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4Suplemento Hispanidad. LA REPUBLICA. Mi as 12 de octubre de 1988.
DIA DE LA HISPANIDAD ABELLON BENEFICERU di Mausoleo de la Asociación Española de Beneficencia en el Cementerio General. Foto Mora)
En el Hogar de Ancianos Santiago Crespo, de Alajuela, la Asociación Española de Beneficencia construyó un pabellón. La Asociación Española de Beneficencia L24 de setiembre de 1866 un grupo de españoles residentes en este país, encabezados por Gaspar Ortuño y Ors, establecieron una sociedad anónima denominada Sociedad Española de Beneficencia. cuyo objetivo era:. el alivio de los españoles pobres, enfermos y faltos de colocación, proporcionándoles trabajo, medios de curación o recursos para volver al seno de su familia, si quedaren incapacitados para ganarse el sustento. Años más tarde, concretamente el 29 de octubre de 1880, ante el señor Juan Rafael Mata, Archivero Cartulario General de la Provincia de San José y los testigos que se citan en la escritura, comparecieron algunos de los fundadores de la Sociedad para regularizar su situación y darle personería jurídica, a fin de alcanzar con más facilidad los fines de su creación y reiterar los objetivos fundacionales. Se insiste ante los socios como preámbulo a los estatutos que. enjugar las lágrimas del indigente, amparar al huérfano y sustituir a la desesperación por el consuelo y la esperanza, son deberes que elevan en sí mismos su propia recompensa; pero cuando estos actos se ejercen sobre compatriotas en desgracia, entonces no son solamente beneficios prestados a la humanidad; son, además, la expresión fiel de otro sentimiento nobilísimo cual es el del acendrado patriotismo.
Fue tal el prestigio que alcanzó la Sociedad en el cumplimiento de sus fines benéficos que durante los últimos años del siglo pasado y los primeros del presente el Supremo Gobierno de la República de Costa Rica aportaba un donativo anual de 000, 00 a la Sociedad para su sostenimiento y fomento. Como muestra de la labor que realizaba la Sociedad en pro de los necesitados en aquellos primeros tiempos, consignamos que en el año 1897 gastó 159 pesos en atender: repatriaciones; 18 cuentas de estancia en hospital; cuentas de pensión en Hospicio de Locos; entierros de compatriotas no socios y 63 socorros en efectivo a enfermos necesitados. Pues bien, ese espíritu caritativo que desde el principio privó en todas las actividades de la Sociedad ha sido la constante a través de los años, pese a los problemas y adversidades que ha tenido que soportar.
Con el transcurso de los años y debido a las condiciones cambiantes y evolución del país, nacen dentro de la colonia española otras organizaciones (Centro Español, Casino Español, Centro Catalá) que agrupan distintas colectividades que trabajan bajo sus propias normativas. Sin embargo, después de algún tiempo, comprendieron que los esfuerzos de todos darían mejores resultados en todos los campos si se unificaban en una sola entidad. De esas intenciones nació la Unión Española que después de seis años de fructífera labor en pro de la colectividad española de Costa Rica se integró a la Sociedad Española de Beneficencia, que posteriormente se transformó en Asociación, para ajustarse a la Ley de Asociaciones vigente en Costa Rica. Es lo que hoy conocemos, amamos y respetamos como Asociación Española de Beneficencia.
Sería prolijo enumerar las actividades realizadas por la Asociación en sus 122 años de existencia, en beneficio de sus asociados y para el progreso de Costa Rica. Baste con señalar que esencialmente el espíritu caritativo impregna todas sus actividades y que cuando Costa Rica ha sufrido las tragedias y embates de la naturaleza, siempre ha estado y presente para atender al necesitado. Como ejemplo de ello recordemos el terremoto de Cartago (1910) y la tragedia del Virilla (1926. En el primer siniestro nuestra institución colaboró con la Cruz Roja Costarricense en forma intensa y prestigiado compatriota. Pero no solamente el campo financiero y económico acaparó la atención de Gaspar, sino que la agricultura ofreció un ancho campo a su ingente actividad y contribuyó como el primero en el fomento de la riqueza cafetalera con la introducción en este ramo de maquinaria perfeccionada. Falleció Gaspar en 1925, pero el espíritu caritativo y patriótico que imprimió a nuestra Asociación sigue vivo y pujante, para la atención de los españoles pobres residentes en este país. Valeriano Fernández Ferraz: Fue directivo de la Sociedad desde 1881 y bajo su dirección e inspiración se inició en Costa Rica, con carácter formal y permanente, una verdadera institución de segunda enseñanza: el Colegio San Luis Gonzaga de Cartago, obra de la cual diría Abelardo Bonilla: La empresa del Colegio de Cartago y la obra del Dr.
