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Viernes 14 de Mayo de 1993 LA REPUBLICA 15A Opinión de BIBLIOTEER Las nuevas formas de la guerra RACIONALIS ARNOLDO MORA ROPROTEOS ALBERTO CANAS ¡Ahora resulta que quienes nos oponemos por meras razones de ética tanto profesional como personal a los montajes periodísticos, a los recalentamientos de patrañas pasadas, a las emboscadas y a las faltas de respeto a las personas, somos enemigos de la libertad de prensa, y de la prensa investigadora. Lo que nos faltaba!
MOLENCIA En opinión del célebre filósofo alemán Hegel la palabra historia es un eufemismo de violencia. hasta el punto de que habrá historia mientras, como dirá luego Marx, la violencia sea la parte ra de la historia. De modo que la historia terminará, siempre según Hegel, el día en que el hombre realice por fin su esencia mediante métodos no violentos.
La triste conclusión a que se llega con estos razonamientos es que la violencia pertenece a la condición humana actual. Se expresa en su forma más acabada en la política. Sin embargo, el propio Hegel dirá que sólo mediante esos mismos métodos políticos se puede superar este destino trágico de la historia como violencia, que hasta el presente ha marcado los derroteros de la humanidad en su paso por el tiempo. Los métodos políticos constituyen la alquimia mediante la cual el hombre convierte la violencia en palabra y en concepto. La estructura lógico formal de los procesos políticos se expresa mediante el derecho. El órgano por el que se ejercita el poder que de allí resulta es el Estado. La conciencia que de sí tiene la humanidad como yo colectivo, es la cultura.
Sólo cuando el derecho se interioriza en los pueblos como cultura propia y se ejecuta institucionalmente por el Estado, podemos hablar de una racionalidad política en los procesos históricos. La violencia tiene su origen en la conflictividad dialéctica, cuya disolución o superación sólo se logra mediante la praxis misma que se engendra asumiendo esa misma conflictividad y convirtiéndola en política. Interesadamente trivializan esta honda intuición de Hegel quie.
nes reducen la violencia de la historia a la lucha ideológica al afirmar, un tanto apologéticamente, que al acabarse el polo ideológico militar opuesto a Occidente (el bloque soviético. ya se acabó automáticamente la violencia en la historia.
Se comete, así, el mismo error que han cometido y que siguen cometiendo todos aquellos (sinceramente o no, no lo sé, pues más de uno escribe para justificar su salario y adular a su amo) que afirman que, al derrumbarse una forma históri.
ca de socialismo, ya todo vestigio de socialismo carece de sentido. quienes sostienen que nada en Marx tiene hoy valor.
Es el mismo error que cometen todos los fundamentalistas, de cualquier signo doctrinal o ideológico que sea y que, por carecer de sentido histórico, sólo ven en los hechos reales argumentos apologéticos en defensa de una posición fanáticamente asumida de antemano. Por desgracia, la aseveración de Marx de que la violencia es esencial al sistema capitalista sigue teniendo tanta vigencia hoy como en el siglo pasado. Na da más que las formas de la violencia adquieren revestimientos históricos distintos. En efecto, hoy el mundo está dividido en tres bloques geográfico comerciales: Europa Occidental, hegemonizada por Alemania, que rápidamente se engulle al Este mientras mantiene sojuzgada al Africa; los países asiáticos ribereños del Océano Pacífico, hegemonizados por Japón, que tratan de formar un eje con la Península Indochina, con Indonesia e, incluso, con la India, lo cual representaría el mayor número de habitantes del planeta; finalmente, los Estados Unidos, que muy pronto deben construir una zona de libre comercio que abarque todo el Nuevo Mundo, porque si no. se quedan sin nada. Estos bloques se rigen por las reglas del capitalismo más ortodoxo, el de Adam Smith (siglo XVIII. Los clásicos del capitalismo cambiaron el concepto de libertad heredado de los primeros pensadores burgueses del Renacimiento. Así, donde éstos hablaban de libre comercio tal es el caso de Francisco de Vitoria, quien veía en el libre comercio un derecho natural, cuya violación era causal de declaración de guerra, los clásicos del capitalismo hablan de libre competencia. esto no es lo mismo, porque aquí la palabra competencia es un eufemismo por guerra, dado que la competencia comercial implica una guerra sin cuartel donde todas las arLa República Jorge må mas se valen. en estado de guerra, las libertades se restringen, es decir, ya no hay libertad de comercio en la práctica. Esto quiere decir que hoy asistimos a una nueva forma de guerra. aquella que se da entre bloques de mercado y que obliga a aplicar el libre comercio solamente a los países que pertenecen al mismo bloque. Los otros deben ser considerados competidores. es decir, enemigos. y atenerse a las consecuencias. Los productores de banano y de café de nuestra América Latina saben, ahora más que nunca, lo que esto significa. Por eso cuando van al GATT a hablar de libertad de comercio. los países del Norte les responden. Libre competencia. Pero como estamos ante una manifestación muy aguda del síndrome de Watergate, ese virus que ha acometido por todo el mundo a ciertos periodistas que se desviven y desvelan por lograr un Watergate de charral y obtener una fama como la de Bernstein y Woodward, que se trajeron al suelo al Presidente de los Estados Unidos, algunos han decretado la cacería libre, sin veda social ni moral.
