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LA REPUBLIC lames de gosta de 1985 19 Campo pogado Reproducción solicitada: tomado del periódico La Nación del dia 30 de julio, 1985, página 16 El poder detrás del trono Rodrigo Madrigal Montealegre Debemos tomar la política con mucha se riedad; a los que no podemos tomar muy en serio es a los políticos, sobre todo a los a que no esgrimen suficientes credenciales para gobernar. Este es el caso de quien, mediante un fraude fraude bochornoso según la expresión de dos magistrados del Tribunal Supremo de Elecciones, se apoderó del Partido Unidad y cambiándole de bandera, de nombre y de ideología, se convirtió en el dueño, el amo y el señor de ese partido.
No le guardamos rencor a Rafael Calderón Fournier por haber pisoteado, en esa forma, los postulados medulares del social cristianismo, aunque esos actos son indignos de quien aspira a la más ele vada magistratura de una nación profundamente democrática. El fue, después de todo, la principal víctima de ese vergonzoso fraude, al morder el polvo de una aparatosa derrota en las elecciones pasadas. Esa fue una prueba grave de la inmadurez, de la inexperiencia y de la falta de talento del joven Calderón que lo descalifica para aspirar a tan elevada investidura. Esto explica, a su vez, que haya tratado de evitar el debate frente al Dr. Oscar Arias Sánchez, pues teme que éste le arranque la careta con que cubre su poca capacidad para regir al complejo destino de este país.
Su limitada preparación y talento para gobernar resultó muy claro cuando se le solicitó que aportara ideas o sugerencias para el programa de gobierno de 1978; la espera fue larga e inútil, porque no contribuyó siquiera con una frase o una simple proposición. Se le solicitó ya que iba a ser canciller que, al menos, trazara algunos lineamientos generales de la política exterior; pero la gestión fue en vano, pues fue icapaz de aportar una sola idea y otros compañeros hicimos el trabajo.
Posteriormente, siendo ya ministro de Carazo, causó mucha extrañeza que el joven Calderón nunca externara ninguna idea o algún pensamiento propio que fuera, el menos, medianamente luminoso.
Sorprendió, por eso, al Consejo de gobierno cuando en una ocasión propuso la construcción de un hipódromo, lo que hizo suponer que con las carreras de caballos pensaba resolver los difíciles problemas del país. Esto causó consternación, un profundo estupor y una discre ta hilaridad.
Más tarde, siendo ya candidato para las elecciones de 1982, se le propuso que participara en un debate frente a un grupo seleccionado de profesionales de muy alto nivel, para poner a prueba, ante las cámaras de televisión, la capacidad de los aspirantes a la primera magistratura. Los señores Monge y Echandi aceptaron positivamente; don Rafael Calderón se negó categóricamente a dicha confrontación, alegando que eso le causaría un gran daño, lo que impidió realizar el debate.
Más grave aún es que, cuando hemos expresado nuestra preocupación por la inmadurez y la carencia de ideas propias del candidato del Partido Unidad a altos dirigentes de esa agrupación, la respuesta ha sido que un grupo de liberales gobernaría detrás del trono, lo que equivale a ser manipulado. Esto explica la resistencia del joven candidato a un enfrentamiento con el Dr. Arias Sánchez y es grave porque el país necesita, más que nunca, una mente talentosa y un gobernante con ideas y gran visión, no un mascarón de proa sin pensamiento propio. Si bien debemos tomar la política con seriedad. cómo pretenden que tomemos en serio a los políticos?
a Firma responsable. Victor Benavides Torres Ced 539. 115 V2cm S5od 1) started wra TERTITET Este documento es propi de la Nacional Miguel Obregón. Luiza Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y 10 ONS OIV Seri6061911X9 9513 ventud aasta Rica Deum tabibgm segel senin liongins TP

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