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LA REPUBLICA. Martes 17 de noviembre de 1981 11 Regis Debray: Peligros y debilidades Por Mario Villar Roces PARIS. ALA. Hace ya algún tiempo 14 años para ser más exactos, el nombre de un oscuro filósofo francés, o de un mediocre intelectual con pretenciones de filósofo, emergió de pronto a la superficie y ocupó los cintillos de los grandes rotativos latinoamericanos y hasta los espacios mejores de la prensa internacional. En las sierras bolivianas, más concretamente en Nancachuazú, sin haber logrado el más mínimo apoyo de los campesinos que aspiraba a reivindicar aún cuando estos no se lo habían pedido, cayó el Che Guevara, asediado por un ejército que peleaba de veras y que no estaba dispuesto a consentir la ocupación de su país por una turba de aventureros extraños.
Regis Debray, que así se llama este transnochado aspirante a filósofo, quiso ser a la vez aprendiz de guerrillero y ensayar en el altiplano de Bolivia las lucubraciones teóricas que concibiera en su libro Revolución en la revolución. sin darse cuenta que los soldados del general Ovando, que nada tenían de teóricos pero conocían palmo a palmo el terreno que pisaban, sabían su oficio a la perfección y no se resignaban a tolerar que unos pretensos redentores venidos de otras tierras, torcieran el camino de un pueblo que, como el boliviano, se esforzaba entonces por encontrar, mediante soluciones propias, el rumbo de su destino histórico.
Es bien conocido que el Che, sabiéndose en aprietos, decidió librarse de su ilustrada impedimenta y licenció a Debray, que lejos de ser útil a la guerrilla, constituía en sus filas un real estorbo y un verdadero lastre. Regis Debray, como todos sabemos, cayó muy pronto en manos del ejército boliviano que respetó su vida y lo envió a La Paz rodeado de todas las garantías. Allí el pintoresco francesito decidió mantener incólume su integridad física, salvar el pellejo para decirlo de una vez, y se asegura que a través de sus imprudentes declaraciones, los rangers de Ovando dieron con el paradero del Che. Cuando Guevara advirtió que se le estrechaba el cerco, anotó con resignación en su Diario: Parece que el francés ha hablado más de la cuenta.
modidades parisinas, se arrepintiera de sus veleidades guerrilleras y escribiera. para asombro de todos e indignación de los marxistas, su Crítica de las armas. que es la esquela de defunción de su tesis delirante, hasta el punto de convertirlo la afirmación es suya en un chivo expiatorio ideológico de los líderes cubanos.
Cuando se convirtió en Francia en un abanderado de las prácticas electoralistas, confiando a las urnas los destinos de su pueblo, quedó entonces claro está, en muy mala posición entre los partidarios de la guerrilla que lo consideran un traidor, y entre los mismos socialistas franceses que lo tienen por un oportunista.
Pero a Debray le llegó su día, porque Mitterrand arribó al poder y para compensar de algún modo a este guerrillero jubilado, lo designó en un cargo no tan importante como algunos suponen en el frágil tinglado de su recién estrenada administración.
Hablemos claro, Regis Debray representa muy poco en Francia, tan poco que son muchos, muchísimos los franceses que inclusive lo ignoran o que ahora se enteran por primera vez de su existencia.
Pero va a jugar sin duda su papel en este baile grotesco del socialismo galo, que a corto plazo, si sigue valiéndose de asesores como este, puede convertirse quizás en la mayor mascarada de su historia.
Por lo pronto, Fidel Castro se apresuró a designar a su amiguísimo Alfredo Guevara como Embajador de la UNESCO en París. La idea es lo hemos indagado bien que Castro, completamente desacreditado entre la intelectualidad europea y latinoamericana en donde sólo le queda una escasa media docena de amigos, trata por esta vía. Alfredo Guevara y Regis Debray de recuperar parte de la credibilidad perdida, con la complicidad de Gabriel García Márquez y de Julio Cortázar, que han puesto sus plumas y sus talentos en alguno de estos casos más plumas que talento, al servicio de los intereses más inconfesables del estalinismo cubano.
