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31 EI o La mac no! captad momer han pi acepta olvidar ción ve recién Qué niños conoci conser los set pende de los ՈՐ arti atrae ¡Es bar se ALIMENTACION ALIMENTACION no te to es que te da asco comerlo crudo. Sin embargo al zorro no le sucede lo mismo, él hace con naturalidad lo que tú no puedes hacer: devora cruda dicha presa. No crees que debemos aceptar entonces que hay una gran diferencia entre tú y el zorro. verdad. él es carnívoro, tú no.
Juventud, Costa Rica.
no maravinoso comprocómo la sangre de la madre transforma en sus mamas en tan vital substancia! Con ella debe alimentarse todo niño, en forma exclusiva, hasta que le salgan los dientes, para obtener su desarrollo normal en salud.
Con la misma exactitud está previsto. el alimento natural para el niño, el adolescente, el adulto y el anciano. Así lo especifica con notable claridad el Génesis (1;29. Os he dado, dice, todas las hiervas que producen simiente sobre la tierra y todos los árboles que tienen en sí mismo la simiente de su especie.
No hay en esto nada de más, ni nada de menos, orden absoluto: en los lugares cálidos, donde el hombre se debilita por el calor, la naturaleza le ofrece el alimento energético de los cocos y dátiles; en los lugares áridos, las frutas jugosas como las tunas y sandías; en invierno, las semillas tales como avellanas, almendras, nueces y castañas que combinan por ser oleaginosas justamente con la naranja y otras frutas ácidas propias de la época; y en verano, gozamos con la duraznos y otras frutas refrescantes apropiadísimas para el tiempo. Es posible, entonces, que en un orden natural tan perfecto haya dudas sobre el alimento que le corresponde al hombre. Habrá quedado entregado a su capricho convertirse en frugivoro, vegetariano, omnivoro o carnivoro?
De ningún modo. Es de claridad meridiana que, según lo determina su instinto, lo prueba su anatomía y lo confirma su fisiología, el hombre es frugivoro, a contar desde el momento que termina su lactancia natural.
DONDE SE PRUEBA QUE EL HOMBRE ES FRUGIVORO POR NATURALEZA Se nos hace tedioso tener que argumentar para probar que el hombre es frugivoro, ya que es una realidad evidente. Resulta como tratar de convencer a alguien, a pleno sol, de que está de día. Lo hacemos, no obstante, porque también es un hecho que la equivocada instrucción sobre la materia y la perniciosa costumbre de comer carne (impuesta a veces a los niños con castigo corporal) ha deformado el criterio de las personas, a tal punto, que algunas están convencidas, de buena fe, que sin comer carne no pueden vivir. Repetiremos, para ellas, las conclusiones a que han llegado científicos y sabios de la estatura de Cuvier y Darwin.
Mas, si después de imponerse de estas verdades aún no se convencen, pensaremos que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Afirmamos que el hombre es frugivoro por naturaleza porque tanto su instinto, como su anatomía y fisiología así lo demuestran El alimento que nuestro instinto nos señala. Todos los animales se sienten atraídos por su alimento natural: las avecillas del campo por los granos y semillas que son su único sustento: las aves de rapiña por la carroña que las alimenta; los herbivoros por la hierba de la pradera y las fieras de la selva por la carne viva de otros animales, cuya sola presencia los incita a devorarlos para saciar su hambre.
Es tal la atracción del alimento que hay seres, como la hiena, que se deleitan con la sangre de sus víctimas, la que beben hasta la última gota; y, otros como el gato, que gozan con los sufrimientos del cautivo, al que martirizan hasta victimarlo. Qué dice nuestro instinto, querido lector. Has puesto el tuyo a prueba alguna vez? Pues hazlo, es muy fácil: ve al gallinero, coge un pollo vivo, matalo, desplúmalo e hincale el diente. Qué pasa. Acaso. Pero, dirás tú, nada tiene que ver el pollo de marras, con un sabroso pollo a lo spiedo que me han preparado para el almuerzo, ni menos con un exquisito asado que me serviré a la comida.
