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PAGINA DE OPINION Lunes 29 de mayo de 1995. LA REPUBLICA 17A Narcotráfico, sociedad y desarrollo La danza de los millones en el futbol La cuestión del narcotráfico se ha convertido no solo en un asunto de producción, trasiego y consumo, sino en un tema de dimensiones sociales, económicas y políticas, que incide sobre las comunidades que, directa o indirectamente, tienen contacto con la producción, comercialización y consumo de drogas prohibidas. Por consiguiente, no puede ni debe tratarse como un simple tópico policial y de seguridad entre países productores y consumidores, como se ha venido haciendo, aún en las cumbres presidenciales.
Esta materia es más compleja y requiere un tratamiento ajustado a sus dimensiones sociales, culturales, económicas y políticas. En otras palabras, la magnitud del problema y la relación entre narcotráfico, sociedad y desarrollo requiere un análisis realista.
Las mutuas acusaciones entre, por ejemplo, Colombia y Estados Unidos, de bajar la guardia en la lucha contra el narcotráfico, son el resultado de una estrategia equivocada, por cuanto solo atienden la punta del iceberg: la producción de drogas. Pero qué sucede con el trasiego y el consumo?
No solo los países productores tienen responsabilidad en el asunto, aquellos que ocupan un lugar en la larga cadena entre el punto de origen del narcótico y el destinatario final tienen similar compromiso en esta lucha. Porque sin un esfuerzo conjunto resulta imposible detener el narcotráfico.
Parte de esa cadena está constituida por las comunidades litorales de Centroamérica, las cuales, luego de tener contacto con el trasiego de drogas, muestran condiciones socioeconómicas y culturales muy distintas a las que tenían antes de ser alcanzadas por los tentáculos del comercio de drogas ilícitas. Esto se comprueba con visitar algunos pequeños poblados en la costa caribeña de Nicaragua y Honduras, principalmente.
En lo social, los habitantes, en número importante, se volvieron adictos a la cocaína y al crack. con las consecuencias que esta situación acarrea para el individuo, la familia y la comunidad. Pero no menos grave es el impacto económico. Con las ganancias obtenidas del lavado de dinero, de la venta de servicios a los narcotraficantes (alimentos, combustible y refuy gio) y del comercio de drogas abandonadas en las costas, tanto en el mercado nacional como para exportarlas, las comunidades han comenzado a presentar una nueva imagen, las casas aparecen recién pintadas y las familias no adictas disfrutan de mejores condiciones de vida. Esto se entiende cuando observamos los altos precios que pagan los traficantes por el combustible y por los mariscos y pescados.
Por consiguiente, se debe entender, en esta compleja lucha, que mientras no se atiendan los problemas de extrema pobreza y de bajos niveles de educación que tienen los habitantes de las comunidades afectadas, dificilmente se podrán contrarrestar la producción y el comercio de drogas. Es necesario reconocer que no resulta atractivo para el campesino la sustitución de cultivos, cuando el nuevo no le aporta niveles de ingreso similares, o al habitante de los litorales, cuando la pesca le es pagada muy por debajo de los precios en el mercado internacional o por el narcotraficante. Esto no se controla solo con acción policial o militar, sino que requiere de acciones educativas y culturales de largo plazo.
Sin embargo, lo más preocupante es que este fenómeno puede haber llegado a instituciones financieras en algunos Estados, las que gracias al volumen de divisas producto del lavado (esto qui decir que las instituciones participen en el negocio de lavar dinero) pueden subsistir.
En definitiva, estamos frente a un problema complejo, pues existe una estrecha interrelación entre narcotráfico, sociedad y desarrollo que no puede enfrentarse con las acciones tradicionales, sino con una estrategia social, económica, política y cultural.
Por ello los países productores y consumidores de ben revisar sus tácticas y dejar de acusarse mutuamente, procurando dedicar sus esfuerzos y recursos al diseño de esas nuevas acciones. Solo así lograremos evitar que nuestras comunidades sigan desmoronándose bajo la presión del narcotráfico.
