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LA REPUBLICA. Miércoles 12 de junio de 1985 11 С Recursos naturales y su problemática sten Por Milton Madriz Cedeño ir en OSTA Rica, a través de los años, ha sido un país único en cuanto a su riqueza biológica; se refiere; la gran diversidad y variedad de especies, tanto animales como vegetales, viene a implican la existencia de un enorme caudal de recursos naturales, vitales para el buen desarrollo de una sociedad.
Hoy día la realidad que nos circunda es otra, la desmedida e inconsciente explotación de dichos recursos y la falta de interés del costarricense nos conduce a oscuros senderos de los cuales quizás no podamos salir a muy corto plazo.
La deforestación es un factor primario de esta crisis, la tala de árboles que se mueve a razón de 50. 000 Has por año nos demuestra que para el año 000 Costa Rica será un semidesierto y que la reforestación que no cumple ni icio sobre la faz de la tierra. quizás darán vida a nuevas especies? Al parecer la respuesta es muy obvia: estos desechos se acumularán paulatinamente, y pronto, inadvertidamente, serán consumidos o absorbidos por los peces y otros pobladores de los mares que un día de tantos serán el plato de un hombre afortunado.
Ahora es cuando debemos poner atención a las réplicas insistentes de nuestras entidades conservacionistas; su labor educacional es imprescindible para que tanto las generaciones de jóvenes como las mayores tomen consciencia absoluta de la problemática persistente, sin dejarse llevar por quienes tienen oídos sordos, intereses económicos, falta de pudor o una mentalidad degenerada. Meditemos una vez más y tratemos de hacer de nuestro patrimonio un paraíso terrenal de esta conflictiva Centroamérica.
con la quinta parte de lo que se tala, nos reveló el serio problema que se nos avecina. Los bosques son el hábitat de un sinnúmero de seres vivos; la complejidad de relaciones que se dan entre estos organismos y su medio y el peligro iminente que corren de que sea alterado, nos muestra la verdadera necesidad de crear consciencia por los justos valores tradicionales que día a día se ven más próximos a caer de la cuerda floja en que se encuentran.
La contaminación es un segundo con factor que está modificando nuestros medios de vida, porque los altera. Todos los días, centenares de toneladas de desechos van a parar a los ríos: aguas negras, basuras domésticas, residuos de los beneficios de café, desperdicios venenosos de fábricas e industrias, pesticidas, herbicidas y una serie de compuestos químicos utilizados en la agricultura. Por lo anterior nos preguntamos. Qué se harán todos estos contaminantes cuando llegan al mar. Desaparecerán sin dejar rastro ana edios una esa y. Roe del e en Me quedo Los límites de e della meritocracia Alexis Quirós Agüero cela ersien foralataente ede imara ánauin arnecar tos cho ra20S a invención, a nivel nacional, del término meritocracia, además de ser una novedad en nuestro medio político, plantea una interrogante en la campaña que se avecina. de dónde dimana y quién la ejerce? Como invención política, con su contenido intrínseco, supone la creación de un sector, o grupo, que gobernará, o ejercera poder por sus méritos. Pero. quién establece la comunidad de meritocratas y sobre qué basés ellos ejercerán su mandato sobre los otros? La idea, en sí, tiene relación con la antigua ciencia política, con los discursos sobre la honestidad, verdad y belleza de que están llenos los textos clásicos sobre la función política, de Platón a Stalin, y sobrepone, sobre un posible gobierno de los tontos y los pícaros, un mando de aquellos que por sus virtudes morales, y su inteligencia, son los más adecuados para ejercer gobierno.
En el caso nacional, para responder a las preguntas iniciales, la meritocracia dimana de la voluntad soberana del candidato, o líder político, y se extiende hacia aquellos que éste considera los más aptos, honestos e inteligentes, los cuales deben ascender a puestos calificados y desde allí dar las luces de sus virtudes. El gesto, por noble, trasciende el marco de nuestra idea tradicional de la política y supone una interiorización sobre el ejercicio de la misma, centrado sobre las virtudes morales y cívicas de las personas, pero poco sobre la voluntad política de las mismas.
La afirmación del significado político de Oscar Arias, dentro del Partido Liberación Nacional, obvio dentro del espectro de la Asamblea Plenaria, ha sido también la afirmación de una voluntad y un tesón difíciles de concebir en nuestro tiempo. Pero esta afirmación no sólo debe centrarse en una carrera por alcanzar puestos, afirmar personalidades y tener un conjunto dócil de seguidores legislativos, sino de lograr una renovación, casi que total, dentro de una estructura política que se encuentra viciada, y en barrunto de agotamiento, y la cual, en lugar de ideas, lo único que produce son lugares comunes, disenciones, bajonazos de piso y anemia intelectual en cuando a forjar un partido auténticamente socialdemócrata, que rescate los valores que le dieron origen a fines de la década de los cuarenta.
