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ORQUIDEAS HIJAS DEL AIRE Esta búsqueda de la luz depara a las orquídeas muchos problemas especialmente el de obtener suficiente agua y sustancias minerales. diferencia de las plantas terrestres, la orquídea no tiene verdaderas raíces capaces de proporcionarle humedad y sustancias minerales, y puesto que no son parásitas no obtienen su sustento de los árboles a los que están pegadas. Resuelven el problema de obtener agua extrayéndola de la humedad atmosférica de las selvas tropicales, especialmente en las selvas con nieblas. Capturan la humedad por medio de raíces aéreas que cuelgan libremente, ocultas en una red de células muertas que protegen a las raíces de la desecación y pueden absorber las gotas más pequeñas, como una esponja. Esta agua tan codiciada es almaecenada en los grandes bulbos. a veces de quince a veinte centímetros de diámetro situados en la base de la planta. Las hojas de la orquídea son duras y coriáceas y actúan como una gruesa piel que protege el interior carnoso; algunas veces, cuando el interior está turgente por su contenido en agua, las hojas son casi cilíndricas.
Otro notable ejemplo de la adaptación de las orquídeas es su mecanismo de reproducción. El único estambre es enorme y sale por encima del labio de la flor, ricamente coloreada. En lugar de formar un polvo, los granos de polen se unen en masas compactas engarzadas en un pedúnculo pegajoso. Los insectos, atraídos por el fuerte perfume de las orquídeas y ocasionalmente por un olor fétido que contrasta fuertemente con la belleza de la flor, llegan a chupar el néctar segregado en la base de la flor. Los insectos pueden posarse sobre el labio de la orquídea y de este modo se ponen inmediatamente en contacto con el estambre y sus masas de polen. Algunas veces, a la menor presión sobre el labio bajará el estambre y como consecuencia su polen caerá sobre la cabeza y el dorso del insecto, que lo transporta a otra flor.
Luego se desarrolla el fruto, las semillas están encerradas dentro de cápsulas que se abren cuando están maduras. Estos granos o semillas son los más pequeños del mundo vegetal y son tan diminutos que a menudo dos o tres semillas pesan únicamente una millonésima de gramo. Un soplo de aire puede arrastrar las semillas como polvo y mantenerlas en suspensión en la atmósfera de la Se va. Como las probabilidades de aterrizar en un lugar avorable son muy pocas, la orquídea compensa esto produciendo cápsulas que contienen, por ejemplo en el Cymbidium, un promedio de 500. 000 semillas y algunas veces, en ciertas Anguloa, casi cuatro millones de semillas.
Aunque la semilla deba procurar fijarse sobre el tronco de un árbol, tiene todavía que germinar y encontrar un asociado de un tipo muy particular ſun hongo! Cada tipo de orquídea debe, además, encontrar una especie particular de hongo.
Las orquídeas viven en armoniosa asociación, o simbiosis con hongos microscópicos que albergan dentro de las raíces de la planta. Los hongos viven en los tejidos de la planta no como parásitos, sino en mutua asociación provechosa: el hongo se favorece del azúcar sintetizado por la orquídea, mientras que la planta se beneficia de ciertas sustancias como las proteínas liberadas por el hongo. Los horticultores eran incapaces de cultivar las orquídeas hasta que se dieron cuenta de cuán esencial era la relación entre estas dos plantas tan distintas. Normalmente la planta que sale de la semilla crece bastante lentamente y no produce flores hasta después de dos años como mínimo y algunas veces, en especies tales como la Cattleya, hasta después de los seis años.
Las orquideas, esplendor de las selvas tropicales tanto del Viejo como del Nuevo Mundo, forman realmente parte de un extraño universo. No sólo por el hecho de que pueden formar jardines colgantes muy elevados en los árboles, sino porque han sido colonizadas por diminutos animales, especialmente ciertas hormigas que se instalan en aberturas de los tejidos de la planta o en los bulbos vacíos, pero sin perturbar el crecimiento de la planta. Muchos animales acuáticos diminutos o microscópicos prosperan también en el agua almacenada en la base de la planta.
Las orquídeas constituyen un mundo de singular belleza que ha atraído desde hace tiempo a la humanidad. Desde finales del siglo XVIII el cultivo de orquídeas ha ido progresando en Europa y especialmente en Inglaterra. El número de cultivadores de orquídeas se ha multiplicado asombrosamente. Especies nuevas y raras de estas flores son compradas a precios fantásticos; una variedad de Odontoglossum fue comprada por 720 guineas en Inglaterra justo antes de la segunda Guerra Mundial. La recolección intensiva ha contribuido a reducir el número de orquídeas salvajes. Los recolectores no han dudado incluso en cortar árboles para obtener las plantas que crecen fuera de su alcance. Un recolector recogió diez mil ejemplares de la hermosa Odontoglossum crispus de Colombia cortando cuatro mil árboles. Tales destrozos son de lo más lamentable, ya que destruyen también el habitat de esas maravillosas flores.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
14 LA REPUBLICA. Jueves 16 de diciembre de 1982 Orquídea sobralia, flor característica de las zonas tropicales húmedas del Ecuador.
Magníficas orquídeas Cattleya, clase a la que pertenece nuestra guaria morada.
La Heliconia, un genero de Musaceae, tiene flores vivamente coloreadas y enormes y vistosas hojas.

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