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Obras de escultor herediano exaltan la bondad humana

Distintas figuras en piedra y madera representan ángeles guardianes Muestra se exhibe inicialmente en la Casa de la Cultura de Heredia

El escultor herediano Guillermo Hernández cree firmemente que los seres humanos son buenos por naturaleza.
Las 26 esculturas en piedra y madera que integran la exposición "Arte: mito y realidad" evocan ángeles guardianes de ese preciado tesoro llamado bondad.
La muestra se exhibe hasta el 31 de julio en la Casa de la Cultura en Heredia y de ahí pasará a las instalaciones de Coopenae, 150 metros al oeste de la esquina suroeste del parque central.
Esperanza. El artista explicó que su propuesta escultórica se nutre de la fusión entre lo humano y lo divino y de esa dualidad angustiosa entre la realidad y el mito.
“Es como si intentara resguardar el pensamiento mágico y religioso que ha caracterizado a la sociedad costarricense desde la época precolombina”, afirmó Hernández.
El escultor convierte bloques de piedra y madera en figuras aladas que metafóricamente “custodian” la esencia de la espiritualidad para proteger al mundo.
“Estos enviados o mensajeros interactúan con los seres humanos para cuidarlos de tantas amenazas presentes en nuestra sociedad”, agregó el creador Hernández.
El escultor considera que Costa Rica es un paraíso perdido bajo la sombra de la violencia social; sin embargo, su visión del futuro es alentadora.
“El costarricense es bueno en el fondo y es capaz de ser un ángel guardián de sus prójimo cuando las situaciones de la vida se ponen difíciles”, explicó el artista.
Obra coherente. Hernández define al artista como “hacedor” que transforma el material en bruto en un producto con cualidades estéticas y un significado.
“Para lograr armonía entre forma y contenido adopté la iconografía de los seres alados y su verticalidad”, afirmó el artista herediano, quien ha participado en varios simposios de escultura al aire libre.
El escultor emplea maderas como el cedro, cocobolo, cenízaro y roble de sabana, a las que les aplica un tratamiento especial llamado pátina. “Lo que busco es alterar la apariencia de la madera con tintes o pigmentos metálicos para dar una sensación de añejamiento”, explicó.
Respecto a la piedra, Hernández trabaja el mármol y el basalto, a los cuales les da un acabado especial luego del pulimento.
“Muchas veces aprovecho las formas que me sugiere el material en su estado bruto.
“Cuando la obra está esculpida me preocupo por la valoración de la materia mediante el pulimento, las texturas y las oquedades”, detalló el creador, que ha participado en 25 exposiciones.

  • POR Andrea Solano B. / ansolano@nacion.com
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