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LA REPUBLICA. Miércoles 14 de julio de 1982 Creación Arturo Uslar Pietri CARACAS. ALA. En la historia de la antigüedad hay un lapso de alrededor de cien años, entre los siglos VI y antes de Cristo, que ha ejercido una explicable fascinación en los historiadores de las ideas y de la evolución espiritual del hombre. Durante ese siglo, a todo lo largo del mundo antiguo, se produce casi simultáneamente y de manera independiente, la aparición de una pléyade de profetas y sabios que van a cambiar la mentalidad humana y el rumbo de la historia. Es una especie de edad eje en que se revelan milagrosa y simultáneamente los grandes mensajes y las grandes corrientes que van a informar y dirigir el pensamiento y la conciencia de los hombres hasta nuestros días. Es el tiempo en que surgen, a todo lo largo de la humanidad, aquellas lumbres extraordinarias que fueron Zoroastro, Pitágoras, el Segundo Isaías, Li y Confucio en China, Buda en la India.
Anaxagoras, Demócrito y Socrates en Grecia.
Gore Vidal, gran novelista norteamericano que nos tiene acostumbrados a las más ágiles y reveladoras reconstrucciones del pasado histórico, se ha dejado tentar por la posibilidad de revivir en su conjunto este tiempo extraordinario.
Su libro se titula Creación y llena sin peso ni fatiga más de quinientas páginas de la más deslumbrante evocación de épocas y personajes.
Ciro Spitama, su héroe, es el embajador de Persia en la Grecia de Pericles, anciano y ciego, que decide dictar las extraordinarias experiencias de su larga y andariega vida a un sobrino nieto, que no es otro que el joven Demócrito.
Spitama era hijo de un alto funcionario del Imperio Persa de Darío y de una griega y está, por su formación, en la cúspide de las dos vertientes de Occidente y Oriente. Por su padre es nieto de Zoroastro y, de niño, pudo presenciar la muerte heróica y conmovedora del profeta fundador a manos de bárbaros. Ha conservado sus enseñanzas y la creencia en la dualidad de los principios del Bien y del Mal, pero con una mente curiosa y abierta a todos los rumbos.
Va como embajador de la Corte Persa a la India, cargado de curiosidades y preguntas, tanto como de proyectos económicos y políticos. Allí tropieza con Mahavira y recibe la primera desconcertante lección de rechazo de la realidad. Más adelante llegará ante Buda que le explica que el ser es un mal.
En el recuerdo del viejo andariego aparecen reinos, ciudades, culturas, religiones y todo un inmenso fresco de aquel confuso tiempo auroral. Lo que ha hecho Vidal es como una estupenda extravaganza intelectual, un refinado cinerama erudito y provocador de aquel remoto pasado que no ha dejado de estar presente en nuestra manera de entender el hombre y el mundo. Lo ha hecho sin concesiones de mal gusto, con buen tino, con seguro conocimiento y con sentido dramático la inmensidad de tres continentes. Ahora la dicta a Demócrito y le llegan los ecos de Sócrates. Estaba en su nacimiento y floración máxima la gran herencia intelectual sobre la que hemos vivido desde entonces, sin saber entenderla ni aprovecharla las más de las veces.
No era una empresa fácil la que ha realizado con tanta inteligencia y tino Gore Vidal. Su libro puede parecer, en cierto modo, una evocación nostálgica, pero también contiene un mensaje de esperanza. Eran también hombres los que produjeron aisladamente el prodigioso florecer de aquel siglo. Abrieron para la mente humana todas las vertientes posibles y todas las vías por donde hemos caminado desde entonces. Lo importante es que no lo sigue viendo con los apagados ojos de Spitama, el héroe de Vidal, como pasado y recuerdo, sino como posibilidad de esperanza y punto de partida.
Todas las respuestas posibles le fueron dadas en su largo viajar de Ulises o Simbad del espíritu. Mahavira le había enseñado que no había principio ni fin, Gautama Buda le advirtió que la curiosidad de conocer desaparecería con todas las demás ataduras del ser y con el sufrimiento.
