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LA REPUBLICA OPINION 11A Sabado de enero, 1996 Foro Democracia sin apellidos Chisporroteos mediados de diciembre, asistí a un acto literario interesante pero curioso, dada la poca publicidad que tuvo, la casi intimidad familiar en que se realizó.
ace unos días vino al país el ensayista mexicano Enrique Krauze y entre otras cosas afirmó que si le decían hereje por hablar de una democracia sin adjetivos, su herejía es Costa Rica. El Nobel Octavio Paz, está muy equivo cado con respecto a nuestra nación.
En Costa Rica ya no se puede hablar de eso que él reconoce como democracia. Más bien se debe hablar de tres conceptos que sí abarcan la realidad política del país.
Ellos son la plutocracia (el gobierno de los ricos. la partidocracia (el poder de las cúpulas de los partidos)
y la democracia de los apellidos o caudillismo extendido a los hijos y a los nietos.
La más grave enfermedad política de nuestro país es que los partidos no se diferencian en nada, son casi hermanos. Ni siquiera los partidos pequeños representan una opción distinta.
Todos están gobernados por gente cuyo mérito es el apellido. Es decir, son casi monárquicos. Sus caciques son elegidos por divinidad, familia y fuerza heredada.
y Las elecciones internas se manejan por el compadrazgo, la amistad y la complicidad. a esa tiranía partidista se le junta la peste del dinero.
En nuestra democracia se pueden comprar puestos políticos. Por eso en la Asamblea Legislativa y en el Consejo de Gobierno predominan los pudientes y los amigos del señor Presidente sobre los intelectuales y los estadistas.
El pesado presidencialismo, la ausencia de una división verdadera de poderes y de los mecanismos del referendo, la revocatoria y la iniciativa popular en la y creación de leyes, la municipalización del Congreso gracias al botín político hace que el sistema sea elitista, torpe, corrupto, complejo, miope, centralizado, poco participativo y casi despótico. a todo esto se suman el imperio de los privilegios y el infierno de la impunidad. Todo parece indicar que aquí es más malo robarse tres o cuatro gallinas que cientos de millones de un banco estatal.
Por eso cualquiera entiende la tranquilidad cínica de algunos sindicalistas que dirigen las huelgas y los berrinches para defender privilegios como los de RECOPE y JAPDEVA, donde dan feriado hasta para celey brar el cumpleaños y cambiarse de casa.
Es decir, ya nuestra democracia no es el gobierno de las mayorías, sino la dictadura de los grupos de presión, y nuestro Estado no es el gestor del bienestar social, sino el saco de los favores para unos pocos funcionarios públicos, para los amigos políticos y para los que ostentan el poder económico, no importa el origen de este.
Gracias a todo esto la reelección presidencial vendría a hundirnos en una eterna campaña electoral, debido a la cual los políticos intensificarían su miedo a las medidas impopulares, pero necesarias para sacarnos de un modelo agotado que nos asfixia con la deuda interna, los pésimos servicios públicos, la ausencia de prioridades estatales, el tráfico de influencias, el clientelismo político y el déficit fiscal.
No, señor Krauze, nuestro país no urge de una democracia sin adjetivos. Primero necesita, entre otras cosas, una democracia sin apellidos.
Un novel escritor panameño, recientemente laureado con el más importante premio de su país: el Ricardo Miró, por su primera novela, hacía una ceremonia de entrega de ese libro y de un volumen de cuentos, en Costa Rica, la tierra natal de su padre. Se trata de Ramón Fonseca Mora. Su abuelo, don Enrique Fonseca Zúñiga, fue el embajador de Costa Rica en Panamá durante alrededor de veinte años, y de allí que existan dos ramas de su descendencia, una en cada país. Mi ancestral amistad con los Fonseca me permitió asistir al acto.
Pero no es del acto que deseo hablar, sino de los libros. La novela premiada se titula LA DANZA DE LAS MARIPOSAS y tras ese título un poco tenue se oculta una obra vigorosa que, tras una trama mane jada con inteligentes elementos de suspenso y misterio, revela intimidades de la larga tragedia política panameña que culminó con la expulsión (por tropas norteamericanas) del bandolero Noriega que se había apropiado del país.
CAMILO RODRIGUEZ CHAVERRI ESTUDIANTE DE PERIODISMO Es imposible determinar, para un lector que no esté en el secreto, hasta donde lo que en esta novela se cuenta es una realidad documentable y a partir de donde comenzó a funcionar la imaginación del nove.
lista. Lo que importa es que el cuadro es sólido y le permite a la novela sostenerse por sí sola sin necesidad de que el lector se esté refiriendo continuamente a los hechos históricos, que en todo caso están disfrazados hábilmente y con sabrosura por el novelista.
Buenas señales legamos al final de un año particularmente importante para la industria turística del país, pues el fortalecimiento de la actividad como la principal generadora de divisas coincidió con una crisis muy severa que afecta a todas las empre.
sas del sector.