Por Alfonso Chase Si bien la meritocracia puede ser un punto de partida, mientras esta dimane sólo de la voluntad personal del candidato se encuentra encerrada en una idea que acabará siendo una obsesión y no una práctica política que logre unir, solidificar y penetrar a un conjunto de militantes dispuestos a ganar una campaña política. Como la meritocracia tiene algo de tenebrosa voluntad personal, no ha podido ser entendid cabalidad por el grueso de militantes, y seguidores, y algunos la entienden como una voluntad que dimana de los gustos, o disgustos, de un candidato y no un reconocimiento de méritos políticos que den una idea de un todo orgánico, en donde puedan sentirse unidos los aristas puros, término absolutamente desfasado, pero con implicaciones morales, y aquellos que, siendo también liberacionistas, no son tan puros, en su adhesión política, como el candidato quiere. Por eso la meritocracia, como idea, tiene límites precisos: pasa por la caverna de don Fernando Volio Jiménez, pero elude el trabajo y significación política de Carlos Manuel Castillo, Ricardo Sancho, Manolo Rodríguez, Karen Olsen, Tomás Poblador, Alberto Cañas o Julieta Todd, para citar algunos destacados dirigentes que habrían logrado hacer un buen papel legislativo.
También la meritocracia acaba con el privilegio, altamente merecido, de que los sectores de juventud, cultura y femeninos puedan lograr representación política legislativa, con personas escogidas de su propio seno y que representen, sectorialmente, los intereses concretos de diferentes grupos, importantes en la vida política nacional.
Durante la maratónica de casi 20 horas que presentó la Asamblea Plenaria, en un acto cívico sin precedentes en nuestro país, pocos oradores se refirieron a la significancia política e ideológica del Partido Liberación Nacional.
Quizás sólo Carlos Roverssi, José Figueres o Alberto Cañas, dejaron traslucir la preocupación política de un posible gobierno de la Unidad Social Cristiana, dentro del marco ideológico nacional e internacional, y las consecuencias que para nuestro país tendría ese gobierno. El grueso de las intervenciones se dedicaron a la exhaltación de las virtudes personales, por sobre la virtud intrínseca del significado político de los posibles diputados.
Don Oscar Arias tiene sobre sus hombros una responsabilidad muy grande. La masa liberacionista le ha confiado, no sólo el triunfo en unas elecciones, sino el dominio absoluto de los mecanismos partidarios, como no lo ha tenido otro candidato liberacionista en muchos años.
La soledad de sus responsabilidades, a la vez que lo aisla del conjunto, debe obligarlo a un proceso de reflexión para ejercer su privilegio con amplitud y lógica política. Sólo así podría convertirse en un candidato triunfador en las elecciones de 1986. El ejercicio de la meritocracia, como praxis política, tiene sus límites, adecuados a las carencias y voluntades de aquellos que tratan de comprenderla. Dentro de lo original que aporta Arias a esta campaña, que apenas podemos percibir por la expectación de nombramientos y acomodos, podría ser una nueva manera de entender y vivir la política en nuestro país. Lo importante es que una nueva generación se abre paso, con firmeza y audacia y con la expectación que puede probar su trabajo político. Habría que poner atención, en el futuro, a figuras como Fabio Molina, José Luis Valenciano, Clinton Cruikhanis, Alfonso Estevanovich, Alex Solís, Leonel Villalobos, José Alberto Aguilar Sevilla, Iván Marín, entre otros, que conjugan la paciencia histórica de la meritocracia con el reconocimiento, también histórico, de la significancia de los fundadores del Partido Liberación Nacional, sin los cuales no puede alcanzarse un triunfo electoral.
ACE unos días, apareció, durante varias ediciones de los periódicos nacionales, una página pagada, que evalúa de manera inteligente, la labor del Partido Liberación Nacional a lo largo de su existencia.
Es curioso observar cómo los seres humanos siempre apreciamos las cosas por el lado negativo. Olvidamos que al emitir juicios evaluativos en ese aspecto, realmente lo que se hace en una evaluación positiva.
Si solamente en una página de periódico se resume lo malo del partido que gobierna para las grandes mayorías y que lucha por llevar tranquilidad y seguridad a todos los hogares costarricenses, maxime en esta época turbulenta, en que marxistas e imperialistas, desean vernos bailar al mismo son que nuestros países hermanos; bien vale la pena quedarse.
Hoy, dentro del partido, tenemos libertad de decir y expresar lo que sentimos.
Quienes redactaron y firman esa página, deben meditar y ser conscientes de que ya no se expulsa a quienes pretenden decir las verdades desde dentro, hay ejemplos, José Luis Villanueva, Hollman Esquivel, Guido Granados, y quién puede decir que son malos liberacionistas; por el contrario; son dirigentes que quieren lo mejor para el partido y para el país y por eso denuncian las irregularidades empezando por casa.
No sólo ustedes, compañeros, somos muchos los que criticamos positivamente a nuestro partido, porque lo queremos y sabemos que es la única opción que nos queda. Quédense dentro.
Es posible que esto sirva para reestructurar lo que se ha dado en llamar comité de ética y convertirlo en un comité de evaluación permanente. en donde personas como ustedes, serias y capaces, en una forma democrática, señalen y den pautas de control y seguimiento a las actividades de todos los funcionarios públicos. De esta manera, quizá, la administración de la cosa pública mejore y haya un mayor compromiso de honestidad y de honradez para con la Patria.
Un campesino, que es poco lo que aporta al partido, les dice que se queden, porque en ustedes hay sinceridad y honestidad, pero más valiente serán si desde dentro señalan y proponen soluciones.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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