El maestro del Tao le dijo que el hombre grande no tiene ambiciones y por lo tanto tampoco fracasos. Para ir a terminar en el bullicio de Atenas, en aquella búsqueda sin término de respuestas para tratar de saber qué es la materia, qué es el bien, qué es el hombre y qué es la verdad.
En cierto sentido, lo que Gore Vidal parece decirnos en su espléndido panorama deslumbrante, es que todos somos Spitamas y que, al igual que él al final de su jornada, tenemos al comienzo de la nuestra abiertos los mismos difíciles y contradictorios caminos. ALA. del desarrollo. No es un libro para quedarse en él sino para salir disparado a la reflexión y la búsqueda de las raíces de la angustia de ser hombre.
En otra embajada Spitama llega hasta la China. Es allí donde encuentra a Li y le es revelado el taoismo y más adelante recibe las enseñanzas de Confucio. Al sabio maestro, tan alejado de metafísicas, le pregunta por qué hay tanto sufrimiento.
La respuesta valía el viaje y no ha perdido su valor profundo para nosotros y nuestros agitados días: Los tiempos son malos porque nosotros no somos buenos.
Al final, ya en la vejez, el derrotado Jerjes lo envía a Atenas. Es el tiempo de Pericles y llega hasta su mirada interior de ciego todo el despliegue prodigioso del pensamiento griego. En su larga vida Spitama ha visto despertar al hombre en toda Grettel Santamaría Meditación para el día del Medio Ambiente Teresa Randulfe de Constenla rero por donde arrojamos a la vía pública todo cuanto de una forma u otra contamina el interior de ese nuestro reducto.
La ocurrencia es parte del paisaje a veces pintoresco que nos presenta la vida cotidiana de este San José a veces provinciano y a veces cosmopolita. Desafortunadamente para el habitante de esta ciudad, además de la contaminación propia de los grandes centros urbanos modernos, como puede ser la producida por el humo y gases de las chimeneas o por la cada vez mayor riada de vehículos que ruedan por nuestras calles, está la que produce el descuido y la desidia del mismo ciudadano que ya no se preocupa excesivamente por el aspecto de su entorno. Acabamos encerrándonos en nuestros propios castillos, sea nuestra vivienda o bien nuestro automóvil y aun en aquellos casos en que hay preocupación por el aspecto de estos nuestros personales reductos, no se repara mucho en lo que sucede fuera de los mismos. La ventanilla del automóvil se convierte con frecuencia en la tapa del basuPor un momento tuvo la sensación de que estaba soñando.
Todo era tan hermoso, tan irreal, que solamente en sueño se podía vivit. Trató de abrir aún más sus ojos, intentó pellizcarse pero la circunstancia no se lo permitía. Entonces, no le quedó más remedio que darle curso a esa grandiosa vivencia. Sí, Grettel Santamaría, esta joven nacida allá en Golfito hace unos veinticuatro años, estaba cantando con un excelente grupo coral en la Capilla Sixtina, al lado de bellísimas voces, casi todas Lic. Luis Moya Mata italianas. Pero. Cómo se había iniciado todo esto?
Grettel, de origen humilde, pero dotada de una voz do de Cavalli y Sáenz, para llevar a Grettel a Italia con estupenda, comenzó a sorprender a sus amigos cuan el fin de que se cultivase en el canto.
