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APRENDAMOS con la República 754 Asesoría técnica: Lic. JORGE MORA LA BATALLA DE SANTA ROSA sidente Rivas, y el 11 de marzo de 1856 Nicaragua proclamó el estado de guerra entre ambos países.
SALIDA DE NUESTRAS TROPAS Las tropas de Costa Rica, ante la declaración de guerra, comenzaron salir de San José desde el de marzo. Jefeaban las tropas los generales José Joaquín Mora y José María Cañas.
El 12 de marzo la avanzada se estacionó en Liberia, en donde Cañas tenía organizados ya algunos batallones de infantería y uno de caballería, constituido por todo el Departamento de Moracia, hoy Guanacaste. estos grupos tan numerosos, se agregaron días más tarde nuevos contingentes de elementos que iban en defensa de nuestra soberanía.
LA BATALLA DE SANTA ROSA En el año 1855, la lucha por el poder entre legitimistas y democráу ticos de Nicaragua, permitió a un oscuro personaje de Estados Unidos WILLIAM WALKER su penetración en aquel país. El bando democrático o leonés no tuvo el menor escrúpulo en traer a Walker y sus forajidos, creyendo que ellos los respaldarían en sus anhelos.
La oportunidad cayó de perlas a Walker, quien muy pronto tomó las riendas del poder en el hermano país.
En nuestra patria, el presidente Mora observaba con preocupación los sucesos de la república del Norte. ya en noviembre de 1855, alertó así a los costarricenses. Alerta. costarricenses! No interrumpáis vuestras nobles faenas, pero preparad vuestras armas.
Vanos fueron los esfuerzos de Walker por establecer cierta relación con Costa Rica. El comisionado Schelssinger enviado por el obediente Presidente provisorio de Nicaragua. señor Rivas, a instancias de Walker, no se le permitió pasar de Puntarenas, cuando intentó venir a dialogar con nuestro presidente.
La relación que Schelessinger dio a su jefe sobre el trato que se le había dado a Costa Rica, no podía ser menos que interpretada en el verdadero sentido de una declaración de guerra. Así lo creyó el pre Los filibusteros permanecían confiados en su ventajosa posición.
Apenas en algunos lugares permanecían destacados los centinelas, particularmente en la sección sur, por donde era más posible que apareciera el enemigo Existía entre jefes y subalternos honda división, provocada en gran parte por la serie de desaciertos del jefe de todos, Schlessinger. De camino había cometido varios errores, el mayor de los cuales fue el haber sometido a Consejo de Guerra al capitán Thorpe, y el haber despojado su Compañía de Nueva Orleans, del primer lugar, para otorgárselo a la francesa. Otro de sus desaciertos fue que en la mañana, al ser sorprendido un centinela, dormido en su puesto de guardia, el coronel Schlessinger se contentó con darle una severa reprimenda y más tarde, casi fusila a otro vigía, porque había cogido una si bien nuestras tropas se preparaban para la lucha, no menos hicieron los filibusteros. El 16 de marzo invadieron nuestro país. Llegaron primero a Salinas de Bolaños, hoy Puerto Soley. Luego pasaron a la hacienda del Naranjo, en donde destruyeron muelles y menaje; lo mismo hicieron en las haciendas El Amo y Sapoá.
En cuanto a la hacienda Santa Rosa, arribaron el día 19. al siguiente, se libraría ahí la gloriosa batalla, que el Lic. Carlos Meléndez describe asi: Juan Rafael Mora Presidente de la República y General jefe de tropas costarricenses en 1856 57, bre la casa de la hacienda, lo hicieron en forma acertada, pues entraron por la retaguardia. El camino que conduce al norte hacia la casa es un sendero sombreado por árboles de cedro, jobo, tempisque y pochote y no lejos de él hay algunas elevaciones pequeñas, similares a las existentes en todo el llano. Una de ellas, inmediata a la planicie de la casa, es conocida con el nombre de La Piñuelita. y allí hoy día señorea un corpulento árbol. En ese cerro planearon el asalto a la hacienda los miembros del Estado Mayor de Costa Rica. Con previsión que les honra, los jefes costarricenses traían el plano para un posible ataque a Santa Rosa; había sido elaborado en Liberia por el Mayor don Clodomiro Escalante, quien lo había presentado al general Mcra. Fue necePasa a la página siguiente tortilla de maíz estando en servicio.
Tal era en sus actos y manifestaciones el coronel filibustero. En Santa Rosa los capitanes pensaron en la necesidad de proce der a una revista de armas, pues muchas de ellas podían estar inutilizadas por las circunstancias del viaje.
Desde la mañana expusieron esta necesidad al jefe y éste acordó realizarla a las dos de la tarde y a última hora fue pospuesta para las tres; pero ésta nunca se verificó porque a esa hora los costarricenses atacaron. Sin ninguna premeditación, las tropas de Costa Rica al avanzar soPáginas gloriosas de nuestra historia Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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