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PRA REPUBLICA. Viernes 23 de agosto de 1985 19 CALEDADE DE INTERES PARA TODA LA FAMILIA Servicios ambulantes para ancianos: Un programa adaptable a Costa Rica Además necesito un kilo de pepinillos. la señora Clara, de 66 años de edad, dicta a Paula, la lista de compras. Ir de compras, limpiar la casa, todo ello requiere mucha dedicación y constituye una pesada carga para las amas de casa, pero para mujeres de la edad de la señora Clara, son a veces fuente de diaria desesperación.
Enfermedad, achacosidad y aislamiento social reducen las alegrías cotidianas a un mínimo existencial.
Bajo grandes dificultades financieras viven muchos ancianos al margen de la sociedad. Sin familiares que se preocupen del abuelo o de la abuela, la amarga alternativa es ingresar en un asilo de ancianos.
Sin embargo, la señora Clara, se opone a este típico destino de los viejos. Paula, estudiante y al mismo tiempo colaboradora de un centro social de beneficencia en la República Federal de Alemania, la ayuda en lo que puede.
Visita a la anciana dos o tres veces por semana para encargarse de las compras o de otras tareas de la casa de la anciana, o simplemente para charlas con ella y escucharle sus problemas.
Ahora bien, los servicios ambulantes para ancianos de Alemania van mucho más allá de los trabajos de limpieza o de la compra, y es precisamente esta obra parte la que resultarla beneficiosa para que el gobierno costarricense socorriera sa tanto anciano costarricense, que diariamente busca qué comer en los basureros de la capital, e inclusive en los pueblos.
El centro social presta asistencia familiar y ayuda en caso de enfermedad y fomenta actividades culturales, de este servicio forma parte también el servicio de almuerzo sobre ruedas. y tan solo en la capital alemana se distribuyen 55 mil comidas calientes, para ello se recorren unos 77 mil kilómetros.
Tras estas cifras anónimas se oculta la labor diaria de asistentes sociales, enfermeras, psicólogos y unos 80 colaboradores que como Paula prestan servicio doméstico dentro de la asistencia móvil de los ancianos.
Ahora bien, una asociación benéfica no puede cubrir por sí sola la gran demanda de labor social práctica, así existen otras seis estaciones sociales, que sustentadas por las iglesias, la beneficencia obrera y la Cruz Roja alemana, ofrecen un programa análogo.
Sin embargo, el concepto de la estación social como centro de los servicios ambulantes de ayuda no sustituyen los tradicionales asilos o residencias de vejez.
Los políticos en materia social consideran que la solución más humana y aceptable para los ancianos es vivir en sus propios domicilios, y según ellos, en Alemania se ha evitado que los ancianos en un 300 o no hayan sido trasladados a clínicas o asilos.
Los gastos de personal y de material de una estación social no logran cubrirse con las aportaciones de los pocos ancianos que pueden pagar estos servicios. Por regla general, el municipio y el seguro de enfermedad y pensiones se repar.
ten los costos en partes iguales, Costa Rica es un país muchísimo más pequeño que Alemania por lo que los costos de estos servicios nunca llegarían a significar sumas exorbitantes, los que de por sí podrían repartirse entre las instituciones con la colaboración de los Clubes de Leones y de las damas voluntarias, así como de la gran cantidad de asociaciones de bienes tar social que funcionan en Costa Rica.
Este programa evitar la las tristes escenas que diariamente se viven en el país, cuando los ancianos abandonados revisan los basureros en busca de algo que comer, o duermen en las aceras por miedo a per der su preciada libertad, obviamente Costa Rica se convertiría en un país, que busca hacer a sus ancianos la vida más llevadera Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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