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Gentes y Paisajes y.
La República Jueves 20 de Mayo de 1993 Un nuevo Shangri Lá MODER En un valle encantado Montañas aledañas al camino rumbo a San Antonio de Zapotal. Los trinos de los jilgueros acompañan al viajero constantemente.
En el camino a Zapotal abundan las escenas bucólicas. Toda la geografia ramonense es un regalo para los sentidos. VANZAMOS DURANTE HORA quince minutos por sobre la nueva ruta; y empezamos un descenso bastante violento. De pronto se abre ante nosotros un valle encantado; una especie de Shangri Lá (se escribe así. Se trata de una novela que nosotros vimos convertida en en película, y en la cual los pasajeros de un avión que se estrella en una montaña cubierta de nubes avanzan trabajosamente y de pronto, al penetrar en una cueva, se les abre un valle hermosísimo, donde los habitantes viven felices. Pues bien, estamos ante un Shangri Lá criollo: San Antonio de Zapotal, ya que de repente dejamos el bosque lluvioso y como un milagro encontramos potreros, un cañal a nuestra derecha (el de Rodrigo Zumbado, quien hoy vive de hacer cabos de hacha y otras cosas. y luego otra casa, la de Toñito, hasta donde llega un milagro conseguido a base de constancia: la luz eléctrica.
De novias y algo más Un joven desenvuelto, que más parece de la ciudad que de San Antonio, nos fue a topar con seis bestias: Enrique Araya. Huérfano de padre desde muy joven, Enrique tiene varios hermanos, quienes viven a la par de una escuela construida en la segunda administración de don José Figueres, y la cual está abandonada. La población escolar ha disminuido y entonces dejaron solo una escuela, la que está a kilómetro y medio más abajo. Dicen que para muestra un botón. Pues aquí van cinco en una: Algunas de las muchachas de Zapotal. Son en el propio centro de San Antonio, y que está compuesto ellas Rosa, María y Lorena Varela Soto, junto a Leticia Morales y María Elena Araya.
y por dos pulperías, una cantina, un hermoso salón comunal. la iglesia y unas pocas casas. La verdad: desde cualquier sitio que uno lance la vista a todas direcciones.
acaba de concluir. si a esto agregamos el recibimienno se ven casas en Zapotal, Las hay, escondidas, pero las Pueblo sano to espontáneo y cálido, el almuerzo con no menos de hay. Un poco antes de llegar a la casa de Enrique, le pre10 platos diferentes a la mesa y la paz que se siente guntamos. cómo hacer ustedes para conseguir hacia todas las direcciones, incluyendo un cerro pelón novia aqui. a lo que nos respondió que iban a buscar No podría ser de otra manera: San Antonio de Zapotal donde San Antonio colinda con las tierras altas del canlas a Piedades Sur o San Ramón. Sin embargo, al llegar es pueblo de gente sana. Basta ver las caras de los pocos tón Montes de Oro (Miramar. tenemos que concluir que tuvimos la gran sorpresa: muchachas y ni una sola fea. vecinos que han llegado para hablarle de sus problemas esto hasta el momento es un paraíso, donde aún no ha Lo que pasa nos aclaró la madre de Enrique es que a doña Sonia Rodríguez. Basta ver el asombro inocente penetrado el ambiente malsano que en ocasiones azota a vienen de otros pueblos y se casan con ellas. Ah caram de sus caras cuando Fernando Rodríguez pasa en un tele las ciudades. tardará mucho tiempo en llegar, porque bas!
visor a colores la filmación de las escenas del viaje que estas gentes parecen inoculadas contra ese terrible virus.
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