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LA REPUBLICA OPINION 11A Viernes 29 de enero, 1999 Foro CON EL LECTOR Nuestros periodistas opinan La vigencia de Monseñor Sanabria Como una naranja MORA Monseñor Sanabria supo colocarse a la altura de su tiempo. Fue de alguna manera una voz profética, uno de los grandes pioneros de lo que ha sido el pensamiento católico progresista, democrático y avanzado en este siglo que termina. Al unirme a las celebraciones del centenario de su nacimiento quiero rescatar la vigencia de su pensamiento y de sus acciones históricas.
Monseñor Sanabria está vigente porque se adelantó 20 años al Conci.
lio Vaticano II, que en la década del 60 planteó nuevas responsabilidades a la Iglesia Católica en la cuestión social. Monseñor Sanabria en el decenio del 40 en nuestro país, fue un pionero en fijar una posición comprometida de la Iglesia Católica con los sectores populares. Un hombre que se mostró ecuménico cuando tendió la mano a sus adversarios ideológicos, siempre que coincidieran en la lucha social por el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de las masas populares de Costa Rica.
Hay todavía documentos inéditos de la correspondencia que mantuvo monseñor Sanabria con el líder comunista de Costa Rica, Manuel Mora Valverde, donde muestra un verdadero ejemplo de lo que significa la tolerancia en una democracia, de lo que significa buscar el terreno de las coincidencias más allá de las discrepancias, de lo que significa poner en primer lugar los intereses del pueblo y de un país, por encima de las ideologías y de las banderías políticas que son coyunturales.
Monseñor Sanabria en esa Costa Rica de la década del 40, presa de muchos prejuicios e incomprensiones, supo unirse a otras corrientes que pugnaban en la vida moderna por dar a las clases populares y trabajadoras una voz, un protagonismo en la construcción de sociedades más justas e igualitarias.
Monseñor Sanabria está vigente y uno de los me jores homenajes son las declaraciones de monseñor Arrieta, cuando ratificó la opción de la Iglesia Católica costarricense por los pobres. La ho milia de Navidad de monseñor Arrieta, se inscribe en esa línea de compromiso social que monseñor Sanabria le marcó a la Iglesia.
Monseñor Arrieta llama la atención con la misma preocupación que expresara en su tiempo monseñor Sanabria sobre la situación que están enfrentando nuestros hombres y mujeres del campo, nuestros campesinos sacudidos por una arremetida por parte de un sector tecnocrático y neoliberal del Gobierno que no tiene conciencia social, que no tiene un sentido patriótico o de nacionali dad, que no tiene compromiso con los sectores sociales que siguen siendo la raíz y la fuente de nuestra vida democrática y del desarrollo social. Monseñor Sanabria está vigente y quizás monseñor Arrieta sintió su aliento cuando en esa homilia navideña criticaba un modelo de desarro llo económico y social que solo quie re fijarse en el crecimiento económico, que solo habla de producto interno bruto, que solo habla de déficit, de inflación, de relaciones comerciales, pero que no mira hacia abajo a ver cómo vive la gente, que no se compadece por los humildes, que ha desarrollado un espíritu eminentemente lucrativo, donde se va arrinconando la solidaridad que es lo que puede forjar sociedades verdaderamente, no solo justas, sino estables y con una línea de progreso histórico.
e se cico tina la ime la ara ido ina eja que ada onTal vez suene demasiado simple, pero luego de meditar sobre mi propia vida, llegué a la conclusión de que es como a una naranja.
Para que la vida de cada cual esté completa, debe componerse de gajos, los cuales independientemente son solo etapas y, todos juntos, forman la existencia.
Hay gajos que constituyen el estudio, ANA CAROLINA son una parte que se cumple y se culmina; no quiere decir que cese el aprendizaLa República je, pues. como dice mi abuela todos los días se aprende algo.
Otra parte de la naranja está formada por el trabajo o el ejercicio profesional, donde éste es solo un medio para lograr algunas cosas, pero no el fin de la vida en sí mismo.
Otros gajos los compone la familia. Padres y hermanos en un periodo inicial, pero luego el compartir con la pareja, los hijos y las demás relaciones de convivencia intima y personal.
Pero todavía hay más por hacer en la vida: practicar algún deporte o alguna destreza artística; el tiempo que se dedica a dormir, a comer o simplemente a sentarse a leer un cuento.
La vida está hecha de gajos.
