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14 LA REPUBLICA. Miércoles 22 de junio de 1988 COMENTARIO INTERNACIONAL Со WA CATERPILLAR KENT, USA BRUSELAS. En Luxemburgo, los vehículos ostentan las primeras placas europeas. con una réplica de la bandera azul y amarilla del viejo continente.
En un apeadero rural en el norte de Francia, un nuevo cartel de bienvenida no solamente indica que la aldea es francesa sino que Francia es miembro de la Comunidad Económica Europea, llamada más popularmente Mercado Común.
U: lizó el de se e La ción de agroin se eva en Cos quiene el aco proyes de ma merci Carlos nales Gusta sión de los 5101 partic ques crisis In taurar junio. Con posici ción proye esta pondo oriund vos sinot la aldea holandesa de SintOedenrode, una fábrica de muebles flamea la misma bandera que figura en las placas de Luxemburgo, y un cartel en la vidriera de un restaurante de Bruselas, sede del mercado común, afirma que mi país es Europa.
En gran parte de Europa occidental se han multiplicado los letreros que reflejan el interés público por la CEE, cuyos dirigentes tratan de dar un verdadero sentido a la unidad europea y contar a la vez con un mayor peso en los asuntos políticos y económicos internacionales.
Esta creciente importancia es ya evidente en las diferencias que mantiene la CEE con Estados Unidos y Japón en varios temas económicos, y la competencia mercantil con estas dos superpotencias y otros aliados occidentales se extiende día a día. La última disputa con Washington obedece a las subvenciones agrícolas europeas y el efecto que causan entre los agricultores norteamericanos.
Al mismo tiempo, las doce naciones de la mancomunidad mejoraron sus intercambios comerciales con la Unión Soviética y los países del bloque comunista, incluso en mayor grado que con sus aliados occidentales.
Aunque a esta organización creada hace 31 años le queda mucho por andar para alcanzar sus objetivos económicos, sociales y políticos que le permitan unificar a Europa, el proceso de integración alcanzó en los últimos años una nueva cima, desde la cual la ciudadanía ordinaria empieza a sentirse involucrada y participante del proceso integrador.
La Comunidad ha creado su propia divisa, la Unidad Monetaria Europea (UME. por ahora sólo con fines de contabilidad aunque a la postre espera ponerla en circulación para el uso común entre sus ciudadanos. fin de promover esta idea, el ganador de un torneo de tenis anual patrocinado por la CEE recibe un cheque pagadero en UME, que luego puede ser cambiado por otra divisa de las doce naciones comunitarias.
Sin embargo, no está aún claro hasta qué punto podrá llegar la CEE en su afán por una mayor unidad europea.
Algunos de sus miembros, entre ellos Gran Bretaña y Dinamarca, no están muy interesados en ir más allá de la simple creación de un mercado común por el que puedan transitar libremente bienes y personas sin impedimentos de las fronteras nacionales. Otros están dedicados a un mayor objetivo: una Europa con una sola Europeos occidentales muestran mayor unidad en el Mercado Común seny auerdos de foniamebleau.
Conforme al programa Europa det bue fueron dades a los universitarios tecas a poder estudiar en otros países e as con la crea Compra bar eravel himno (Laoda ala ale Bee oven. Este sistema de becas recibió el morre de Erasmo, en honor del manis ble des del siglo XV y que fue un pera des fiauras del Renacimiento.
Pese a un desempleo comunitario del declandes no fuera ncorpora Lekipimere energ 1980: con que dio a la CEE una poblacion de 320 millones de personas y un poderio económico casi igual al de Estados Unidos.
Otro fue enmendar por primera vez en diciembre de 1985 la carta fundacional de la CEE, el Tratado de Roma. Jacques Delors, el nuevo presidente del Mercado Común, dijo que las enmiendas son una nueva constitución para una nueva Europa.
Económicamente, la CEE logró el año pasado un superávit de 22. 000 millones de dólares con Estados Unidos, aunque sufrió un déficit de 24. 000 millones de dólares con Japón.
En lo político, quizá el paso más importante de la década fue el anuncio que hizo en mayo la CEE de que firmará un pacto de reconocimiento oficial con el Consejo de Asistencia Económica Mutua, grupo mercantil encabezado por los soviéticos, tras doce años de negociaciones.
En las tres décadas transcurridas desde que seis naciones de Europa occidental firmaron el Tratado de Roma, creador de la Comunidad Europea, la organización duplicó su tamaño.
Francia, Alemania occidental, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo fundaron la organización en 1957.
Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca se unieron en 1973, tras oponerse a su ingreso, desde 1961, el presidente Francés Charles de Gaulle.
Grecia ingresó en 1981 y pasó a ser el décimo miembro, y España y Portugal se unieron en 1986.
El año pasado, Turquía presentó su solicitud de ingreso pero no comenzaron aún las negociaciones, en parte debido a la oposición griega. Marruecos también la solicitó el año pasado pero fue informada que no sería considerada porque no es una y en go Ri su tra del triale: Por: Robert Burns Pa identidad política, o como dijeron sus fundadores, los Estados Unidos de Europa.
Sea cual fuere la finalidad, el presupuesto de gastos conjuntos es limitado. Los países miembros dedican menos del dos por ciento de sus ingresos nacionales al presupuesto de la CEE, que este año asciende a 55. 000 millones de dólares.
Un estudio de la CEE publicado en mayo dijo que la creación de un mercado común genuino para 1992 significará un aumento de un 4, por ciento en el crecimiento económico de la región, una disminución del por ciento en los precios al consumidor y la creación de 1, millones de nuevos puestos de trabajo. La idea de una integración europea parece haber cuajado finalmente. Un sondeo realizado a fines del año pasado en todas las naciones de la Comunidad indicó que el 85 por ciento se pronunció favorablemente sobre el ingreso de su país en la CEE. En 1983 la cifra fue del 79 por ciento, y en 1980 del 76 por ciento.
Por otra parte, los dirigentes comunitarios decidieron en el encuentro de Fontainebleau efectuado en junio de 1984 en las afueras de París zanjar finalmente sus diferencias económicas.
Además, en esa misma reunión decidieron lanzar la campaña de la Europa del pueblo. por considerar que su falta de progreso se debía a algo más que a sus diferencias económicas. Comprendieron que tenían que involucrar a sus ciudadanos, haciéndolo creíble, en el proceso de integración Hemos vuelto a poner a Europa en marcha. afirmó Gaston Thorn, a la sazón presidente de la Comunidad, al anunciar los nación europea.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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