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Sábado 21 de Agosto de 1993 LA REPUBLICA 21A Opinión Bueno es el culantro. pero no tanto. RODOLFO SOLANO ORFILA CHISPORROTEOS ALBERTO CANAS Dante Polimeni era un sociólogo, cierto. Pero uno de esos sociólogos que no abundan, que en el fondo son más bien filósofos, porque viven en un mundo de ideas.
Por otra parte era, además, un gran contertulio. Un conversador insigne y enterado. Entrar a su librería era aprestarse a un buen rato de conversación inteligente. Pero al decir: entrar a su librería. llego a lo que quería expresar desde el co mienzo.
Los costarricenses todos reconocemos a quienes se han destacado en los servi.
cios al país. nos podemos vanagloriar de que, con la sola excepción que confirma la regla: Tinoco, 1914 todos los presidentes que ha tenido nuestra Patria, le han agregado algo importante a la mejor convivencia de esta sociedad.
No ha sido la mera ambición el poder por el poder mismo implícita en toda aspiración suprema, el único motivo que ha impulsado la voluntad de los conciudadanos que han ostentado o aspiran al solio presidencial, sino la convicción de que algo importante le han podido ofrecer al país, si este le otorgase la confianza y el honor de confiarle, por un plazo perentorio, el timón de su destino. Dentro de ese amplio rango algunos presidentes han destacado, ya sea porque han resuelto con su liderazgo situaciones coyunturales que en diferentes épocas han amenazado la paz o el desarrollo armonioso de nuestra nación. bien, cuando con su voluntad, su convicción o su excepcional talento, han motivado y señalado senderos que han permitido al país reorientar su destino, levantar la mira de sus aspiraciones y conducirlo por nuevos caminos de progreso y de justicia. esta última categoría pertenecen figuras como las del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, quien convencido de que no se podía continuar marginando de la protección social a los sectores laborales y de menores ingresos, a su regreso de y Europa donde completó sus estudios de medicina, no dudó en aspirar a la dirección suprema de la nación, para imponer con categoría constitucional las Garantías Sociales que ya en el Viejo Continente tenían plena vigencia. para lograr esa conquista, tuvo la capacidad, la decisión y el coraje, de unir su liderazgo al del Jerarca de la Iglesia Católica Monseñor Víctor Sanabria y al del líder indiscutido de la clase trabajadora Lic. Manuel Mora Valverde. Por ello la patria lo reconocerá siempre como el Reformador Social y le concedió el benemeritazgo y su nombre figura por derecho propio en varias instituciones de interés social, y en el Hospital México se levantó el monumento que su gestión merece.
Pero de allí a que se destinen ingentes recursos para perpetuar su nombre, que ya lo está, edificando a su memoria más monumentos y plazas con recursos que han podido ser aplicados al mejoramiento o ampliación de obras de bienestar social con lo cual se reforzaría su prédica, hay un gran trecho. Tenemos entonces los costarricenses derecho a indagar, si con esas acciones lo que se pretende es destacar y fijar en la mente de los costarricenses un apellido, con el propósito de cubrir futuras aspiraciones políticas o se trata de un dispendioso enfatuamiento, que podría tener efectos contrarios a los que se persiguen. Sobre todo si se tiene presente que el culto a la personalidad ha venido, con el progreso en la racionalidad política y la complejidad de las relaciones sociay les, en franca decadencia.
