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LA REPUBLICA OPINION 11, Sabado 30 de enero, 1999 Foro Foro Camino a la escuela Jorge Debravo nuesEn los próximos días los costarricenses seremos partícipes, una vez más, de uno de los más hermosos espectáculos, como es la algarabía de miles de niños, niñas y adolescentes que por todos los rincones del país, reingresan a las escuelas y colegios.
Costa Rica se ha caracterizado en su historia patria por dar un lugar preponderante a la educación como instrumento central para la convivencia en democracia.
En los años que se impusieron las más crueles dictaduras militares latinoamericanas, con gran orgullo nos reconocíamos como el país con más maestros que soldados.
Efectivamente, tros antepasados desde 1871 tuvieron una visión sin precedentes, al declarar para todos los niños y las niñas, la educación pública gratuita, obligatoria y costeada por el Estado.
Se crea con ello una institucionalidad que permitiria dar acceso a la educación a todos los niños y niy ñas, pero sobre todo para aquellos más desfavorecidos.
Se asumió así el extraordinario compromiso como nación, de detener el proceso de polarización social y enrumbarnos por la senda de un país democrático en la igualdad de oportunidades.
Se abren con ello los canales de ascenso para toda la trama social incluyendo a los pobres, permitiendo el surgimiento de una importante clase media que ha sido el pilar de nuestra centenaria democracia participativa. Se asume así el certero camino de que la pobreza se combate con promoción y desarrollo humano y no con el asistencialismo, que la riqueza de una nación está en todos y cada uno de los habitantes.
Sin embargo, a pesar de la alegría que compartimos al mirar a los miles de niños y niñas camino a la escuela, también es cierto que muchos de ellos no están asistiendo o no podrán asistir en 1999.
En nuestro país, entre los cinco y los 17 años tene mos una población aproximada a los 925 mil niños, niñas y adolescentes, De estos, 60 mil solo trabajan, y 62 mil estudian y trabajan. Pero lo más dramático es que 125 mil ni estudian ni trabajan.
El panorama no podría ser más desalentador. Casi un 20 de nuestros niños, niñas y adolescentes ni estudia ni trabaja o solamente trabajan, es decir están al margen del sistema educativo.
Pero si además preguntamos a estos miles de niños y niñas que están al margen de las oportunidades educativas el motivo de la deserción, nos vamos a encontrar con que casi el 30 se ha visto obligado por motivos económicos, porque debe trabajar o porque no puede pagar su educación.
Obviamente la pregunta que nos hacemos es. En qué quedó la gratuidad de la educación costeada por el Estado. Qué dirían don Mauro Fernández y los múltiples visionarios antepasados? como si lo anterior fuera poco, y sin entrar en detalles de los problemas sobre la concepción y las prácticas pedagógicas, resulta que el 25 de los niños y niñas deserta por razones que bien se le pueden y achacar a lo poco atractivo que se les hace el siste ma escolar.
Durante los últimos días de diciembre con motivo de la matrícula, la Defensoría alertó a los padres y madres de familia sobre el carácter absolutamente voluntario de las contribuciones que se vienen solicitando, las cuales oscilan entre los 300 y los 10 mil colones y más.
En tres días, la Defensoría recibió a pesar de las prevenciones que se hicieron a los directores de escue las y colegios, más de 150 quejas sobre procedimientos donde los ciudadanos denunciaban la violación del artículo 78 de nuestra Constitución Política, que establece la gratuidad y obligatoriedad de la educación pública.
Todo parece indicar que nos acercamos a una peligrosa semiprivatización de la educación publica.
Sin duda el aporte y la colaboración de los padres son valiosos y, tal y como lo pudimos constatar, imprescindibles para llenar necesidades básicas de escuelas y colegios Pero no podemos dejar de preguntarnos cuando vemos con alegría a los niños y niñas que van camino a la escuela. Qué será de los otros 190 mil que este año no podrán asistir a clases o que se verán obligados a trabajar?
En un hogar campesino de Guayabo de Turrialba, de esos que abundan en nuestros campos, llenos de trabajo, carentes de bienes, un 31 de enero de 1938, nació un niño que dio descalzo sus primeros pasos por la vida, como otros muchos. también como otros muchos, él estaba destinado a ser un peón prematuro. Pero a diferencia de muchos otros, a este niño sus hadas madrinas le habían concedido un ASTRID FISCHEL don. Ese don era la palabra. Por eso en el río, mientras su madre lavaba, él escuchaba hablar al agua. En aquellos días, cuando el agua le hablaba, él tenía una fantasía: en algún lugar secreto, por allí cerca, debía haber una veta de arcilla y oro.