Sin embargo, no todos tienen esta filosofia de ver la vida, tal vez demasiado simple pero, como dijo Borges poco antes de morir. si pudiera volver atrás, trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos; no te pierdas el ahora.
Luego de observar a las personas absortas en su trabajo, imbuidas en lo que tienen que hacer, trabajando en jornadas de más de diez horas al día, medito en que esa no es la esencia de la vida.
La vida les pasa enfrente y ni cuentan se dan. No se enteran de que ayer hubo un hermoso atardecer o les estorba el canto de un grillo, que por la noche ofrece una se renata pero a ellos les estorba para dormir.
Regañan al niño que tienen al lado porque grita, aunque con esto solo exprese que está contento y quiere jugar.
Se preocupan demasiado por la figura y el que dirán, en lugar de disfrutar el irrepetible instante que viven hoy.
Así como hay tiempo para trabajar, también se debe sacar para caminar bajo un manto estrellado, para reírse un poco de las locuras de los demás y hasta para cantar.
Después de todo, la vida está hecha de gajos. y hay que sacarle el jugo.
no tas ría vés terida JOSÉ MERINO DEL RIO DIPUTADO Los billetes del Estado To OSor ada que las se efeorha erCor naascar a de ad un ale je de ue re es nuestros colaboradores Qué atractivo para algunos sectores empresariales querer llevar adelante el debate de la venta de activos del Estado, con la excusa de generar riqueza para el desarrollo de nuestro aparato productivo. Eso es apenas una pequeña parte que constituye la mesa de discusión.
En términos económicos es una buena opción para reducir la deuda interna, para generar mejores condiciones salariales, mayor productividad y más altos indices de desarrollo. Pero, señores, eso no lo es todo. es que tenemos claro que el rompimiento de los monopolios, por sí mismo, no representa un generador de riqueza para una nación.
Hay que jugar un partido donde todos los costarricenses seamos ganadores, y jamás que lo veamos como simples espectadores. Es momento de desempeñar un papel activo en la toma de decisiones. El rompimiento de los monopolios tiene que ser equitativo, es decir, tanto en el sector público como en el privado.
Aquí, en Costa Rica, hay consorcios privados que dominan los mercados. Hacia ahí también hay que lle var el debate. No es lógico concentrar la discusión en los activos del Estado, sin una reforma estructural de lo que sucede en el país con el fenómeno de la competencia o apertura de mercados.
La competencia desleal, la corrupción y el cortoplacismo están socavando las bases de nuestra economía. Un país no progresa si estos elementos se mantienen presentes de una manera inamovible. Inyectar a nuestra economía mayor capital eso sí, meramente sano y sin compromisos es imprescindible, pero tenemos la obligación como costarricenses de vigilar que reine la transparencia en los procesos.
Llevar la venta de activos a un plano economicista, olvidándonos de la parte social, entendida como el desarrollo educativo y humano de un país, estoy seguro de que sería un gran error.
Es hora de hacer una reflexión sobre el futuro de nuestras instituciones, sin querer autoproclamarse defensores a ultranza de ellas. Pero será necesario que el dinero obtenido ante una posible venta, se destine a los programas sociales, educativos y de vivienda, entre otros, para que sea la sociedad costarricense la más beneficiada y no los grupos por tradición económicamente poderosos. Pero como garantizar que esos dineros tomen el rumbo adecuado? Una opción sería fortalecer los me canismos de control a priori, y establecer con claridad la responsabilidad que tiene el jerarca en el manejo y distribución de esos recursos. Ese procedimiento que llaman algunos políticos y dirigentes sociales rendición de cuentas. El instrumento existe, pero hay que ser más riguroso en su aplicación, con el propósito de que cada jerarca explique al país cómo y por qué se están utilizando los recursos que todos pagamos por concepto de impuestos.
Andemos siempre con la lámpara encendida aunque sea de día, porque lo que andamos buscando son personas honradas, que por cierto, existen muchas en Costa Rica. La mesa está servida, lo único que hay que hacer es seleccionar, con gran responsabilidad, a los invitados.
Los billetes del Estado son pocos, pero muy buscados. No regalemos esas estructuras económicas, rentables, y que tanto bienestar han dejado a nuestra sociedad. Es hora de que los intereses políticos no se confundan con los del pueblo, porque necesitamos mejor educación, salud y calidad de vida. Fortalezcamos esas instituciones y luego pensemos en la venta de activos.
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AHMED TABASH PERIODISTA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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