Ya estamos enterados pues, del papel que respecto del régimen de La Habana le tocará jugar a este francesito aprovechado, que lo mismo que traicionó al Che en las selvas de Nancachuazú y se leaflojaron las piernas en los cuarteles bolivianos y eso lo saben bien los comunistas cubanos que lo utilizan pero no lo perdonan abandonará mañana a Mitterrand, cuando el barco socialista galo comience a hacer aguas y las ratas se arrojen a la corriente.
Fue este mismo frustrado guerrillero con su teoría del foquismo. el causante verdadero de los desastres guerrilleros latinoamericanos y de la muerte de Camilo Torres, Ciro Castaño, Marighella, Luis Turcios, Yon Sosa, Francisco Caamaño y de tantos otros. fue Regis Debray el mismo que un día, gozando ya de las coLos incentivos fiscales en el proceso de desarrollo económico investigación, capacitación y educación, capital de trabajo y servicios públicos y privados que pueden desempeñar una función decisiva en el establecimiento o la expansión del sector industrial. La discriminación en favor de la inversión activos fiios para el desarrollo industrial, está plenamente just icada solamente si lo dicta el carácter de los obstáculos al desarrollo económico en un momento dado y en un país particular, y en cierto grado depende también del tipo de desarrollo que se desea fomentar. En cualquier caso, es bastante dudoso que estímulos especiales a las inversiones en capital fijo de las empresas industriales sean por sí mismos suficientes para iniciar una ola de gastos de inversión.
positiva global en muchos de ellos. Mien.
tras que los objetivos usuales de una reforma impositiva básica son aumentar la recaudación, eliminar las diferencias injustas o arbitrarias en la distribución de la carga fiscal y modernizar o fortalecer la administración impositiva, la promulgación de una ley sobre incentivos fiscales tiene efectos opuestos. Este tipo de legislación reduce los ingresos del gobierno, introduce nuevas diferencias en la carga fiscal a que deben enfrentarse contribuyentes con ingresos iguales, y trae consigo nuevas complicaciones en la administración impositiva.
Sin embargo, los proponentes de la legislación sobre incentivos fiscales argumentan que las ventajas sociales y econó.
micas producidas por los estímulos, son mayores que las desventajas. Insisten en que los incentivos provocarán un aumento sustancial en el nivel de la inversión y de la actividad económica en general que tendrá mayor importancia para el desarrollo que cualesquiera de las complicaciones administrativas o costos de recaudación y le equidad resultante de su adopción.
Lic. Carlos MI. Vargas Chávez Puede parecer paradójico que los incentivos a la inversión hayan obtenido preeminencia en la planeación del desarrollo en muchos países de América, precisamente cuando se acaba de reconocer la urgente necesidad de una revisión imConsiderando la industrialización como uno de los caminos principales que llevan hacia el crecimiento económico acelerado, los países de escaso desarrollo han optado desde hace bastante tiempo por hacer amplio uso de diversos incentivos fiscales como manera de canalizar hacia las actividades manufactureras el ahorro interno y externo de las actividades menos ligadas con los objetivos de desarrollo. De hecho en algunos países latinoamericanos como Brasil, la Argentina y México, entre otros, la introducción de estos beneficios, que en sus comienzos asumían forma principalmente de exenciones de impuestos a la importación de bienes de capital, data de principios del siglo XX, es decir, es muy anterior a la época presente, en que el desarrollo económico y la industrialización se consideran como los objetivos económicos de más alta prioridad y en que las políticas económicas se formulan deliberadamente para servir estos objetivos. El uso de los incentivos fiscales para fomentar el desarrollo industrial en las dos últimas décadas se extendió por todas partes del mundo y paralelamente sus modalidades se diversificaron y refinaron. En la actualidad existen dos categorías generales de estos instrumentos de política fiscal vinculada con el desarrollo: a) exenciones de diver.