El niño de esta historia es Jorge Delio Bravo Brenes, Jorge Debravo para la poesía y para la cultura. La veta de arcilla no era ninguna fantasía, sino pura intuición, porque la llevaba dentro de sí mismo; y el agua que le hablaba eran las Musas, que por entonces se habían avecindado por aquellas tierras de Guayabo, Parece un cuento, pero no es un cuento. Jorge Debravo, el niño descalzo, aprendió a escribir junto a su madre, que conocía al menos las primeras letras, y entrenó la me moria aprendiéndose sus primeros versos, para reutilizar los cuadernos en que los escribía. Más tarde, el niño se volvió adolescente, y a los 15 años se fue a Turrialba con una beca para terminar su primera enseñanza. Después fue al colegio. Los sábados, cuando volvía a la casa, se quitaba los zapatos para economizarle a su padre el dinero que invertía en calzado. Luego, los hechos de su vida comenzaron a suceder muy rápido. Dejó el colegio durante su tercer año, se empleó en la Caja de Seguro Social, empezó a llenar de versos cuadernos y cuadernos, a hacer libritos a máquina de escribir, a distribuirlos entre sus amigos. Más adelante surgió el Círculo de Poetas Turrialbeños y la Biblioteca de Líneas Grises. llegaron también el amor y el matrimonio cuando solo tenía 21 años, y con el amor y el matrimonio llegaron los hijos. medida que pasaba el tiempo, la poesía de Jorge Debravo se iba volviendo grave y profunda. también su vida. En 1962 se fue de inspector de la Caja a San Isidro de El General, y allí fundó un periódico: El Generaleño. Por entonces escribía mucho y hasta en precario, porque con frecuencia utilizaba para hacerlo no solo cuadernos escolares, sino servilletas de bar, trozos de papel y hasta el re verso de los formularios e impresos que llevaba para los patronos. por supuesto, desde que leer y escribir son dos vertientes de un mismo fenómeno, Jorge leía. Leía en cantidades. En sus primeros escritos aparecen con frecuencia citas de Lisímaco Chavarría, Francisco Villaespesa, Rubén Darío, Ricardo León, Góngora, Campoamor, Amado Nervo, José Asunción Silva, Miguel Hernández y la Biblia.
En 1964, se va a Naranjo. más bien se van, porque Jorge y su familia iban juntos a donde hubiera que ir. la Caja manda. Un año después regresan a Turrialba y termina entonces su bachillerato. En este trabajo itinerante de Inspector, que lo llevó por tantos sitios y le hizo conocer tantas tristezas, como esa de patronos y obreros jugando al eterno juego del gato y el ratón, Jorge Debravo fue ahondando su sensibilidad social. esta sensibilidad fue enriqueciendo su poesía. esta poesía se volvió denuncia contra la sordidez del mundo y los propagadores de la mise ria: Que la vida sea nuestra como el agua y el viento.
Que nadie tenga más patria que el vecino. De ese modo exige que se nos restauren las cosas sencillas del vivir: la ternura, la cena, el silencio, la casa, el pan, la voz y la pureza.
Como más vale tarde que nunca, en 1967 Jorge ingresó a la Universidad de Costa Rica. Iba a estudiar derecho. Pe ro sus cartas ya estaban echadas, porque, como dice nuestro pueblo, el hombre pone y Dios dispone. en la noche de un aciago de agosto de 1967, en la cuesta de Traube, un camionero ebrio acabó con su vida. Es decir, con la vida del hombre, que la del poeta se prolonga lo que duren sus versos, y los versos de Jorge Debravo están destinados a vivir para la historia.
MARIO VIQUEZ JIMENEZ DIRECTOR DEL AREA DE NINEZ ADOLESCENCIA DEFENSORIA DE LOS HABITANTES Los enfermos tienen derechos Unos cuantos compatriotas padecen esclerosis lateral, una enfermedad que provoca que las neuronas no transmitan mensajes a los músculos de manera ade cuada, por lo que se atrofian. La persona pierde el dominio de su cuerpo de manera paulatina, el principio no puede conversar bien ni caminar, y casi al final no puede moverse. El epílogo es dramático, pues generalmente los últimos músculos en ser afectados son los de los pulmones y órganos afines, por lo que la persona tiene una muerte lenta por asfixia y paro respiratorio. Lo que sí reconocen médicos de todo el mundo es que un fármaco llamado Riluzol retrasa un poco la bestial carrera de este mal en el cuerpo humano.
De acuerdo con el ex diputado Víctor Hugo Núñez, quien es uno de los costarricenses afectados, la Caja Costarricense del Seguro Social se ha negado a suministrarles ese medicamento, así como a brindarles todo el apoyo y el tiempo que requieren de sus especialistas, en áreas tan importantes para ello como la neurología, la sicología y la nutrición.
Según ha manifestado Núñez a algunos medios de comunicación, la Caja argumenta que el medicamento no cura y que, por lo tanto, no se debe incurrir en el costo de comprarlo. Pero es injusto e improcedente que una institución tan noble, cuyo papel en nuestra sociedad ha cambiado la historia patria y nos ha hecho muy distintos a muchos de nuestros hermanos centroamericanos, les de la espalda a estos enfermos.
Todos tenemos derecho a la vida, y ese derecho se conserva incorruptible hasta el último momento. La esperanza es irrenunciable y todos tenemos el derecho a aferrarnos a la vida. Es inhumano negarle a una persona, sea quien sea, los medicamentos que al menos aliviarán o retrasarán el paso de una mortal enferme dad por su existencia.
Además, según cuentan, el medicamento tendría un precio por paciente de unos 200 mil por mes, que si lo multiplicamos por unos diez enfermos que se conocen en este momento, el resultado es millones, una tercera parte de lo que se gana el señor Presidente de la República y una morona chirrisca e insignificante para una institución que invierte cientos de millones en bonos de deuda interna y proyectos de vivienda, y a la que, lamentablemente, muchas empresas públicas y privadas le deben casi 20 mil millones por concepto de pago del seguro social.
No caben aquí los criterios economicistas. Todo asegurado tiene derecho a la vida, al alivio, a la espe ranza. Se repite la triste historia de discriminación que ya conocimos en el caso de los enfermos de sida.
CAMILO RODRIGUEZ CHAVERRI PERIODISTA Vicepresidenta de Costa Rica y Ministra de Cultura Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.