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EDITORIAL PENTAGRAMA Vale la pena buscarle cola al tema de ayer en esta columna.
Cola para reflexionar, Reforestación urbana Lo primero es que los costarricenses no tenemos aún conciencia de lo que significa el terror desa tado.
Hemos vivido tanto tiempo en el Limbo, que tomamos a broma hasta las cosas más serias.
Incluso aquellas por las que se puede ca tapultar un baño de sangre nacional.
Los sucesos de anteayer nos dan la medida confirmativa de esta apreciación y sano, del Funcionarios del Ministerio de Agricultura y de la Asociación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza, entregarán hoy a los vecinos organizados del barrio de La Geroma, en Pavas, dos mil arbolitos que serán plantados en las orillas de las aceras y en los camellones de aquella localidad del oeste de la capital. Se inicia así un programa de reforestación urbana que puede transformar en parques muy amplias zonas josefinas, embelleciendo a la ciudad y creando un ambiente mucho más saludable del que tenemos.
No se habían apagado aún los ecos de la detonación de una bomba terrorista cuando los teléfonos del país se a tascaban de llamadas anónimas, pregonando la existencia de otras bombas en partes tan disparatadas como la Casa Presidencial o una venta de churros en San Sebastián.
que toman los vecinos de Pavas, que dentro de muy pocos años disfrutarán de un ambiente habitacional envidiable que pueden gozar todas las localidades que se tomen la pequeñísima molestia de plantar árboles ornamentales o frutales en las zonas verdes de su barriadas. Bien considerado el proyecto, el esfuerzo que corresponde realizar a cada una de las familias de una determinada circunscripción es mínimo, pues bastaría con que sembraran en las áreas comunes unos pocos arbolitos y los regaran, ocasionalmente, durante un par de veranos, procurando que los niños o los animales no los destruyan. En muy pocos meses, la población infantil se educará y no sólo no destruirá los árboles plantados sino que los cuidará, con lo que todos saldremos ganando en adelanto educativo y en cultura.
Esas bromas obligaron a evacuaciones en un diario, la propia Casa Presidencial, dos residencias y quién sabe qué otras instalaciones más.
Si la cosa obedecía a un plan para crear la confusión y provocar el pánico, se falló en las previsiones sobre la reacción colectiva.
No hubo pánico ni caos, pero sí un comienzo de histerismo masivo que no puede gustar a nadie, Mismo principio que pudo haberse logrado si la avalancha de anónimas llamadas obedecía, tan sólo, al deseo de mortificar que a veces llevamos tan pegado a la ropa.
Es en esto en lo que debemos detenernos a pensar, Para un programa de esta naturaleza se requiere la participación bipartita de los organismos oficiales que deben suministrar las plantas, y de los vecinos de los barrios que deben plantarlas y cuidarlas durante los priy meros dos años. Se trata de una acción conjunta que no sólo vincula a los órganos del Gobierno con los gobernados, sino que a la vez puede representar un adelanto urbano de la mayor importancia, alentando la vocación de los habitantes por la naturaleza y por el embellecimiento de las localidades en que viven.
No sabemos si existen en otros barrios, además del de La Geroma, organizaciones vecinales interesadas en acciones de bien público como la que señalamos, razón por la que deseamos ejemplarizar la iniciativa Las autoridades angustiadas con falsas alarmas, el mareo que esto produce, la pérdida de tiempo, de esfuerzos y de combustible en movilizaciones innecesarias, son malos pasos para exigir después eficiencia en el esclarecimiento de los hechos.
Tanto el Ministerio de Agricultura cuanto Ascona se hacen merecedores, como los vecinos de La Geroma, de nuestra mejor felicitación que envuelve el estímulo que procuramos hacerles llegar para que sigan adelante con su empresa, preparando viveros y distribuyendo árboles, acción que deben continuar en la seguridad de que están procurando un extraordinario beneficio a las futuras generaciones, hoy condenadas a nacer y crecer entre cemento.
Todos debemos ayudar a que los culpables de los atentados, los criminales y los terroristas, sean capturados. despejar las líneas teléfonicas de estupideces.
Guardar las ganas de bromear y la tontería, ARBOLITOS PARA TODOS EN GEROMA Para que después no nos pese.
NO HAY NADA COMO NIETOS LLEVE SU ARBOY TENER MAG ASCONA ARBUSTOS GEROMA Y NO HAY REGALO MEJOR QUE UN ARBOLITO SE AGRANDA LA FAMILIA La TENDREMOS MUCHO TIEMPO PARA VERLOS CRECER PRENSA GRAFICA Publicado por Editorial La Razón Director Lic. Joaquin Vargas Gené Subdirector Yehudi Monestel Jefe de Redacción: Luis Cartín Sánchez.
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