El origen de este comentario se encuentra en la siguiente lista que ha circulado en medios legislativos de obras iniciadas en la presente administración con el mencionado fin, que podría conducir debido a su exceso, sinceramente lo manifiesto, a causar reacciones contrarias al homenaje que en nuestro espíritu de costarricenses rendimos de manera permanente, quienes apreciamos la gran obra social del benemé.
rito presidente. Museo Calderón Guardia en el barrio Escalante y creación de la respectiva Fundación de Amigos del Museo; Plazoleta Calderón Guardia frente al Hospital del mismo nombre con el respectivo busto del doctor; Plaza en construcción de las Garantias Sociales al costado sur de los edificios de la Caja que llevará una estatua del doctor Calderón Guardia; Monumento a la Reforma Social en la rotonda del Zapote con el respectivo monumento (5 mts. altura) al doctor Calderón Guardia; construcción de una biblioteca al servicio de los trabajadores en el INA que lleva el nombre del Dr. Calderón Guardia; Además, se ha enviado a Montevideo un busto del Dr. Calderón Guardia que se ha erigido en el Paseo de los Héroes de América, cuando sabemos que es Juan Santamaría el único héroe en su concepción épica, que oficialmente reconoce nuestra historia.
Así mismo se nos informa que han sido aprobadas la construcción de dos plazas, una para agradecer a México la acogida que dio al Dr. Calderón Guardia en su exilio político y otra a Nicaragua con el mismo motivo que llevará el nombre del eximio Rubén Darío.
Se aprobó también que el puente a construirse sobre el río Tempisque lleve el nombre del Dr. Calderón Guardia.
Que podía ser sociólogo y filósofo. Que podía ser un notable conversador y un envidiable contertulio. Que debe haber sido, además, un gran profesor porque tenía la ciencia, la paciencia y el don de expresarse bien y con facilidad. Pero que, ante todo, era un librero.
Probablemente fue aquí donde se reveló a sí mismo como librero. Llegó a Costa Rica dentro de la rica correntada de gente de primera categoría que nos enviaron las salvajes dictaduras del sur.
Llegó aquí en 1976, el año nadir de la represión y el asesinato político en Argentina. Al afincarse entre nosotros, necesariamente adquirió la categoría de sobreviviente, más que la de refugiado.
Dichosamente, la Costa Rica de los años setenta fue igual a sí misma y, pese a las presiones y a los temores, siguió siendo el país de asilo que siempre fue. aquí encontraron hogar los despo seidos, los expulsados, los condenados, en una palabra los sobrevivientes del cono sur. Aquí fundó su librería. Un primer intento en Heredia y luego esa librería Macondo, ya legendaria. En ella brillo su vocación de librero.
Algo que no se puede dejar pasar Entrar a Macondo a buscar un libro era obte nerlo, o que Dante llenara ahí mismo la boleta de pedido; en todo caso, escuchar a Dante hablando sobre el libro, porque en el noventa por ciento de los casos lo había leido. como además había leido otros de parecido tema, los recomendaba a su vez, y el presunto comprador tras conversar con Dante salía de la librería tan enterado del tema como si hubiese él también leído el libro que llevaba bajo el brazo o que llegaría dentro de un determinado número de semanas.
CARLOS MANUEL ECHEVERRIA ESQUIVEL Ya no quedan libreros. Recuerdo, entre los últimos, a Chavarría, el de la Librería Universal, que al pedir libros a las editoriales, y traer los textos que iban a comprar los universitarios, y las grandes cantidades de García Márquez, Vargas Llosa e Irving Wallace, se acordara de ciertos lectores poco conformistas que ya habíamos leído a los dos primeros y no leeríamos nunca al tercero, y pedía los ejemplares necesarios de ciertas obras de poca venta, sabiendo de mano a quien le interesarían, y de pronto uno recibía una llamada de Chavarría diciéndole: Tengo tal libro y a lo mejor sólo ha bía un ejemplar que el librero sabía quien habría de comprarlo.