do ya en el Colegio Anastasio Alfaro se le invitaba pa El señor Cavalli, Presidente de la Asociación Culra que solazara con sus cantos, por aquel entonces, de tural Dante Alighieri, haciendo noble uso de sus relacorte popular. Luego ingresa a la Universidad de Cos ciones con el gobierno italiano, luego de ingentes esta Rica, no sin antes haber hecho algunos cursos en el fuerzos logra para Grettel el otorgamiento de una beConservatorio, y allá le descubre su maestro don Os ca. En menor grado se consigue ayuda del Gobierno car Scaglioni, el cual, comprendiendo que era una jo de Costa Rica y al fin, después de muchos recodos, de ya lo que tenía en esa magnífica voz la joven Santa muchas espinas y de muchas tensiones, viaja Grettel maría, le dio un grande y decidido apoyo. El impulso hacia la República de Italia. Por cierto, como una que le da el señor Scaglioni es muy importante y po anécdota especial, la joven Santamaría, por el cambio dría decirse, determinante en la brillante carrera que de clima, llega a Roma completamente afónica y en ha iniciado Grettel. Ahora bien, esto, con ser bastante, esas circunstancias tendría que hacer la presentación iba con el trascurso del tiempo a ser mejor para las as para el examen de admisión. Como este hecho de la piraciones de Santamaría.
afonía se estaba presentando en Grettel desde antes Su camino, un bello trecho por el cual la joven dis de partir, el Lic. Sáenz consigue para ella unas pasticurre con gracia y sencillez, le tenía preparado para llas de homeopatía que finalmente lograron el milagro encontrarse con verdaderos mecenas. Su puerta de en de curarle y dejar a la cantante ganar con mucha sufitrada, el maestro Scaglioni. Detrás de esa puerta, todo ciencia, por cierto, el examen de admisión a la Acadeun mundo anchuroso y enorme. La orquesta Sinfóni mia Santa Cecilia.
ca de Heredia y su director fundador don German Al Han transcurrido dos años desde entonces. Grettel Varado le brindan a Grettel la oportunidad de una pre está en Costa Rica disfrutando de su período de vaca sentación en la ciudad de Heredia, en el Colegio Sa ciones. En octubre regresará nuevamente a Italia por muel Sáenz. Como uno de los invitados, sin que lo se dos años más. Mientras tanto en este período en el pa Grettel, se encuentra un hombre extraordinario, de país hará Grettel tres presentaciones: una, el dos de nacionalidad italiana, el señor Duilio Cavalli, quien agosto en la Casa de la Cultura en Heredia, en donde llegó a ser Jefe de Pilotos de Alitalia, dueño de un hará un recital; otra el quince de setiembre en la Cordon de gentes exuberante y una cultura vasta y exqui te Suprema de Justicia, en San José y una final en el sita. El impacto que dejó en el señor Cavalli esa voz Teatro Nacional cuando participará en la Bohemia de fue muy importante. Era un diamante en bruto, una Puccini.
piedra sin esculpir, una madera preciosa sin tallar. No. No fue un sueño lo vivido por Grettel cuando había que pulirla, había que esculpirla. No se podía cantaba en la Capilla Sixtina. Sin embargo, es mejor quedar sin tallar.
verlo así. Porque el arte en sí mismo es una vivencia El licenciado Rolando Sáenz Ulloa, Presidente de que pareciera desprenderse de la carne y de los huela Asociación Sinfónica de Heredia, don German Al sos. Se remonta hacia las alturas, quizás a encontrarvarado, director de la orquesta y el comandante Cava se con los cuadros de Miguel Angel que irradian sobre ili, tomaron nota de aquella excelente voz y la imagé los hombres su paz y su belleza y el mensaje eterno de nación, que corre más rápido que la acción, pero que la felicidad inmanente, sin interrupción, sin envidia, la motiva, comenzó a trabajar en las mentes, sobre to sin fronteras.
Lo lamentable es que acabamos haciendo de este comportamiento algo normal y con ello convertimos nuestra ciudad en basurero. aquellos que tenemos, por las razones que sea, la responsabi lidad de ser los primeros de en dar ejemplo a nuestros menores o a aquellos que no han tenido la oportunidad de recibir por medio de la educación ese sentido de urbanidad y de respeto a los demás, quizás somos los primeros en ensuciar el entorno.
La muestra rotunda de esta situación nos la dio recientemente el letrero en vivos caracteres rojos que en el interior de un autobús del servicio urbano de transporte de pasajeros nos ordenaba: Bote la basura por la ventana.
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