Fernández Ferraz son de tal naturaleza en la historia de nuesta cultura, que requieren un libro exclusivamente dedicado a ellos y a su trascendencia. Francisco Vidaorreta Lerdo de Tejada: Nació en Soto de Lameros (Logroño) y llegó al país con 11 años de edad en la década de 1880 y ya en 1902 formaba parte de la Directiva de la Sociedad Española de Beneficencia, permaneciendo como socio activo hasta el día de su fallecimiento, el 10 de octubre de 1957. Chico Vidaorreta, como se le conocía cariñosamente dentro de la colonia, inició la escuela de San Antonio de Belén y prefirió que dicha institución llevara el nombre de España al suyo propio con que querían bautizarla sus convecinos. Colaboró en el desarrollo de la zona con el cultivo del café y la industria de la apicultura en el terreno de su residencia ubicada precisamente donde hoy se encuentra la finca de recreo de la ANDE. Además, luchó permanentemente para que San Antonio de Belén se constituyera en cantón de la provincia de Heredia. Manuel Veiga López: Fue directivo en 1886 y presidente de la Sociedad en 1889. Impartió, con gran suceso, lecciones de Castellano e Historia en el Instituto Nacional.
En 1897 llega al país Tomás Povedano Field que fundó y regentó por muchos años la Escuela de Bellas Artes.
Su obra pictórica ha trascendido nuestras fronteras.
En otros aspectos y actividades de la vida costarricense, que la historia no pasará por alto, debemos consignar apellidos de tal renombre y valía en las ramas de la artesanía e industria costarricense, que prácticamente los iniciadores de esas actividades en el país: Alsina, Faja, Borrasé, Urgellés, Güell, Penon, Falcó, Pozuelo y un largo etcétera, que dejaron en esta su segunda patria su sangre y sus técnicas, que sus herederos han sabido continuary acrecentar.
Hoy como ayer personalidades españolas contribuyen al desarrollo científico, cultural y económico de Costa Rica aportando su sabiduría y sus técnicas y casi todos ellos son asociados activos de nuestra institución.
En la actualidad la Asociación, sin descuidar sus funciones y objetivos básicos, ha dado prioridad absoluta a la construcción de la Residencia para Ancianos en la Ribera de San Antonio de Belén, la cual será inaugurada el 16 del presente mes y de la que se hace una reseña aparte en este suplemento.
Como metas futuras se están analizando varias posibilidades encaminadas a buscar la mayor facilidad y mejor comodidad para la atención de nuestros asociados y españoles necesitados y enfermos.
José María Alvarez Rasilla Rafael Calvo Monchado Consultorio médico de la Asociación Española de Beneficencia. Foto Mora)
desinteresada, y cuando sucedió la tragedia del Virilla la colonia española donó un mausoleo en el cementerio de Alajuela para las víctimas de la catástrofe.
Participación de nuestros asociados en el desarrollo del país Nuestros fundadores y posteriores directivos de la Asociación, así como asociados y españoles residentes en Costa Rica, fueron grandes colaboradores en el progreso del país y pioneros en algunas de sus actividades más significativas. Ejemplo de ello son los siguientes casos: Gaspar Ortuño y Ors: Fundador de la Asociación Española de Beneficencia. Nació en Benidorm (Alicante) en seno de una distinguida familia de marinos y vino a Costa Rica en 1861 con un cargo diplomático que desempeñó en la Legación de España por varios años. En 1877, en asocio de otros nobles compatriotas, don Francisco Peralta y de varios distinguidos costarricenses, fundó el Banco de la Unión en cuya directiva figuro siempre. Este banco fue sustituido posteriormente por el que hoy se denomina Banco de Costa Rica y como director de él siguió por mucho tiempo nuestro Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miquel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura viventud Costa Rica
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