Aunque parezca mentira, por ser Costa Rica uno de los países en vías de desarrollo con IDH (índice de desarrollo humano) más alto, se encuentra a punto de perder el acceso comercial a los EE. UU. mediante el uso del SGP y la ICC. Las razones que esgrimen poderosos intereses sindicalistas norteamericanos para promover que a Costa Rica se le castigue de esa forma son harto conocidas, por lo que no vale la pena comentarlas. Lo que duele enormemente y no se puede dejar pasar, es que sindicalistas costarricenses se hayan prestado, ya sea por simpleza o por cinismo, al juego de los sindicatos norteamericanos. La verdad, y muy lamentable, para los que creemos en que un sindicalismo serio, responsable y comprometido con el desarrollo del país es un ingrediente necesario para lograr aquel, es que al igual a lo que ha sucedido en casi todo el mundo, el sindicalismo costarricense no ha sabido adaptarse a las realidades que los nuevos niveles tecnológicos demandan. Es claro que un sindicalismo que todavía pretende manejar conceptos propios de la guerra fría, que basa su lucha en exacerbar las contradicciones con el sector capitalista y empresarial, no puede lograr la confianza de éste como socio en el desarrollo de la empresa. De allí que un movimiento como el solidarista que todavía se queda corto en su potencial desarrollista por razones atribuibles a su tierna edad y algunos aspectos que habrán de afinarse haya tomado tanta fuerza y sea de gusto tanto de los empresarios como de los propios trabajadores. No hay duda, el sindicalismo tiene que cambiar y ya hay sectores de él que afortunadamente para todos, empiezan a cambiar su modo de pensar. Pensando en la necesidad de fomentar la armonía productiva, la acumulación y la productividad lo interesante podría ser impulsar el capitalismo popular y la cogestión empresarial, tema sobre el que en los últimos años se han acumulado valiosísimas experiencias en países como la RFA, Chile, EE. UU. y Suecia entre otros. Sobre este tema inclusive, hace cosa de tres años, la Federa.
ción de Entidades Privadas de Centroamérica y Panamá (FEDEPRICAP) en colaboración con otras entidades, efectuó un semanario que llamó La Participación de los Trabajadores en los Mercados de Capital. en el que participaron activamente representantes de todos los sectores, incluyendo particularmente el que dirige quien he considerado mi amigo Don José Joaquín Meléndez.
Los sindicalistas como Quincho y su grupo, vinculados al sindicalismo norteamericano, saben perfectamente de que estoy escribiendo, pero poca ha sido su voluntad de cambiar su estrategia.
Por eso están hoy desplazados y su mensaje carece de contenido acorde con los tiempos y las realidades que estos plantean en cuanto a competitividad internacional, desarrollo de recursos humanos, capitalización interna más que apalancamiento financiero. etc. Han preferido los sindicalistas irse a Ginebra y Washington a criticar a un país que si bien está alejadísimo de ser perfecto, no merece que sus propios ciudadanos intenten despedazarlo en la forma casi sediciosa en que lo han hecho los sindicalistas costarricenses, quienes trabajando en tandem con el sindicalismo norteamericano que su propia y compleja agenda maneja. hacen peligrar el bienestar y posibilidades de progreso del país, al que tienen al borde de quedar en situaciones competitivas desventajosas en el que es su insustituible y principal mercado. La situación que han provocado es seriesísima para el país y totalmente reprochable, ahora y siempre. Inclusive, amigos que vienen de Washington han planteado la idea que algunos funcionarios norteamericanos manejan la idea de sacrificar a Costa Rica para crear un precedente que allane el camino para la promulgación del NAFTA, cosa que cuesta creer, que sería deleznable, pero que lamentablemente no se puede descartar.
Recuerdo un caso con Dante Polimeni. De pronto, hace algunos años, me dio por estudiar leer los cuentos de un español que murió joven, tal vez el mejor cuentista de España: Ignacio Aldecoa.
Los libros parecían estar agotados. Pero Dante movió cielo y tierra, editoriales de allende y aquende los mares, hasta que un día, pasados no sé cuántos meses, me llamó: Aquí le tengo los cuentos de Aldecoa. venga por ellos, porque sólo a usted parece que le interesan y no quiero que se me hueseen.
Este pequeño recuerdo pinta a un hombre y pinta a un profesional. Ante su muerte murió como él habría querido: entre los libros. sólo puede uno desear que haya en el futuro otros, aunque no sean muchos, aunque sea sólo uno, como él Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.