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10A Jueves de setiembre, 1999 OPINION LA REPUBLICA Editorial OPINION DE LA DIRECTORA La política de la droga Aprender para la paz MSc. IVONNE JIMENEZ su n a d r t Existe la trágica inclinación de algunas per ta a la cocaína y la heroína, enfermedades sonas de acudir a las drogas, porque les falta como el sida causadas por el uso de jeringuiuna base sólida de ética. En lugar de dedicar llas sucias y, lo peor de todo, niños de madres se a una labor productiva y a las relaciones drogadictas que nacen ya dependientes de familiares y sociales, prefieren perderse en esas sustancias.
sueños e ilusiones. Cuál es la diferencia entre París o LonEsta fue la tesis del editorial de LA REPU dres, por un lado, y Nueva York o Los AngeBLICA de ayer, que nos recordó la importan les, por otro? Es que solo en las ciudades escia de mantener los valores positivos de nuestadounidenses existe el problema de grandes tra sociedad.
grupos de personas marginadas, con poca Ahora, tenemos que tocar la pregunta de expectativa de encontrar trabajo adecuado, cuáles decisiones políticas y legales debemos malas escuelas y una historia de muchas fatomar para responder al problema de las dro milias rotas.
gas, lo que esencialmente consta de dos par Al analizar claramente la situación, vemos tes.
que el problema no es la droga en sí mismo, Primero, es cierto que varias personas, sino una desesperación generalizada de grangente con problemas psicológicos, se perde des sectores de la sociedad. Al solucionarse rían en la ilusión, no obstante que la sociedad los problemas socioeconómicos, se cura al en general mantenga las más altas normas éticas. Tampoco, para esta gente, es cuestión mismo tiempo el problema de las drogas.
de drogas: al no tener acceso a estupefacienLa preferencia de muchos gobiernos es detes, rompería el contacto con la realidad usanclarar la guerra contra la droga, porque les do el escape más popular, el alcohol.
parece la solución más sencilla. Pero la gueEl otro problema es socioeconómico. Al rra contra este flagelo tampoco se puede gaanalizar la situación internacional, nos damos nar. Mientras haya personas dispuestas a pacuenta de que no hay ningún problema para gar mucho dinero por un poquito de polvo comprar drogas, por ejemplo, en París, Berlín, blanco, siempre habrá otras dispuestas a paLondres o Toronto. Sin embargo, ninguna de sarlo de contrabando, no obstante los esfuerestas ciudades enfrenta un problema serio en zos policiales.
esta materia.
La respuesta acertada no debemos buscarPor contraste, en las grandes ciudades de la en el desarraigo de las drogas sino en la Estados Unidos sí hay problemas graves de erradicación de la pobreza. No es la solución adicción: crímenes cometidos por gente adic más fácil, pero sí la única.
La historia de la humanidad se aprendía ble con base en separaciones muy simples y tajan liz tes: la Primera Guerra Mundial, la Segunda ag Guerra Mundial, la Guerra Fría, la Guerra de si Vietnam, la Guerra de los Seis Días.
ga (Y la verdad es que seguimos produciendo suficientes datos en este ámbito como para continuar con esa demarcación de periodos; si no, acordémonos de hechos más recientes ca mo la guerra del Golfo, la de los Balcanes, y hay un largo etcétera de seguido. mí me apasionaba tanto el estudio de que hacía el hombre con su tiempo y habilidades, cuál era su trayectoria en el planeta, que por supuesto matri culé lo que entonces se llamaba Sociales que era una ma teria optativa, para profundizar en el tema. Disfrutaba enor.
memente aquellas tardes porque mi profesor amaba su función y la materia que impartía, y daba gusto aprender con él.
Pero visto desde aquí. qué era lo que yo, al igual que los demás alumnos de esa época, aprendíamos de la historia de la humanidad? Que es una extensa lista de guerras, donde a lo mejor y con mucha suerte de pronto sacaba la cabeza un corto y vulnerable periodo de paz, solo para proceder de seguido a otra guerra. El hombre, entonces, resulta ser bajo esa lupa, simplemente un hacedor de guerras. Es eso lo que usted quiere que nutra la imaginación de sus hijos. Es eso lo que deseamos que siga siendo la humanidad. Es eso lo que el futuro deberá depararles a nuestros nietos?
De la mano de la guerra, estrechamente cerca, viajan siempre el hambre, la ignorancia, el desempleo, la debacle econó mica, la destrucción de la naturaleza, etc. Eso nos muestra la experiencia ¿Por qué no plantearnos el reto de escribir la historia del próximo milenio en términos de paz y no de guerra, por qué no hacer lo pertinente para formar una cultura de paz en nuestras aulas?
Los Premios Nobel de la Paz comenzaron hace escasos días, en todo el planeta, la recolección de 100 millones de firmas para respaldar un manifiesto que lanzaron en conjunto con la UNESCO, en pos de consolidar una cultura de paz y no violencia.
El Manifiesto del Dos Mil es suscrito por voces como el Dalai Lama, Nelson Mandela, el costarricense Oscar Arias, Rigoberta Menchú Tum, Adolfo Pérez Esquivel, entre otros.
Precisamente se trata de figuras que han asumido como un compromiso personal la tarea de hacer todos sus esfuerzos por construir una nueva sociedad, de acuerpar con hechos los va lores de la tolerancia y el respeto a la diversidad, que han impulsado el diálogo y no la fuerza como mecanismo para re solver las diferencias, que con sus obras han cultivado la paz.
El reto es hacerlo cada uno de nosotros en nuestro pedacito de planeta: respetar al otro es construir la paz.
Si la que aprendimos es la historia de la violencia, es hora de que desde hogares y escuelas, eduquemos para una cultura Si como sostiene el futurólogo Alvin Toffler, el conocimiento es la herramienta esencial ahora para construir el mundo del mañana y sobrevivir en él, tenemos el medio para formar esta cultura de paz.
El hombre siempre tiene el poder de cambiar.
Apuntes DICEN LOS CONSUMIDORES QUE LAS MEDICINAS NO BAJAN DE PRECIO MIS POBRES PIES.
NO ENCONTRE LOS TALES PRECIOS REBAJADOS PUES VALE QUE ESTA MEDICINA ES GRATIS de paz.
LA REPUBLICA 99 Culo FUNDADA EN 1950.
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