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LA REPUBLICA OPINION 11A Jueves 27 de marzo, 1997 USTED OPINA FORO ¿Qué va a hacer durante los días santos?
De la censura previa a la autocensura Descansar en la casa. Me quedo en la casa.
Voy a las procesiones; todavía guardamos estas fechas en mi familia.
EUGENIO JIMÉNEZ Administrador EDWARD RODRIGUEZ Estudiante Voy de pesca a Isla Da.
mas con la familia. Trabajar los días santos.
RICARDO LIZANO Administrador KATTYA LOPEZ Cajera Desaparecidas las normas del Código Electoral que facultaban al Tribunal Supremo de Elecciones a ejercer censura previa sobre el material que partidos políticos y ciudadanos escribieran en periodos de campaña, emerge amenazador el fantasma de la autocensura que eventualmente lleguen a imponerse los órganos periodísticos. es que subsiste en la legislación nacional una serie de disposiciones que posibilitan el establecimiento de onerosas sanciones a los medios de comunicación social que acojan el pensamiento de terceros o que transmitan las versiones por estos dadas, aun cuando los periódicos y revistas no hayan servido más que de medios de transmisión del pensamiento y no hayan incurrido en responsabilidad penal por hacerlo. Nuestra legislación abre espacio a interpretaciones jurisdiccionales abiertamente absurdas, contradictorias, ilógicas, consecuencia de ser gestada en distintas épocas, con la influencia de diferentes corrientes filosóficas, para regular situaciones que no responden al contexto del presente. Dicho de otro modo, padecemos las secuelas de un marco jurídico en mucho anacrónico y restrictivo de la libertad de prensa y del derecho a la información, que actúa como amenaza para los periodistas y para las empresas periodísticas.
Celebramos la sentencia de la Sala Constitucional que acaba con las fuentes del régimen de censura previa dictado por el poder político y aplicado por el Tribunal Electoral. Corresponde ahora trabajar por lo otro, por la modernización de la legislación aplicable al ejercicio del periodismo, con miras a proteger el derecho del ciudadano a estar bien informado; las garantías constitucionales sobre presunción de inocencia y protección de la intimidad; la delimitación clara y precisa de las responsabilidades del periodista y del periódico, de modo que el ejercicio de la profesión no se vea amenazado por las acciones y responsabilidades de terceros ni por una indeseable autocensura.
Hay fuerzas muy poderosas que amenazan a la sociedad y que tratan de influir en la conducta de los informadores, que están sacando ventaja de ese marco jurídico obsoleto que afecta a periodistas y a periódicos. Unos y otros hemos de empeñarnos en superarlo.
El Colegio de Periodistas y el Colegio de Abogados han coincidido en este enfoque y dentro de poco anunciarán al país un esfuerzo depurador en este campo, al que serán invitadas las entidades con experiencia e interés directo en la materia que puedan aportar sus luces al fortalecimiento del Derecho a la Información y preservación de la libertad de prensa.
LIC. ALVARO MADRIGAL PRESIDENTE DEL COLEGIO DE PERIODISTAS DE COSTA RICA FORO Costo de vida y nueva cultura de consumo CARTA Vandalismo con motivo del fútbol Por lo general, siempre que analizamos e interpretamos las encuestas de opinión pública que divulgan los diferentes medios de comunicación colectiva, notamos indubitablemente la preocupación de la mayoría de los costarricenses por el alto costo de la vida.
Sobre esa realidad, para nadie es un secreto que la dificil situación económica por la que atraviesa nuestro país representa momentos de profundas limitaciones para los presupuestos familiares, especialmente si la crisis económica deja de ser un asunto coyuntural y adquiere dimensiones estructurales.
Sin embargo, esa situación desfavorable, tanto para la economía nacional como para nuestras economías domésticas, más allá de ser un hecho que nos saque de balance en nuestras relaciones económicas en grado sumo, constituye el momento indicado para que todos los habitantes de este país meditemos sobre la dificil situación por la que estamos pasando y, a partir de ahí, como resultado de la meditación, empecemos a desarrollar una nueva cultura de consumo, con el único propósito de disminuir el impacto negativo del alto costo de la vida.
Hoy día los hogares costarricenses, especialmente aquellos con mayores limitaciones económicas, están en la obligación moral y material de ejercer estrictos controles en los presupuestos familiares.
