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LA RREPUBLICA. Martes de octubre de 1981 Un centenario del desengaño (ALA. Ha pasado con mucho silencio el tercer centenario de la muerte de Calderón. Se ha repetido lo que hace poco, en igual circunstancia, ocurrió con Quevedo. Hay desidia y falta de verdadero interés en nuestro mundo hispánico para recordar y valorar los grandes héroes culturales de nuestro pasado. Si Calderón fuera un clásico inglés o francés se le representaría contínuamente en teatros subvencionados de Londres o de París. En el ámbito de lo hispánico no se pasará de algún recuerdo escrito o de alguna desabrida ceremonia académica.
Y, sin embargo, Calderón, es una de las mayores figuras del teatro universal y ha dejado algunas obras que están entre la docena de las más significativas y duraderas de toda la literatura universal.
Es como si lo hubieran despojado de su validez y de su significación para convertirlo en un tema aburrido para estudiantes lerdos.
Calderón es la gran figura misteriosa y oscura que cierra el ciclo deslumbrante de eso que los manuales llaman el Siglo de Oro de las letras españolas. El variado y fecundo tiempo que va del Lazarillo, pasando por Lope, Cervantes y Quevedo, a rematar en Góngora y Calderón. Resulta prodigiosa aquella proliferación de talento creador en la que un gran pueblo pareció agotar todo lo que tenía que decir.
Es también el breve lapso en que España alcanza su apogeo de poder y prestigio internacional y comienza el violento descenso de su decadencia. El tiempo que va de la abdicación del Emperador Carlos a los tres Felipes, para rematar en aquella negación viviente del poder y de la majestad que fue el lamentable Carlos II.
Toda la literatura española de esa época es testimonio indudable de esa increíble vuelta de la fortuna. De la sensación de tenerlo todo y poderlo todo a la de la impotencia y la desesperanza. No se podía entender lo que pasaba. Nada parecía haber cambiado en lo externo y aparente y sin embargo todo era distinto. Se perdían batallas y negociaciones diplomáticas. Se abandonaban dominios, crecía la pobreza, el dinero se evaporaba, había hambre en el pueblo y en los hidalgos, proliferaban los pícaros. Es tiempo para los sarcasmos terribles de Quevedo. Grande eres Filipo, a manera de hoy, mientras más tierra te quitan más grande eres Las palabras y las convenciones politicas y sociales parecen continuar siendo las mismas, pero la realidad ha cambiado profundamente. Se tiene la sensación de vivir en un engaño, en un delirio de apariencias falsas, los nombres no corresponden con las cosas.
Arturo Uslar Pietri tas grandezas y cambiar tantas cosas, fue adquiriendo un cierto alejamiento de lo inmediato. Monta comedias para divertir a Felipe IV y Autos Sacramentales para adoctrinar los espíritus banales. El tema de la apariencia y de la irrealidad es constante en él. Es el tema de El gran teatro del mundo que vuelve en muchas formas a su pluma. Todo es mera apariencia, el mundo es un escenario en el que transitoriamente reyes y vasallos representan un papel para luego desaparecer.
Hay una hora en la que, con el recuerdo del tiempo de caballero en guerra, evoca con fuerza incontrasta ble las virtudes del pueblo. Pedro Crespo, El Alcalde de Zalamea. resulta más hombre auténtico y respetable que los capitanes y generales nobles con los que se encuentra y hasta que el mismo Rey Felipe II. Era otra España que estaba en el cuadro sin voz y a la que Calderón le da el más resonante eco.
La culminación de ese soliloquio desesperado frente a la fuga inapresable de la realidad la da en La vida es sueño. Es a fábula ejemplar del hombre y de la reaudad. No llega a saber Segismundo cuándo sueña y cuándo está despierto, cuándo imagina y cuándo vive, y hasta dónde la vida entera no es sino un juego enganoso de imaginaciones y deformaciones mentales, hasta afirmar toda la vida es sueño, y los sueños sueños son.
Teatro del mundo, vida como sueño, engaño y desengaño; está allí la esencia no sólo de una época de España, sino también una explicación válida de buena parte de la condición humana. De Segismundos está llena la historia.