HISTORIA quienes nos alarmamos por la forma grosera y torpe que tienen de hacer las cosas, que más bien desprestigia a la prensa, hemos pasado, Santo Dios, a la categoría de enemigos de la libertad. Algo así como socialdemócratas expuestos a las iras de la Anfe. Enemigos, sí, de que se ignore que palabras de Victor Hugo la libertad de un ciudadano termina donde comienza la libertad de otro ciudadano. También aunque se salga del contexto de que la liber.
tad se reduzca, como la reducen algunos, a la libertad de empresa y de enriquecimiento.
Nuestra política exterior hacia Centroamérica CARLOS MURILLO ZAMORA El espectáculo que están dando los tres periodistas en busca de una compuerta (la traducción de la palabra es charralera como corresponde, y el número no llega di.
chosamente al clásico seis de la alusión. realmente conmueve.
En los últimos dos años Costa Rica perdió el protagonismo que mostró antes en la situación centroamericana. Este he.
cho resulta lamentable porque el pais tie.
ne la autoridad moral para ser el abanderado de la desmilitarización y la demoy cratización en el istmo. Durante los años decisivos de la pacificación centroameri.
cana, Costa Rica mostró una actitud decidida que contribuyó, en gran medida, a hacer avanzar el proceso. Gracias a las presiones ejercidas por nuestro gobierno se superaron obstáculos en la mesa de negociaciones. Sin embargo, el entusiasmo y la disposición a actuar en favor de una Centroamérica pacífica, democrática y desarrollada disminuу yó y esos asuntos pasaron a un segundo o tercer plano.
No han habido declaraciones sobre el incumplimiento de los compromisos de paz en El Salvador por parte del gobierno de Cristiani, sobre todo en relación con el informe de la Comisión de la Verdad. De igual manera la crítica situación nicaragüense no parece ocupar un lugar importante en los intereses de la política exterior costarricense. Algunos podrían manifestar que se trata de asuntos domésticos en los que no debemos inmiscuirnos, cuando en realidad no se trata de tomar decisiones sobre esos asuntos, sino de exigir el respeto a los compromisos suscritos en el contexto regional. Aun cuando los acuerdos de paz salvadoreños fueron suscritos por el Gobierno y el FMLN, estos se enmarcan en el proceso de Esy quipulas II, del que Costa Rica es corresponsable. Por consiguiente, Costa Rica tiene, como anotamos antes, la autoridad y el deber de velar porque Centroamérica continúe orientado hacia una paz duradera y estable que permita establecer esa sociedad más justa e igualitaria que nuestros pueblos han añorado por décadas. No obstante, el inicio de esa segunda etapa no significa olvidar que la paz es un proceso y que la celebración de elecciones periódicas no es garantia de democracia. En Centroamérica durante muchos años antes de la crisis de los ochenta, se celebraron elecciones generales cada 5 años, los cañones permanecieron silenciosos y los índices de crecimiento económico fueron positivos todos los años, pero no podemos encontrar en esos momentos paz, democra.
cia y desarrollo equitativo. Por consiguiente, no podemos confiarnos en que ya superamos las etapas de pacificación y democratización, como parece entenderlo el Gobierno costarricense. Por ejemplo, el año próximo se celebran elecciones generales en El Salvador, las primeras de posguerra civil, pe ro įhan evaluado los mandatarios si existen las condiciones minimas necesarias para realizar esos comicios. o ¿cuál debe ser el rol de los centroamericanos en esas elecciones?
La cumbre de junio próximo debería incluir en la agenda no solo la problemática económica y social, sino la política y la de pacificación y democratización de la sociedad centroamericana. Hay asuntos pendientes en materia de seguridad y de reducción de los ejércitos. Hay cuestiones no resueltas sobre reconciliación nacional, punto clave en el acuerdo de Esquipulas II. En el retorno de esos temas a la mesa de discusión, el canciller y el mandatario costarricense tienen una considerable cuota de responsabilidad. El nivel de acción de la política exterior costarricense hacia Centroamérica debería revisarse para ajustarlo a los requerimientos actuales. No podemos permitir que el istmo vuelva a arder. Esperamos que Costa Rica aproveche su prestigio y sus recursos para que nuestra política exterior retome al camino activo.
NOVATI es que si ustedes se fijan detenidamente, se darán cuenta de que estos colegas buenazos están perfectamente convencidos de que han investigado o están investigando algo. Se sienten y se tocan, flexionan los bíceps, y se pellizcan para convencerse de que no están soñando, de que Woodward y Bernstein han pasado a la categoría de alpargatas. Será crueldad excesiva el sacarles de su engaño. Será conducta sadista el recomendarles cariñosamente que no se autocalifiquen de periodistas investigativos puesto que no han investigado absoluta.
mente nada hasta el momento? Sigo mañana.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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