CARLOS MURILLO ZAMORA El comportamiento en las organizaciones Alguien tiene que pagar los platos rotos de esta fiesta que están organizando los clubes supuestamente grandes y poderosos, económicamente hablando. El grado de inflación en materia de contrataciones de jugadores y cuerpos técnicos ha llegado a alturas inimaginables y, salvo ingresos extraordinarios, no veo cómo con solo las taquillas puedan salir adelante con los presupuestos de cada institución. Entonces, la pregunta principal. con qué respaldo o garantía se compromete el pago de las sumas astronómicas que por concepto de fichajes y pago de salarios se realiza en nuestro tiempo? No entro a discutir si un jugador estrella nuestro vale o no lo que cobra; es posible que sí, además de que por la devaluación de nuestra moneda hablar de millones pareciera que es más fácil que algunos años atrás, cuando el solo mencionar la frase un millón de colones causaba asombro y admiración. El problema radica en que el costo del jugador no va aparejado con el ingreso del club. Tanto es así que, por ejemplo, el Deportivo Saprissa, la Liga Deportiva Alajue lense y el Club Sport Herediano, para mencionar tres de los más grandes clubes en este país, tienen formalizados contratos con la televisión para tres, cuatro y más años.
En otros términos, que están gastando, si no es que se han gastado ya, los ingresos provenientes de los contratos que no han empezado a tener vigencia siquiera.
Claro que hay otros ingresos, pero de menor importancia, como podrían ser los que se obtengan de vallas publicitarias, contratos de transmisiones radiales, patrocinio de los equipos y, fundamentalmente, el ingreso por taquillas. Lo que sucede es que, en cuanto a este último, depende del rendimiento de los equipos, sobre todo, tomando en cuenta que más que afición, lo que existe en Costa Rica es fanatismo y con la particularidad, muy peligrosa por cierto, de que la opinión futbolística nacional se está polarizando hacia dos equipos, Saprissa y Alajuelense, como si solamente estas dos instituciones tuvieran relevancia en el concierto nacional y con el agravante de que cada día cunde más la frustración entre las aficiones o más bien fanáticos de los demás equipos. Esto, no cabe duda, es un panorama oscuro hacia futuro.
Volviendo los ojos al Herediano, el equipo de mis amores, sumido en la actividad de una elección de la junta directiva, en donde parece repetirse una vez más el mensaje de 17 años atrás, con los mismos personajes, algunos nuevos pero con las ideas de los viejos, la danza de los millones es todavía más preocupante. Venimos de dos fracasos consecutivos, hemos tenido, al menos en esta temporada que termina, una planilla de lujo, con jugadores fuera de serie y que debieron haberse sentido obligados a conquistar el campeonato número 22 de la historia del balompié nacional.
Pero este año fue peor que el anterior, ni siquiera lle gamos a los partidos de muerte súbita como aquel contra Puntarenas el año pasado, equipo que con nueve jugadores en la cancha dejó tendidos a los nuestros con un gol de agonía de Javier Astúa. Bueno, este año, con todo un señor jugador como Nicolás Suazo, no llegamos siquiera a esa otra fase final, porque nos suicidamos con tres autogoles ingratos y pérfidos. Puede el Club Sport Herediano, con una situación económica real que nadie conoce, entrar en la danza de los millones que estamos presenciando en este momento? Claro que nadie, y por supuesto que yo tampoco, quiere ver que Kenneth Paniagua, Jafet Soto y Mauricio Solís vistan la camiseta de otro equipo. Cada año nuestros aficionados sufren el dolor de ver la partida de los ídolos. Sin embargo, cuál va a ser el costo de este nuevo sacrificio. Cuál es la garantía con la que cuentan estos jugadores de que en efecto se les va a pagar. Acaso es la garantía personal de cada uno de los actuales miembros de la junta directiva o de los que se postulan como nuevos en ambas papeletas? Vaya usted a saberlo.
