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3 tan siempre, con un entusiasmo que rebosa de amor patrio, el Himno Nacional de Costa Rica. Muy cerca de nuestra frontera norte, entre Peñas Blancas y La Cruz, los niños del pueblo de San Dimas acuden hasta la entrada del camino, en el borde mismo de la Carretera Interamericana, a eso de las cinco de la tarde, para ver pasar en la diestra erguida de los estudiantes lugareños LA LLAMA DE LA LIBERTAD.
muy cerca de Lagarto, con el rocio de la mañana cuajado de destellos multicolores sobre las cabelleras de los escolares tempraneros; o cerca de las dos de la tarde, como en ese laborioso Cantón de Valverde Vega, en donde el trabajo es virtud que enoblece las frentes sudorosas de sus labriegos y de sus artesanos, y el amor por las cosas nuestras es huella que se graba cada día en la policromía de sus carretas pintadas de brillantes colores, o en las figuras campesinas que el artista, que tiene su alma inpregnada de emociones telúricas, va llenando de rasgos inconfundibles, hasta plasmar en ellas la esencia única y singular de su pueblo: honrado, laborioso, valiente y viril.
Algunos kilómetros más adelante, sorprendidos y arrebujados en el cruce del camimo, los alumnos de la Escuela de Maratón de Esparza sa len al paso del fuego simbólico para saludarlo y para prender con él una rústica antorcha, que los mismos niños suben alegres y presurosos hasta su escuelita cuatro mil metros cerro arriba por un trillo empedrado que a veces suele perderse en el infi.
nito, con el único afán de poder realizar luego, encendida de arreboles patrios su inocencia ciudadana, la gran fiesta de la libertad, al calor del entusiasmo que un orgulloso MAESTRO RURAL, que ha bía bajado de las nubes con su enjambre zumbador para recoger la llama de la Independencia, le ha impreso con su ejemplo a la lección más hermosa e importante de ese día, tan diáfana y tan pura como el a.
zul que esa mañana sirve de techo al más bello SALON DE ACTOS que ojos humanos hayan podido imaginarse: el cielo sobre la montaña.
Es un acto sencillo y hermoso que tiene mucho de sublime, porque muestra orgullo y respeto por las cosas de la Patria, reflejados en el rostro de los escolares, henchidos de emoción y tocados de esperanza.
En el sitio limítrofe entre Esparza y San Ramón, en el lugar llamado La Angostura, frente a la escuela Carlos María Jiménez, los estudiantes del Liceo Nocturno de Esparza, que acostumbran recorrer en grupo los últimos quinientos metros de su trayecto, entregan a los estudiantes del Instituto Superior de Educación de San Ramón LA ANTORCHA DE LA LIBERTAD.
En ese lugar, minutos antes de las diez de la mañana de cada 14 de setiembre, con la participación de los niños de la escuela y CAPELLA. los estudiantes y sus maestros canY así, de esta manera, en todos los lugares que recorre LA ANTORCHA DE LA LIBERTAD, programados o no, con delegados del Poder Ejecutivo o sin ellos, el pueblo y las autoridades, los niños y los jóvenes, van agregándole a aquel FUEGO SIMBOLICO la lumbre de su propio fervor civico, tanto más ardiente cuanto más entusiasta y espontanea es la participación de los ciudada.
nos, de los gobiernos locales, de los maestros y de los escolares.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
JOSE ML. VALLECILLO Supervisor Nacional de Educación Académica AMERICA CENTRAL Estas escenas se repiten siempre cada año con mayor entusiasmo y fervor, por todos los caminos y rincones de la PATRIA: al declinar la tarde, como en ese noble pueblo de La Cruz Cuando el día ya no es día y la noche aún no llega. para decirlo con palaras de Julián Marchena. o al filo de la media noche, como en Bagaces, el bravo y sufridor terruño de Tomás Guardia y de Merardo Guido el hombre que lucha y el hombre que canta. o al despertar el alba, ter COSTA RICA REPUBLICA 26 LA REPUBLICA. Viernes 13 de setiembre de 1985 POR LOS CAMINOS DE LA ANTORCHA DE LA LIBERTAD

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