Tienes tú razón, no, hay punto de comparación, porque cuando se come la carne preparada y cocinase percibe ni el olor ni el sabor del cadá ver que se mastica, sino que el perfume y el sabor de los aliños y especias con que el arte culinario logra transformarla hasta engañar nuestros sentidos.
En verdad, el hombre, en ningún momento, ni aún con hambre, se siente atraído por la sangre caliente, ni por la carne palpitante, por el contrario ambas le repugnan.
En cambio, en presencia de una fruta que luce sus colores y esparce su aroma siente que se le hace agua la boca.
Constituyen las frutas, en realidad, un gran incitante, tanto para nuestra vista, como para nuestro gusto y para nuestro olfato. Por ellas nos sentimos instintivamente atraídos porque en verdad son nuestro alimento natural.
EL PARQUE DE YELLOWSTONE (PARTE FINAL)
uva, lo peligrosas como bellas. lo largo de las riberas del lago Yellowstone hay muchas de estas balsas de agua hirviente, y sus ondas incoloras y claras pasan a veces inadvertidas sobre el fondo gris. Varias personas han caído en ellas, sufriens do graves daños, e incluso algunas han perdido la vida.
Hay muchas fuentes dignas de ser vistas en el lago del géiser Superior, porque es la región con mayor número de géiseres de Yellow stone, y aún quizá del mundo. No tendremos tiempo para visitar las todas, pero debemos ver la Giganta, una de las más importantes del parque.
Sus erupciones ocurren cada dieciséis o veinticinco dias, y las describiremos sirviéndonos de las palabras de un turista que presenció el espectáculo. La noticia de la próxima erupción circulo rápidamente.
Todos corrieron hacia el borde de la gran balsa que estaba entonces hirviendo: sus aguas se movían como si mil furias la sagita sen locamente. veces la tierra sufría sacudidas y temblaba: y del centro de la balsa brotó una masa de agua que se elevó algunos palmos y luego volvió a caer en la sima. Por momentos el agua se agitaba con más violencia, y fuertes rugidos, como de un gigante torturado, rompían la quietud ca si solemne.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio El alimento es más digestible El alimento es más indigesto Pero la más admirable de todas las fuentes termales es la de la Gloria de la Mañana, que descubrimos cuando llegamos a la laguna del géiser Superior. Es verdaderamente maravillosa por la riqueza y variedad de su colorido. Imaginaos una balsa de cerca de se senta centimetros de diámetro y de una forma parecida a la flor denominada gloria de la mañana o también maravilla. Imaginaos los mismos colores de la flor en un tono algo más pronunciado, adornarido la balsa; o más bien, quizás, suponemos a la naturaleza mojando su pincel en los delicados colores de una puesta de sol otoñal y pintando los lados de la balsa. Luego figuraos todo el conjunto realzado por el cristal liquido, que no podemos llamar agua por ser de masiado claro, de modo que parece aire sólido, y tendremos delante mismo de nosotros la fuente de la Gloria de la Mañana, de este magnífico parque de Yellowstone.
Pero las fuentes termales, con sus súbitas bocanadas de vapor y las delgadas e in seguras costras de sus bordes, engañosos para la vista poco experta, son tan Cuando podemos comerlo en estado natural: frutas, verduras y semillas. Cuando está alterado por la cocina, adobo, aliños, y otras preparaciones. Cuando es sólido, porque así se puede masticar bien. Cuando es líquido: sopas, jugos, cerveza, chocolate, etc.
LA REPUBLICA. Viernes de noviembre de 1984. Cuando se encuentra en estado de madurez incompleta: frutas semimaduras, vegetales tiernos, etc. Cuando está en estado de madurez avanzada. Cuando los cereales se pelan o sus harinas están refinadas. Cuando tratándose de cereales o sus harinas se consumen integros. Cuando lo ingerimos muy frío o muy caliente. Cuando lo ingerimos a la temperatura normal. Cuando se come sin hambre, tragándolo sin la debida masticación y a prisa. Cuando se come con hambre, bien masticado y en ambiente de tranquilidad.

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