De lo que no está llena es de Calderones. ALA. El tema del gran libro es la coexistencia de muchas realidades simultáneas o, acaso, la imposibilidad de conocer la realidad verdadera. Hay una realidad de Don Qui jote y una de Sancho, y otra de los duques y otra de los arrieros y la no menos diferente de los galeotes. Entre todas ellas ¿dónde está España? Es lo que todavía dos siglos más tarde se va a preguntar Laпа.
Es acaso por eso mismo la hora del barroco, la de la decoración sin sentido, la columna retorcida, los milagros convertidos en pintura de palacios, y del juego con las palabras que dicen todo y parecen no decir nada. La realidad se hace inalcanzable e inexpresable. Es lo que ya había planteado Cervantes en el Quijote.
Esa literatura del delirio de las apariencias y de la proclamación del desengañó, que expresa Quevedo con tanta maestría, es la que va a llevar a su final Calderón.
Poeta de la iglesia y de la corte, en su carga vida en la que vio desaparecer tanEn defensa de la Universidad Nacional Hace algunos días, se presentaron en los principales diarios del país comentarios sobre una idea de dudoso origen, tendientes a fomentar una posible fusión de las universidades. Además, frecuentes los comentarios sobre los problemas que afronta la educación superior y que concuerdan por supuesto, con las diversas crisis por las que ya transita la sociedad costarricense. Si observamos el panorama con amplitud, tendríamos que aceptar que los problemas no son sólo de la educación superior, sino que abarcan a todo el sistema de educación nacional.
Sin embargo, no resulta justo ni objetivo que con base en un editorial de carácter general como el publicado en La Nación del pasado 21 de setiembre de 1981, se pretende específicamente señalar el nombre de la Universidad Nacional, afirmando que dicho centro de educación superior, presenta una crónica situación de desorden administrativo y financiero y despilfarro de recursos Este comentario en un editorial que es leído por ciudadanos de muy diversas procedencias y niveles culturales, cuyo tema central era en realidad la idea de fusión de universidades, no tiene por qué ser dirigido en forma discriminatoria a señalar el nombre de la Universidad Nacional. La razón es que se trata de una institución que desde hace algún tiempo, vierazones, no podemos pasar inadvertido un criterio tan subjetivo como el que se incluyó dentro del editorial del 21 de setiembre en el periódico La Nación.
La Universidad ha logrado grandes avances en el campo administrativo, incluso creo no equivocarme al afirmar que en algunos aspectos, puede haber superado técnicas y procedimientos que se utilizan en otras instituciones similares más antiguas del sector público. Casualmente, un día antes de apareqer el desafortunado editorial, la Universidad, por intermedio de su Departamento de Personal, reunía a profesionales y técnicos de otras universidades e instituciones públicas del país para estudiar la posibilidad de crear mecanismos que permitan aprovechar al máximo los recursos de capacitación que para funcionarios administrativos se encuentran dispersos en diferentes instituciones del Estado.
Por otra parte, la UNA cuenta con carreras profesionales de primera calidad en el país, pero que lamentablemente son quizás poco conocidas en nuestro medio. No es la ocasión para continu ar señalando aspectos favorables, baste con indicar que no resulta positivo seguir atacando a una institución joven que como bien lo señalaba el señor Rafael Parra, en un acertado comentario del 24 de setiembre, en el espacio de Redactores del periódico La Nación, fue una conquista para la provincia de Heredia, y para el país en general y a pesar de sus penurias presupuestarias, sigue adelante. Las críticas y la presión pacrearla con una u otra orientación, tuvieron oportunidad de formularse en otras ocasiones ya superadas. Ahora lo que se requiere es el apoyo para los funcionarios que desde dentro, tratan con honestidad y esfuerzo de mejorarla.
Para concluir, las crisis no deben sorprendernos pues cuando se presentan en las instituciones, es porque estas caminan, están vivas y en pleno proceso de desarrollo. Por el contrario, nos deben llamar la atención los períodos prolongados de pasividad y excesiva tranquilidad por los que atraviesan muchas otras organizaciones, pues posiblemente los problemas disfrazados o subterráneos que las afectan y los conflictos que muchas veces son manipulados internamente, las pueden estar debilitando. Las crisis son indispensables en el tanto en que nos permitan replantear los problemas, buscar soluciones racionales y ser mejores.
El problema de la educación superior trasciende los enfoques subjetivos. que puedan desacreditar los esfuerzos institucionales y la imagen por la que lucha una institución de educación superior a nivel nacional.