Eso quiere decir que con demasiado tacto es necesario determinar la relación ingreso egreso con la finalidad de conocer con certeza el porcentaje de la brecha deficitaria y, consecuentemente, utilizar criterios racionales de consumo para procurar el equilibrio presupuestario que nos garantice la satisfacción de las necesidades materiales básicas. es que, la verdad, pese a los esfuerzos fiscales del Gobierno para depurar la situación que nos agobia, ninguno de nosotros debe esperar un milagro, pues ya pasó la época en la que nos regalaban recursos financieros, y mucho menos aún, si nosotros no ponemos de nuestra parte para que la situación referida sea menos desfavorable.
Ahora bien, la interrogante que probablemente nos hacemos todos sobre la forma en que debemos actuar para hacer menos dificil la realidad económica, tiene su respuesta en la forma de consumir, o mejor dicho, en cambiar la forma tradicional de consumir bienes y servicios.
En efecto, si los consumidores costarricenses aceptamos desde este momento que los tiempos actuales no están para despilfarrar los ingresos familiares en asuntos superfluos, concomitantemente podemos evidenciar que un cambio de actitud en esa dirección nos procurará una mayor rentabilidad de los ingresos.
Firmes en esa convicción, el Area de Comercio y Apoyo al Consumidor (ACAC) no escatima esfuerzos para convencer a la población consumidora nacional de que gran parte de la responsabilidad para aumentar o disminuir el impacto negativo del costo de vida depende precisamente de ella misma.
Para poder demostrar esa afirmación, basta con mencionar algunos ejemplos. Cuántas veces conversamos copiosamente mientras las luces, el televisor y el radio permanecen encendidos; cuántas veces abrimos el refrigerador y lo dejamos así por tiempo prolongado; cuántas veces nos cepillamos los dientes y mientras nos contemplamos en el espejo, el agua se desperdicia; cuántas veces nos abusamos con las llamadas telefónicas en asuntos de poca relevancia; cuántas veces nos dormimos y amanecemos con el radio encendido; cuántas veces vamos al supermercado y llenamos la canasta con bienes innecesarios; cuántas veces compramos todo aquello que nos ofrecen en la puerta de la casa; en fin, cuántas veces somos lo suficientemente irracionales en nuestras relaciones de consumo.
Razón tenía el sabio griego Diógenes cuando afirmaba que la satisfacción de las necesidades materiales era importante para la humanidad, pero que todo abuso respondía a cierta irracionalidad del hombre o a determinada debilidad de su espíritu.
Para no estar sometidos a ciertas debilidades o actitudes irracionales en materia de consumo, el ACAC sostiene el criterio de que independientemente de la situación económica, sea crítica o boyante, limitar los gastos conlleva necesariamente al ahorro y al equilibrio del presupuesto familiar.
Por ello, estamos plenamente convencidos de que cualquier familia que utilice criterios racionales de consumo colaborará con lograr tal equilibrio presupuestario y disminuiría, a la vez, los posibles estragos del costo de vida.
Me permito distraer su atención para hacer pública mi queja, debido a los acontecimientos de los que fui protagonista el domingo 23 de marzo a las 15:50 horas en San Pedro, donde fui atacada por un grupo de adolescentes en estado de ebriedad o drogadicción, quienes sin la menor consideración se abalanzaron sobre mi vehículo, brincaron encima del techo, tratando de abrirme las puertas, patearon toda la carrocería, golpearon el parabrisas y quebraron las luces de freno. No les preocupó que mi carro fuera producto del sacrificio, quizás porque a estas personas nunca les ha costado nada o bien sus delitos han quedado impunes ante la mirada pasiva de los presentes.
Muchos se preguntarán. Por qué no denunciar este hecho? mi respuesta sería: ante quién, qué seguro cubre los actos de vandalismo y la falta de seguridad a la que debemos enfrentarnos hoy en día los costarricenses.
La experiencia vivida fue traumática al no saber qué nos ocurriría y ante tanta gente abalanzada sobre el vehículo, donde su única intención era volcarlo. Son estos hechos lo que me hacen recapacitar sobre cuál es la verdadera fiesta del fútbol, quién tiene derecho a disfrutarla y si vivimos donde el más fuerte es el que sobrevive.
Esta nota la hago con el fin de crear conciencia, para que la fiesta del fútbol no se convierta en un acto de delincuencia y vandalismo y que todos podamos vivirla sin temor a ser heridos o muertos por el solo hecho de festejar un gane de nuestra selección o del equipo de nuestra preferencia.
ZAILYN ESPINOZA ALVARADO LIC. MIGUEL MIRANDA SANDI FUNCIONARIO DE AREA DE APOYO AL CONSUMIDOR (MEIC)
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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