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Lunes 27 de febrero de 1995 LA REPUBLICA 7A CAMPO PAGADO CARTA AL SEÑOR DIRECTOR DE LA NACION Esta carta la publicamos en campo pagado, toda vez que La Nación desestimó hacerlo como derecho de respuesta, para rectificar datos del historiador peruano Fernando Iwasaki Cauti y opiniones vertidas en el Editorial del de febrero titulado Nacionalismo y Manipulación.
Los ecuatorianos reiteramos nuestra voluntad pacifista como pueblo, siendo la historia nuestro testigo.
San José, de febrero de 1995 Señor Eduardo Ulibarri Director Diario La Nación Presente Estimado señor Director: La Nación del de febrero en su sección Opinión (pág. 15 publica un artículo del señor Fernando Iwasaki Cauti, titulado Una querella colonial. el autor según se indica es Escritor e Historiador peruano radicado en España.
Cursé en la Universidad Derecho Territorial Ecuatoriano, esas enseñanzas me permitirán, en esta oportunidad, refutar los argumentos y datos expuestos por el historiador peruano Una segunda publicación de La Nación, el de febrero, la cual se presenta con la responsabilidad que significa un Editorial del diario de mayor circulación de Costa Rica y que lo titulan Nacionalismo y Manipulación. no puede pasar desapercibida para los ecuatorianos, por lo cual me permitiré señalar los desacuerdos.
En situaciones como la presente, reconozco que se empieza a desarrollar hipersensibilidad y surgen interrogantes, como por ejemplo. quién pidió publicar el artículo del señor Iwasaki, articulista que no escribe regularmente en La Nación? De acuerdo a la respuesta correcta, si la supiera, podría encontrar el por qué de las aseveraciones que tres días después se publican en el Editorial.
En este proceso deductivo inductivo, me permito preguntar en forma respetuosa pero directa al señor Director. La Nación apoya y comparte la posición supuestamente jurídica del Perú? Nada me merecería mayor respeto que una respuesta clara y precisa sobre este asunto, porque el hecho de pensar diferente nunca he creído que sea motivo para enemistar a las personas o a los pueblos.
Paso a referirme al artículo del señor Iwasaki.
Con todo el conocimiento que el historiador peruano aparenta tener, evita totalmente referirse a la invasión peruana de 1828 al Departamento Sur de la Gran Colombia (luego Ecuador. a la batalla de Tarqui en la cual el Mariscal Sucre, dirigió las tropas de la Gran Colombia que derrotaron totalmente al ejército invasor, al Tratado de Guayaquil del 22 de setiembre de 1829 en el cual se fijan definitivamente los límites entre Perú y la Gran Colombia, Tratado ratificado y canjeado por los dos gobiernos.
Como ejercito vencedor, el de la Gran Colombia podía haber exigido territorios de los vencidos, pero en la expresión más clara de generosidad y respeto a la justicia, Sucre expresó que: la victoria militar no crea derechos.
Si usted señor Director me ofreciera espacio, tendría mucho agrado en tratar con amplitud este tema.
Paso a referirme a algunas peligrosas afirmaciones del Editorial del de febrero.
Si el editorialista cree que existe libertad para decidir cuando se ejerce fuerza fisica que coacciona a alguien, o en el caso del Protocolo de Río de Janeiro, que el Ecuador podía comprometerse libremente cuando parte de las provincias de El Oro, Loja sin mencionar las provincias Orientales, estaban ocupadas por tropas invasoras, entonces podría entender que el editorialista sostenga la misma tesis del Perú, esto es, de que el Protocolo de Río del 29 de enero de 1942, fijó definitivamente los límites entre Perú y Ecuador.
Lo que ese Tratado, que es nulo según toda la doctrina del derecho internacional pretende, es que, no prevalezca el derecho y la justicia en el orden internacional, sino la fuerza de las armas y el tamaño de los ejércitos.
La delimitación de fronteras a la que contribuyó el árbitro brasileño Bras Días de Aguiar, se hizo en 1945, sin conocimiento técnico científico de muchas áreas selváticas, inhospitas y desconocidas.
No es sino en 1947, que luego de un estudio y levantamiento aéreo fotogrametrico realizado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, se verifica que no existe un divortium aquarum entre los rios Zamora y Santiago, a los que se alude en el Tratado, sino que aparece entonces el Rio Cenepa de 190 Kilómetros de extensión, que representa un sistema fluvial independiente que nace en la Cordillera de El Condor, en sus estribaciones septentrionales Si el Rio Cenepa se interpone en tan grande extensión entre el Río Santiago y Rio Zamora, no existe en consecuencia un solo divortium aquarum, sino dos divisiones de aguas, entre el Santiago y el Cenepa y entre este y el Zamora, lo que hace inejecutable el Tratado en esta área.
Usted señor Director, habrá escuchado decir a la televisión Peruana o a Diplomaticos de aquel pais que el fallo de Días de Aguiar fijó definitivamente los límites entre Perú y Ecuador. como luego lo repite el Editorial de La Nación que estoy analizando. Le pregunto a usted, en sana lógica. como pudo Díaz de Aguiar resolver en 1945 un problema que no surge sino en 1947, cuando dos años después se conoce el resultado del levantamiento de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos?
