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4 Revista Dominical. LA REPUBLICA. Domingo 20 de marzo de 1988 Este es mi PROBLEMA Dra. Emily Powers Guanacaste Estimada doctora: Le escribo para solicitarle consejo y exponerle un problema familiar: hace varios años mis padres adoptaron un niño recién nacido; nuestra familia es grande y vivimos en esta casa otros hermanos, nietos, sobrinos, algunos de la misma edad del chico adoptado; a todos los queremos igual; al menos mi amor por ellos es parejo, sin preferencias. El caso es que cuando el adoptado hace algo malo, no le llaman la atención como lo hacen con los otros y si alguno lo acusa. es con él con quien se enojan y le hacen mala cara. El adoptado juega, pelea, piensa y actúa como lo que es: un niño (a mí me parece algo pesadito. pero no tiene la culpa; son mis padres quienes le permiten ser así. El mayor problema es con los hijos de mi hermano, ya que ellos, a pesar de ser nietos verdaderos, sufren la preferencia que mis padres tienen hacia el adoptado; yo deseo que mi hermano pueda independizarse y tener su casa propia, no porque me estorbe él o sus hijos, sino porque me duele verlos víctimas de la actitud de mis padres. Mamá, especialmente, regaña, castiga y hasta les pega a sus propios nietos, y ha dicho que no nos va a dar gusto de pegarle al adoptado. mí me duele mucho el proceder de mis padres. Siempre hemos sido una familia unida, antes y después de que adoptaran al niño.
Ellos creen e insinúan que es que nosotros no queremos al niño; esto es mentira. Pobre mamá, parece una chiquilla; todo el día se pasa hablando de los malcriados, vagos, peleones y chineados que son sus nietos. También hace una marcada diferencia a favor de una de mis hermanas; cree que ella es víctima y que todos los otros somos sus verdugos.
Ninguno de mis hermanos puede poner quejas de ellos dos, pues sabemos que no los regañarán ni les dirán nada.
Quiero que sepa que le escribe mi corazón y no mi pensamiento y que amo a toda mi familia, a mi madre e inclusive a estos dos hermanos. Espero que mamá cambie y que Dios me ayude. Aconséjeme. Mucho le agradeceré que no omita palabras, pues sé que mi madre leerá sus consejos.
Juan Pablo II EN BUSCA DE LA VERDADERA FELICIDAD AMARGADO (asi me dice mama)
De la conciencia. madura en la fe, brota la respuesta más profunda y agradecida a la pregunta que orienta esta reflexión. Dónde vas. Hacia qué horizontes se dirigen los esfuerzos con que construyes fatigosamente tu mañana. Cuales son las metas que esperas alcanzar a través de las luchas, del trabajo, de los sacrificios, a que te sometes en tu vivir cotidiano? Sí. hacia dónde va el hombre peregrino por el camino del mundo y de la historia? Creo que si prestásemos atención a las respuestas decididas o vacilantes, esperanzadas o dolorosas, que tales preguntas suscitan en cada persona, quedaríamos sorprendidos con la identidad sustancial que hay entre ellas. Los caminos de los hombres son, frecuentemente, muy diferentes entre sí; los objetivos inmediatos que se proponen, presentan normalmente características no sólo divergentes, sino a veces hasta contrarias. sin embargo, la meta última hacia la que todos indistintamente se dirigen es siempre la misma. todos buscan la plena felicidad personal en el contexto de una verdadera comunión de amor. Si tratárais de penetrar hasta en lo más profundo de vuestros anhelos y de los anhelos de quienes pasan por vuestro lado, descubiríais que es esa la aspiración común de todos, ésta la esperanza que, después de los fracasos, resurge siempre en el corazón humano, de las cenizas de toda desilusión.
Nuestro corazón busca la felicidad y quiere experimentarla en un contexto de amor verdadero.
Pues bien: el cristiano sabe que la satisfacción auténtica de esta aspiración sólo se puede encontrar en Dios, a cuya imagen el hombre fue creado. Nos hicieron para Tí, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Tí. Cuando Agustín, de vuelta de una tortuosa e inútil búsqueda de la felicidad en toda clase de placer y de vanidad, escribía en la primera página de sus Confesiones estas famosas palabras, no hacía sino dar expresión a la exigencia esencial que surge de lo más profundo de nuestro ser.
Estimado joven: En primer lugar, acepte mi protesta por el seudónimo de Amargado que utilizó (aunque haya sido sugerido por su madre. porque dista mucho de serlo una persona como usted, inteligente, noble, consciente y que busca una solución positiva a los problemas que se le presentan, según he podido deducir por la exposición de su carta. Su actitud solidaria para con todos, aunque quizás en este momento no sea debidamente apreciada por algunos miembros de su familia, es la correcta y debe hacerlo sentirse muy satisfecho; continúe en ella, no importa cuántas incomprensiones tenga que enfrentar, ya que si así lo hace, no dudo de que pasará a ser un elemento muy importante en el deseable desarrollo de su núcleo familiar.
Creo que con la claridad de pensamiento que usted posee y una buena disposición anímica, podrá hacer comprender a su madre que la actitud de favoritismo que ahora emplea es perjudicial aún para aquellas personas a las que cree favorecer. La teoría y la práctica psicológica determinan que al normal desarrollo de una personalidad tanto daño causa una marcada preferencia como el desestímulo. De manera que si su madre protege en forma desmedida al niño adoptado o a una de sus hermanas, no está favoreciendo en ellos la posibilidad de que se conviertan en personas capaces de alcanzar y prodigar la felicidad, sino que está distorsionándoles la correcta visión del mundo y la capacidad de enfrentar positivamente los distintos problemas. Tenga esto muy presente para que en el futuro evite usted cometer un error similar.
Le sugiero que busque el momento adecuado de reunir a la familia para que en conjunto, con sinceridad y sin prejuicios analicen la realidad del problema. Cuando sus padres adquieran la seguridad de que nadie intenta perjudicar a determinado miembro de la familia posiblemente adopten una actitud más ecuánime, correcta y justa para con todos.
Le desea suerte, Emily Powers CURIOSIDADES: Los oráculos OS oráculos sibilinos eran una colección de antiguos escritos crípticos contenidos, según la leyenda, en nueve libros sibilinos, si bien en la época en que llegaron a Roma se habían reducido a tres.
En realidad los libros consistían en una colección de fragmentos. El mito de su origen decía que habían sido llevados a Roma por una sibila, o profetisa, que intentó vender los nueve libros a uno de los primitivos reyes etruscos. El rey la rechazó, y la ofendida sibila y quemó tres de ellos. Luego le ofreció los seis restantes, fue rechazada de nuevo, y quemó tres más. Finalmente, cuando solamente le quedaban tres libros, se dirigió nuevamente al rey, despertando esta vez su curiosidad; el rey accedió a pagar por los tres el mismo precio que la sibila había pedido por los nueve primitivos.
El prestigio de los oráculos era enorme. Solamente eran consultados para cuestiones de gran trascendencia, en tiempos de crisis nacional, peste, hambre, el punto crítico de una guerra y entonces no tanto por un consejo directo sobre el problema en sí, sino para consejo sobre la manera de conseguir la atención de los dioses. La consulta solamente se hacía por orden del Senado, y únicamente a través de los oficios de un sagrado colegio de sacerdotes. El contenido real de los oráculos es un completo misterio, pues no subsiste ninguno de ellos.
an WW Si usted tiene algún problema escriba a la doctora Emily Powers, apartado 2130 1000, San José. En esta sección aparecerá su respuesta.
Simbolo de Magia Negra Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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