas, de acuerdo con Hatfield, el funcionario de inmigración que dirige una unidad abocada a combatir el contrabando de humanos.
La cantidad de redes de contrabandistas se mantiene estable desde hace una década y la mayor concentración se encuentra en Latinoamérica, dijo Hatfield. Lo que ha aumentado es el precio y la violencia relacionada con esta actividad. Hace diez años costaba unos 500 dólares viajar de México a Texas. Ahora hay que pagar hasta 2.000 dólares.
Hay más competencia para traer gente ilegalmente, indicó Hatfield.
Las personas vinculadas con el terrorismo tratan de ingresar al país en forma legal, o con documentos falsos, manifestó Hatfield, pero las autoridades observan de cerca otros posibles métodos ahora que se reforzó la vigilancia.
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En la red:
www.ice.gov

  • POR EILEEN SULLIVAN
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