Dejar de considerar la inejecutabilidad, negarse siquiera a comprobarla como pretende el Perú, es pasar sobre la realidad inobjetable derivada del propio documento, es reemplazar unilateralmente sus disposiciones por la voluntad de una sola de las partes, en este caso la que dispone de mayor ejército, es más agresiva y no tiene respeto por el dey recho ajeno.
Cuando el Editorial, refiriéndose a las hostilidades dice las que se padecen actualmente surgieron, cuando según el gobierno de Lima el 26 de enero un helicóptero ecuatoriano ametralló a una patrulla peruana ubicada a kilómetros de frontera. el editorialista sesga su información a favor del Perú porque no toma en cuenta los hechos anteriores del y 11 de enero en que Ecuador denunció la captura de una patrulla de soldados peruanos en territorio ecuatoriano el día 9, el dia 11 la presencia de una patrulla mayor que respondió con disparos a la orden de detenerse, dio origen al primer enfrentamiento con disparos que obligó a las correspondientes protestas por las autoridades ecuatorianas.
Ignora además el rechazo enérgico y total que hizo la Cancillería ecuatoriana y el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas acerca del supuesto ataque del helicóptero ecuatoriano difundido por las cadenas de noticias internacionales. Da fe a una declaración del Perú que nunca fue comprobada por prensa extranjera independiente y ni siquiera por la propia prensa nacional, pero no concede importancia a un desmentido terminante de la Cancillería y otras autoridades ecuatorianas.
Existe toda una historia de supuestas agresiones del Ecuador al Perú cuando las Fuerzas Armadas o el gobierno peruano han tenido problemas internos, sin embargo, en la conciencia internacional queda claro que un país cuyas relaciones de fuerza es más o menos de tres a uno en contra de Ecuador jamás podría intentar ese tipo de aventuras.
Las supuestas motivaciones del Presidente Sixto Durán Ballén y de Fujimori, que el editorialista trata con superficialidad, merece también comentario.
Sobre Fujimori no se hace referencia a las acusaciones hechas por su propia esposa, nada sobre el compromiso del presidente peruano con las Fuerzas Armadas que lo mantuvieron en el poder luego de la ruptura constitucional y golpe de Estado, condenado en toda América. No se hace comentario sobre hechos internacionalmente conocidos y de nunciados, sobre investigaciones del poder judicial del Perú en relación al ligamen de un número importante de militares de alta graduación con el narcotráfico, asuntos todos que al destaparse en la campaña dificultarían el supuesto triunfo del señor Fujimori.
Sobre el Presidente Durán Ballén escribe lo siguiente: en Quito, el Jefe de Estado, Sixto Durán Ballén objeto de severas críticas populares hace apenas unos meses, mejoraba su plataforma política muy venida a menos, enfervorizando a los ecuatorianos.
Medidas impopulares pero necesarias tomadas por el Arquitecto Durán Ballen fueron entre otras las siguientes: El aumento en el precio de los combustibles para ponerlo al nivel de los costos de producción. La reingeniería de los servicios públicos. La propuesta de privatización de servicios ineficientes y caros, como las telecomunicaciones. La propuesta de privatización de varios de los servicios que presta Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.
La lista podría aumentarla, pero quizá lo importante es señalar que a pesar de la beligerancia de los sectores mencionados y la oposición en el congreso, organismo en cual el Presidente no tiene mayoría, éste ha logrado, echando mano a los argumentos legales que le permite la Constitución, como la Consulta Popular, mejorar todos los indices macroeconómicos como pueden comprobarlo.
Solo cuando se está convencido de la justicia y la verdad, un hombre de 73 anos, que no aspira a ninguna reelección, que ha sido operado de la columna dos veces, y la última hace menos de tres meses, puede realizar un programa de visitas como el realizado por el Presidente Ecuatoriano.
Espero que en acatamiento moral a un derecho de respuesta que como ecuatoriano creo tener, usted se servirá ordenar se publique esta carta escrita en mi simple condición de ciudadano de un país pacifico, reiteradamente sacrificado en aras de la paz en América.
De usted, muy atentamente Eduardo Andrade Martínez Céd. 430 65612 258 22 719 MAPA DEL ECUADOR DE COLOR LEYENDA CAPITAL DE LA REPVALKA PUERTO PRINCIPAL CAPITALE PROVINCU. LIMITE CON COLOMBIA LINCA DEL TRATADO DE LINEA DE CONCESION AL PERU EN LINEA IMPUESTA EN EL PROTOCOLO DE RIO JANEIRO DE ESCALA KILOMETRO ཡང Ecuador Mapa histórico del despojo territorial Firma Responsable: ASOCIACION ECUATORIANA COSTARRICENSE 002 131803 ident este documento es propie es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica. S231 iblioteca Naci 150 501 Set oftebelio
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