Por lo pronto, si no hay deudas pendientes en nuestra querida institución, si los créditos con la Caja Costarricense de Seguro Social están cancelados, si los impuestos a favor del Teatro Nacional están satisfechos, si no hay acreedores detrás de las ventanillas esperando sus pagos, etc. creo que, con un poco de suerte, con un gran desempeño de nuestro equipo en el próximo campeonato y con una buena sombra protectora detrás de todo ello, saldremos adelante. Si no fuera así, tendremos que hacer un gran esfuerzo provincial para que no pierda el Club Sport Herediano el único patrimonio material que tiene: el estadio Eladio Rosabal Cordero.
La productividad de una organización se vincula es la jefatura, la incompetencia logra mantenerse oculta.
trechamente, según la moderna teoría administrativa, En toda organización posiblemente se presenten alcon el clima y el tipo de relaciones humanas que pre gunos casos de estos. Sin embargo, a veces coinciden dominen en su dinámica cotidiana.
en una dependencia patologías complementarias que Son diversas las variables que se consideran deter llegan a constituir verdaderas redes de relaciones enminantes del clima organizacional: la estructura, el sis fermizas, anulando las posibilidades del trabajo como tema salarial y de incentivos, el tipo de coordinación y fuente de realización humana y de manifestación de la comunicación, entre otras. Sin embargo, recientemen creatividad.
te se enfatiza en la necesidad de centrar la atención en Tal situación se presenta en organizaciones de calas disfuncionalidades de tipo personal. Lo anterior rácter privado y público y hasta en la familia y grupos porque se considera que pueden llegar a dominar la vi de amigos, en las que unos manipulan a los otros.
da empresarial o institucional impidiendo al recurso Tradicionalmente, las organizaciones ofrecen a sus humano producir con la eficiencia con que lo haría en empleados charlas, fiestas, paseos y acciones de tipo sicondiciones de mayor salud mental.
milar en procura de unas buenas relaciones humaDe este modo, son tan importantes las tendencias nas. En muchos casos estas actividades no logran su neuróticas de los empleados como de los cuerpos direc cometido, quizá porque han caído en el tipo de relaciotivos. Son diversos los tipos de comportamientos que nes antes mencionadas.
pueden considerarse disfuncionales.
Dado lo anterior, quienes sostienen las tesis descriAsí por ejemplo, alguien que sea incapaz de enfren tas, consideran importante observar y analizar con cuitar directamente una orden con la que no está de acuer dado quién o quienes dominan, o quieren dominar, en do, buscará mecanismos indirectos y poco claros para su organización. Este dominio puede ser directo o inevadirla, como el chisme, los comentarios inocentes directo, pasivo o activo, pero dominio al fin. Y, acarrea y los rumores.
como consecuencia ineficiencia, desgano, apatía, actiLa persona incapaz de asumir retos y responsabili tudes deshonestas e improductividad.
dades procurará trasladar su debilidad de algún modo El análisis grupal, la discusión sincera y otras téca quien lo enfrente con tal situación. De ese modo exa nicas desarrolladas por la psicología pueden ser mecagera la dificultad de la actividad para justificar el cum nismos que permitan enfrentar los problemas mencio plirla a medias, boicotearla o finalmente no realizarla. nados, en algunos casos. Lo importante es no obviarQuienes evitan el enfrentamiento con la vida refu los cuando se presenten. Porque, finalmente, el sentigiándose en el trabajo, procurarán asumir las respon do de toda acción humana, incluido el mundo laboral, sabilidades de los demás con el pretexto de que todo lo se encuentra en el ser humano mismo. En su sana re producción física y mental, en el equilibrio armónico Algunos disfrazan su debilidad con agresividad o de su desarrollo, en su estabilidad y armonía como ser bien con actitudes aduladoras que sirven de mecanis integral.
mos evasivos. La lógica en este tipo de comportamiento es que si se atemoriza o bien se logra la simpatía de OLIMPIA LOPEZ AVENDAÑO hacen mal.
LIC. LUIS FERNANDO MOYA MATA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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