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Hogar y decoración Espacios La política de construir La decadencia de las ciudades Jorge Grane Para La República Paolo Alberto Valenti ANSA argamente anunciada, la declinación de las ciudades comienza a concretarse tal como lo demuestra, al menos en Europa, la caída demográfica registrada sobre todo en las grandes capitales como Roma y París. aunque la tendencia del resto del mundo parece opuesta a la de algunas capitales europeas, la ciudad transformada primero en metrópolis y luego en megalópolis no entusiasma como antes, al menos a la mayoría.
Las señales comenzaron a advertirse desde los años 60 y 70, cuando el sociólogo alemin Alexander Mitscherlich publicaba en El fetiche urbano un violento panfleto contra la urbanística moderna, desinteresada de las reales necesidades del hombre, o cuando su colega francés Henri Lefebvre, con su libro El derecho a la ciudad. formulaba un profundo cuestionamiento a partir de la inclusión de juicios negativos contra los obreros de las ciudades industriales.
Violencia, criminalidad de distinto tipo, contaminación, pobreza y marginación se perfilaron como otras enfermedades endémicas de casi todos los grandes conglomerados de oriente y de occidente. Paradójicamente, antes de que las ciencias humanas profetizaran la malaria urbana. los artistas de los La República ANSA primeros años del siglo, incluso los que can Vista de la ciudad de Chicago taron himnos a la industrialización y a las máquinas como los futuristas seguidores de ro también ejemplo de declinación de la ar la ciudad es todavía hoy la manufactura más Marinetti, señalaban ya a las ciudades como quitectura europea del siglo XX.
grande sobre la cual el hombre ha podido monstruos terribles.
Entre los utopistas se destacan los pro proyectar sus expectativas de vida, su capayectos del futurista italiano Antonio Sant cidad inventiva e incluso de supervivencia.
Eje de muestras Elia.
Centro de las investigaciones científicas e Su ciudad nueva de 1914 anticipa lo industriales más notables, es posible que sea En la muestra La ciudad europea 1870 que se realiza hoy en Estados Unidos, es de la ciudad misma la que decrete su fin, dando 1993. recientemente inaugurada en el Cen cir, las ciudades extendidas como ganglios origen a aquellos hombres que conjugando tro Pompidou de París, figura entre las pintu urbanísticos a lo largo de las autopistas. La nuevas tecnologías permitirá a la humanidad ras más elocuentes la titulada Metrópolis exposición resume la historia de por lo me vivir y trabajar tranquilamente en cualquier realizada por el alemán Georges Grosz entre nos 100 ciudades observadas o imaginadas lugar, celeste, de la Tierra o de otros plane1916 y 1917. Allí, una masa de personas sedesde distintas perspectivas.
tas.
mejantes a demonios de marcas dantescas se En el Pompidou se podrá visitar también En el pasaje de la cultura urbana a la futuagita en medio de arquitecturas rojas y lúgu Las ciudades y las noches. muestra litera ra la clave está precisamente en la cibernétibres.
ria y también fotográfica que recoge el arte ca que representa el verdadero triunfo, la Pintores, arquitectos y urbanistas que vi urbano de dos disciplinas estrechamente li verdadera revolución de fines del siglo XX: vieron en los últimos 120 años son, con sus gadas a la sociedad urbana occidental. Los mundos paralelos que ya los artistas fuobras y sus proyectos, los protagonistas de la Culminación de los deseos y de las posi turos idealizaban en sus creaciones podrán muestra parisiense organizada en el Beau bilidades, luna park de la imaginación o lu ser fácilmente creados o introducidos dentro bourg, él mismo símbolo revolucionario pe gar de atrocidades, violencia y bombardeos, de una computadora.
Cuando viajamos a algún destino turístico lo que admiramos, en las ciudades visitadas, son sus edificios, donde cada cual prefiere la arquitectura de su gusto. Algunos se deleitan con los imponentes rascacielos de Nueva York y otros se emocionan con las sugestivas calles de Guanajuato.
Lo importante es sentir el espíritu de la ciudad y encontrar el lugar que sorprenda por su encanto.
Desde la época de los griegos y los romanos, y aun antes, los grandes pueblos se reconocían por el esplendor y belleza de sus ciudades. Los gobernantes se distinguían por prestar atención al ornato de su ciudad, que era el reflejo de sí mismo y sus ciudadanos. Construir era parte de su programa de gobierno que dejaba muy buenos dividendos políticos. El último de estos estadistas fue François Miterrand que entendió que la ciudad de París debía destacarse por sus nuevos edificios lo cual, además, provocaría admiración a sus visitantes y prestigio a su gestión de gobierno.
En Costa Rica se construyó, ya hace un siglo, el Teatro Nacional, que fue obra de la decisión y el esfuerzo, no solo de los cafetaleros sino de todo el pueblo costarricense. Desde hace décadas es la visita obligada de los turistas y el orgullo de los josefinos. Después de eso. algo se hizo en La Sabana y poco en la avenida segunda; algo se hizo con las plazas de la Cultura y la Democracia y nada con el proyecto del anillo cívico. Algo así como dos pasos adelante y uno para atrás.
La paralizada estructura del edificio de la Municipalidad de San José, de la avenida diez, se está deteriorando sin que nadie decida continuar su construcción.
Ministerios e instituciones autónomas alquilan edificios que fueron diseñados para hoteles. Caso insólito en que todas las oficinas tienen baño con ducha.
Construir es una inversión política. Y, sin embargo, nos han faltado los gobernantes que entiendan que dotar a la ciudad de edificios de destacada arquitectura, como lo fue el Teatro Nacional, es labrarse un prestigio, presente y futuro. Pero, sobre todo, es ofrecer a la ciudadanía el disfrute de espacios para admirar que serán legados a las nuevas generaciones que nos recordarán con agradecimiento.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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