No olvidemos que los funcionarios de.
dicados a la docencia en el país, son una misma clase y que trabajan por lo general indistintamente en los diferentes centros de educación superior del país. En otras palabras, se trata con excepciones lógicas del mismo recurso humano, hoy aquí, mañana allá o simultáneamente aquí y allá.
Cuidemos entonces de no emitir crite.
rios desafortunados que puedan lesionar innecesariamente los esfuerzos que hacen algunas instituciones y las personas que en ella laboran para mejorar sus actividades en beneficio del país.
Lic. Francisco Cervantes Quesada ne trabajando por corregir sus deficiencias y ocupar un lugar importante en la sociedad costarricense. Estos criterios resultan poco objetivos y se prestan para enfrentar a dos instituciones que aunque distintas en edad, padecen similares defectos y a.
traviesan periódicamente las mismas crisis No debe olvidarse que a pesar de las dificultades por las que ha atravesado la UNA y no obstante sus pocos años de vida, cuenta con personal que lucha por mejorar su funcionamiento, ya en el campo de la administración, ya en el campo de la docencia. Hemos aprendido a identificar sus deficiencias, a luchar por corregirlas y también hemos aprendido a querer la institución en que laboramos. Por esas La realidad del alcoholismo en la región atlántica en trazos muy generales de lo que nosotros hemos encontrado. Hemos tratado de proceder con el mayor rigor posible. Yo decía al comienzo, hemos hecho aproximadamente 000 entrevistas, cada una de esas 000 entrevistas los hábitos de ingestión que se exploraron en cada una de estas personas fueron confirmados por familiares o amigos y posteriormente cada uno de los casos de alcoholismo que fue detectado fue visto y chequeado directamente por un médico del Instituto que se trasladó al domicilio de cada uno Cuarta parte y final de la conferencia no puede volver a tomar nunca más, ya de los encuestados, es decir, esto nos da del Dr. Hugo Miguez, Jefe del Departa que entra nuevamente en un episodio de una seguridad, las cifras que nosotros mento de Investigación del Instituto ingestión imparable, entonces cuando notraemos pueden ser mayores pero no pueNacional Sobre Alcoholismo, en la que sotros decimos 800 enfermos alcohóliden ser menores, cada uno de los casos de enfocó en Limón el dramático cuadro de cos estamos hablando de 800 casos cróalcoholismo que hemos detectado ha sido la realidad alcohólico en la región atlántinicos, que esos individuos van a entrar en chequeado con posterioridad con un ca.
rehabilitación. Ahora bien, si nosotros examen clínico minucioso de cada una de Yo quisiera que ustedes tomaran esta pensamos en estos números y pensamos las personas. En cifras esta es la situación.
dimension, cuando ya nosotros hablamos que estos números se están dando en una de enfermos alcohólicos estamos hablanpoblación que está entre los 30 y 44 Me alegra particularmente hacer esta exdo de un individuo que ya tiene depen años, de 30 a 44, años quiere decir que la Hugo Miguez posición hoy y en este momento porque dencia física, estamos hablando entonces enfermedad se está instalando al menos de alguna forma volviendo al comienzo de una enfermedad incurable, ya que el en la región atlántica, casi 10 años antes siento la satisfacción de traer por un lado alcohólico no se cura, con el alcohólico los 30 a los 44 años, es decir, de alguna de lo que se instala en muchos lugares un diagnóstico problemático en cuanto a lo unicó que ya puede hacerse es reha del mundo, ya que generalmente los cua manera estas cifras y estas edades son lo ingestion de alcohol, pero saber por otro bilitarlo a un altisimo costo. El indidros de aleoholismo instalados de esta gicas, desgraciadamente son lógicas, porlado que mis compañeros van a exponer viduo que contrajo la dependencia en gee manera aparecen a partir de los 45 50 que responden al mismo patrón de inges qué es lo que el Instituto piensa hacer tión excesiva que se inicja prácticamente este en este campo para atacar neral no puede ver a tomar nunca más, años, con estas características, y en la reya que entra nuevamente en un episodi ste docujá átiles addiéndiena bladem acionarahlardblegodesede del Sistede desdenpaadplescencia. Esta es la situación blerna.
is del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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