Sin embargo, debemos reconocer que el panorama no es tan sombrío como lo pintan algunos y que, por el contrario, hay una serie de señales en el ambiente que hacen prever que las cosas mejorarán pronto. Quizás el indicativo más importante es la actitud misma del Gobierno de la República hacia el turismo.
Nunca como ahora hemos visto mayor prontitud en las respuestas y una evidente disposición a cooperar en la resolución de nuestras dificultades.
Al fin nuestros gobernantes comprendieron que el turismo no depende solo del ICT, sino que es una actividad que depende del esfuerzo conjunto del sector público y privado.
El año transcurrido desde nuestro primer acercamiento con el Poder Ejecutivo ha sido rico en cuanto a la respuesta obtenida por parte del Gobierno.
Hemos realizado desde entonces una encerrona con el Presidente de la República y hemos sostenido no menos de un encuentro mensual con el mandatario y su equipo. Creemos que el tiempo transcurrido ha sido suficiente para que el sector público y el privado se empaparan sobre las necesidades y limitaciones de cada uno.
Confiamos en que este acercamiento se mantenga, pero también quisiéramos ver a corto plazo disposiciones importante por parte del Gobierno, para que se impulsen decididamente las acciones que puedan hacer la gran diferencia en el auge de un sector tan importante para el país como el turismo.
Debemos transformar las buenas intenciones en hechos palpables de manera que, realmente, las señales enviadas al exterior sean buenas y brinden los resultados que la industria sin chimeneas y el país requieren.
Costa Rica es un país privilegiado por Dios; su gente, sus costas, su ecología y biodiversidad, sus avanzados sistemas de telecomunicaciones y sus excelentes servicios médicos hacen de nuestra nación la envidia de muchas otras. Sin embargo, depende de todos nosotros los costarricenses, del Gobierno, los empresarios y la población en general, el que aprovechemos este don divino.
Las posibilidades son amplias, el futuro brillante, pero la inversión en actitud, decisiones y acciones debe hacerse ya. Hoy competimos a nivel mundial y así deberá ser nuestro accionar; ya no podemos seguir creyendo que las cosas se arreglan a la tica.
En ese sentido, estamos a la espera de ver plasmada la buena disposición gubernamental en una política impositiva acorde con las exigencias de nuestra actividad y que nos permita mantener vigencia dentro de la competencia internacional.
Por otra parte, si bien el turismo es una industria absolutamente sensible a factores como precios y clima, nadie duda de que la seguridad del país se convierte en elemento definitivo a la hora que un turista decide dónde viajar.
Por ello, todo esfuerzo que se haga por competir y presentar la mejor oferta resulta infructuoso si el país no cuenta con una legislación penal y un sistema de seguridad acorde con la realidad que enfrentamos cada día.
En el sector turístico iniciamos 1996 con esperanza y bríos; junto a las acciones que demandamos reconocemos que en el reto conjunto que asumimos, empresarios y Estado, vamos avanzando.
Los resultados tienen su propio paso y debemos aceptarlo, pues no en vano muchos de los problemas que nos afectan son de infraestructura y su solución requiere tiempo y recursos.
Lopositivo en este balance es que asumimos una cuota de responsabilidad ante el país, pues los problemas que hemos señalado son nacionales y nacionales serán sus soluciones, de manera que no solo se beneficiará la industria turística sino todo el país.
Quiero decir con lo anterior, que, siendo LA DANZA DE LAS MARIPOSAS un roman a clet. es perfectamente legible sin buscar y presumo que aún sin conocer las claves. Fonseca Mora sostiene la acción con gran habilidad, y se incorpora a las hoy robustas huestes de la narrativa panameña, con un libro muy bien escrito.
Cualidad ésta última de que participa también, por supuesto, el otro libro que se entregó esa noche: LA ISLA DE LAS IGUANAS. Esta es una hermosísima colección de cuentos, de temática muy variada gracias a Dios, lo que demuestra que no estamos ante un autor obsesivo de esos que dicen ahora me dedicaré a escribir una colección de cuentos o un libro de poemas sobre tal asunto o problema sino que tiene una imaginación vagamunda (que vaga por el mundo quiero decir) y va encontrando los temas conforme vive y circula. No creo que en LA ISLA DE LAS IGUANAS haya más de dos relatos que no respondan al calificativo de joyas.
a Fonseca Mora emplea distintas técnicas narrativas: cada cuento impone las suyas. Maneja muy bien el diálogo, no se excede en las descripciones, y puede lo mismo lanzar un grito de protesta que irse por el camino de la socarronería, la burla y la sátira polítiy ca. El abanico de temas, motivaciones, tonalidades y observación es amplísimo y es allí donde se manifiesta con más plenitud el talento narrativo de un intere santísimo narrador.
1e al e 1MAURICIO VENTURA PRESIDENTE CANATUR Agrego: la presencia de Eduardo Montesinos en la ceremonia de entrega, me hace suponer que los libros de Ramón Fonseca Mora puedan conseguirse en su librería Nueva Década.
11 Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.