sos impuestos directos e indirectos, y b)
tratamientos especiales, generalmente bajo el concepto de impuesto sobre la renta o sobre utilidades, que reducen los costos de inversión a través de beneficios de reinversión o de depreciación. Las medidas comprendidas dentro de estas dos grandes categorías pueden ser aplicadas tanto por separado como conjuntamente. En la mayoría de los casos los incentivos de este tipo para la inversión industrial contienen elementos de selectividad y dejan al Estado un amplio margen de discreción administrativa.
Cuando se opta por aplicar incentivos de este tipo, deberían integrarse estrechamente éstos con otras fases del esfuerzo para fomentar el crecimiento económico, fases que no se limitan necesariamente al ámbito puramente fiscal.
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En algunos países los incentivos fiscales representan el mayor esfuerzo legislativo emprendido hasta ahora para acelerar el desarrollo; en muchos otros, representan sólo una de las muchas medidas adoptadas como este propósito.
Holocausto ser humano eno?
muerte.
de la Estos subsidios fiscales pueden asumir varias formas, como lo expresado. Las más comunes consisten en exenciones parciales o totales, generalmente por un período limitado, de uno o varios impuestos y deducciones especiales para depreciación acelerada o reinversión, en el impuesto sobre la renta de sociedades e individuos. En muchos países, la ley otorga tratamiento impositivo preferencial, en una forma o combinación de estas formas, con objeto de incrementar distintas actividades no industriales, como el ahorro privado, la construcción de vivienda, etc.
Sin embargo, el aspecto más importante de los incentivos fiscales reside en su utilización como medio para lograr los objetivos asociados con las actividades manufactureras. Esto no quiere decir que tampoco sean beneficiosos para valorar la utilidad de la legislación sobre incentivos, los encaminados a fomentar ac tividades no industriales u otros objetivos industriales diferentes de los asociados con la inversión en la manufactura.
Lo horrible di Santa fue des.
crito recientements pos un investigador y profesor en radiclesia de Boston, en Masachusetts, Herbert Abrates quien caluló las pérdidas humanasuso el panorama que a los sobrevivier se les espearía allí, luego de una guerra nuclear.
Las medidas de esta índole encierran tanto ventajas como desventajas y no deberían considerarse como las únicas o decisivas para alcanzar los objetivos de la in.
dustrialización. Es bueno hacer hincapié en que cualesquiera que sean los méritos relativos y las modalidades de estos instrumentos de fomento a la industria, la decisión básica en favor de adoptarlos involucra la elección de política económi.
ca en favor de la inversión en activos fijos de capital, frente a las alternativas de coadyuvar, por ejemplo, inversiones para 45 millones de seres humanos se debaten entre la vida y la muerte atacados desde todos los ángulos por el hambre, fiebre tifoidea, hepatitis y disentería y sin un centímetro cúbico de antiobióticos para enfrentar esas enfermedades. Los últimos quince millones de personas acaban de agonizar. Debilitados por la radiación no pudieron resistir las enfermedades.
El cuadro desolador se produce poco tiempo después que las principales ciudades de un país muy grande, Estados Unidos, han sido bombardeadas con 559 megatones, por medio de detonaciones atómicas.
La infección proveniente de las enfermedades que se propagan sin control alguno y la falta de médicos para atender la emergencia descomunal, representan la amenaza principal; después, el hamEn y los insectos provenientes de los caeres en descomposición convierten al El informe elaborado como un reporte médico, no tiene ninguna intención política, declaró el propio Abrams, pero un holocausto nuclear será tan destructivo como no da la imaginación para pensarlo.
Todo ello hace peso en cuán grandes deberán ser los esfuerzos y cuánto deben aumentarse cada día para evitar una posible confrontación nuclear, entre los países que sea.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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