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Cuando algún país de Centroamérica sufre un descontrol político como el Golpe de Estado acaecido en la hermana República de Honduras, revisamos con atención nuestra institucionalidad y le damos las gracias a nuestro Benemérito de la Patria, Don José Figueres Ferrer, por tener la valentía y la enorme visión de haber abolido el ejército.
Los ejércitos en Centroamérica no tienen razón para existir, ya que para lo único que han servido es para fabricar gobernantes impropios, dar Golpes de Estado y para sojuzgar a los pueblos, en su enorme mayoría analfabetas y de condiciones económicas y sociales deplorables.
Ahora que nuestro Presidente Oscar Arias Sánchez asume la difícil tarea de mediar en un conflicto interno de alcances internacionales, sería prudente que ambas partes en conflicto se comprometan a fortalecer y crear idóneas instituciones democráticas y abolir el ejército y todo instituto de fuerza inapropiada y desmedida en pleno siglo XXI, que no es consonante con la realidad por la que atravesamos, llena de necesidades de trabajo, de alimento, etc.
Las ideologías políticas extremistas en la mayoría de casos se cuelan en las instituciones democráticas que son frágiles e incipientes y no es que las ideologías deban desaparecer, pero la democracia es cada vez más débil porque los políticos extremistas se aprovechan de las coyunturas históricas por las que hemos atravesado en Centroamérica y hablo del caso a manera de ejemplo de Nicaragua, donde el Poder Judicial está en manos del sandinismo y lejos de ser un poder independiente del Estado es todo lo contrario y atenta contra la división de poderes que doctrinariamente estableció Montesquieu y contra el Estado mismo.
Fortalecer instituciones.- Nuestro país debe fortalecer las instituciones que ostenta y esa labor debe ser definida bajo el modelo democrático que nos enorgullecemos en mantener. Debemos preocuparnos en que la legislación protectora sancione a los políticos y burócratas que transgreden la probidad, la honradez y los valores éticos y morales en general, de forma fuerte y sin contemplaciones, que nuestro Poder Judicial sea integrado por profesionales que estén libres de cualquier ingerencia política y de intereses de cualquier procedencia y así los demás poderes e instituciones de gobierno, donde los nombramientos de dedo sean suplidos por los nombramientos atendiendo el curriculum del ciudadano, la idoneidad cristalina y que ni por asomo el ciudadano entre en dudas o desconfianzas.
La Asamblea Legislativa debería preocuparse por revisar la gran cantidad de leyes inoperantes, desfasadas en el espacio-tiempo e implementar nuevas leyes, modernas y que sancione a los corruptos, violadores, ladrones, etc., pero para lograrlo se necesita de gente preparada y especializada en la materia. En este campo, el único partido que está trabajando en la preparación de sus candidatos a Diputados es el Partido Acción Ciudadana, lo que debería ser imitado por los demás Partidos Políticos del país.
Nuestro paradigma democrático debe estar siempre enrumbado a ser más perfectible y para eso debemos estudiar un poco más la teoría haciendo estudios comparativos con las tristes realidades de nuestros países vecinos y con los países desarrollados. Nuestro deber es estar siempre vigilantes de la institucionalidad del país.
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