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Jueves de Octubre de 1993 LA REPUBLICA 21A Opinión En la UNA, aún no ha nacido la nueva universidad JAIME GDO. DELGADO ROJAS CHISPORROTEOS ALBERTO CANAS Ahora, como siempre que entramos en campaña electoral, surgen las voces discre pantes tan necesarias, tan útiles, tan indispensables que acusan a los dos partidos mayoritarios de parecerse entre sí, de ser casi indistinguibles, de venir repartiéndose el poder a lo largo de los años mediante convenios prácticamente inconfesables que se llevan a cabo en cuanto no más pasa una elección.
Todo parecía más fácil. Después de que el 55 de la Asamblea de la Universidad Nacional, en marzo, decidiera por un cambio de Estatuto Orgánico, creimos que la reestructuración de nuestra casa de estudios iba a abrir nuevos espacios a la participación. Sin embargo, no ha sido así, aunque el nuevo estatuto sea más actual, flexible y democrático. Todos sabíamos que el camino no era llano por el peso de la gran minoría adversa a la reforma; no obstante, estábamos conscientes de que, para empezar, se requería del concurso de todos; por lo que se demandaba que se depositase, en todos, mucha confianza para la puesta en marcha de la reestructuración.
No ha habido información precisa. Las reuniones que en meses pasados realizara la Rectora en las facultades, no han podido neutralizar el correo informal que cruza en los pasillos las interpretaciones, justas o antojadizas, sobre lo que sucede en la institución y con sus autoridades. Mientras ronda el fantasma de la desconfianza hacia los muchos, el trabajo de reforma institucional se sigue concentrando en muy pocos, los que, por ser pocos, lo hacen menos eficiente, muy poco ágil y escasamente democrático.
No ha emergido una democracia que se mida en el acierto de la participación y en la confianza en todos para que haga posible ganar por el productivo enfrentamiento académico de muchos, de la misma forma que se pueda perder, en tesis poco atractiva para la mayoría. La polémica es parte sustancial de la vida universitaria.
Pero, hasta el momento, el debate no ha agitado a los universitarios en torno al futuro institucional y a las respuestas que esta casa de estudios de al país y a la región. Este diálogo de universitarios, sobre los proyectos de futuro y las formas de hacerlo posible, en donde participen todos, aún no se ha dado, ni tampoco ha sido convocado.
El periódico UNA INFORMA, de las actividades de la administración central, con una circulación impredecible, no ha cumplido con esta importante misión; sigue siendo el boletín de relaciones públicas de los usuarios del edificio admi.
nistrativo. Incluso, el contenido de este artículo fue vetado y postergado por los pocos universitarios periodistas que lo dirigen.
En tanto, seguimos a la espera de que del Consejo Universitario surja la normativa estratégica obligada por la reforma institucional. Se han apresurado algunas normas; otras siguen a la cola de la agenda; pero aún no sabemos cuánto debemos esperar para ver las reglas del juego que el nuevo estatuto demanda sobre la Asamblea de Representantes, los Institutos Interdisciplinarios, las Unidades Matrices, los concursos por oposición y las regulaciones de las nuevas direcciones de área.
De continuarse así, no tendremos, en mucho tiempo, ninguna reglamentación importante que le dé soporte a La Repúblico Jorge is la nueva estructura institucional. Esto profundizará las críticas que de muchas partes surgen y los descontentos e incertidumbres que gravitan, con razón y fundamento, en muchos compañeros de esta comunidad universitaria.
UNA El tema es importante. Da motivo a me ditar. En realidad, cuando se trata de dos partidos democráticos, las diferencias ideológicas no son tan hondas como para provocar una guerra civil. No se trata de un partido comunista y un partido fascista enseñándose los colmillos. como partidos demo cráticos que so tienen puntos de coincidencia (puntos en que también coinciden los partidos pequeños, los partidos de pro testa. Son casi imperceptibles las diferencias que entre el PLN y el PUSC se producen respecto a temas estrictamente políticos como la libertad y la limpieza electorales, la representación popular y el régimen municipal, temas que se podría decir son las verdades de Perogrullo de la democracia.
En el campo económico las diferencias son más perceptibles, dada la adhesión del PUSC al neoliberalismo económico, doctrina con algunos de cuyos principios han mostra do estar de acuerdo algunos personeros liberacionistas, lo que ha causado que en las dos últimas administraciones de ese partido (Monge y Arias. se hayan tomado o se hayan deslizado medidas de corte neoliberal que ahora está usando como tema de campaña el otro partido. Pero en términos generales hay diferencias muy visibles. Veámoslas.
La comunidad europea y el convenio de Lomé CARLOS MURILLO ZAMORA Es claro que suscribiendo los dos partidos los postulados de la empresa y la propie dad privadas, el liberacionismo prefiere la empresa pequeña y la pequeña propiedad por tender a la democratización de la socie dad, y que dentro del PUSC favorecen la empresa grande y la gran propiedad, por ser de acuerdo con lo que piensa la ortodoxia neoliberal más eficientes y, por ende mayores productoras de riqueza. De acuerdo con el pensamiento de John Kenneth Galbraith, podría afirmarse que Liberación está por la propiedad y la empresa privadas, pero no por el sistema capitalista, mientras que el PUSC no hace esa diferencia.
El 28 de febrero de 1975 un grupo de 45 países de Africa, el Caribe y el Pacífico (ACP. constituidos como tales por el Acuerdo de Georgetown, firmaron con la Comunidad Económica Europea un acuerdo sobre cooperación y comercio, denominado Convención de Lomé. Una de las principales características de este convenio fue que los ACP no estaban obligados a respetar un esquema de preferencias mutuas en sus relaciones comerciales con la CEE, sino solo aplicar la cláusula de nación más favorecida. Esta fórmula permitió, por ejemplo, a los países caribeños formar el Mercado Común en el Caribe.
La Convención de Lomé constituyó un elemento clave en las relaciones entre los dos bloques (la CEE y los ACP) y determinó un nuevo tipo de cooperación. Los resultados iniciales favorecieron la renovación del convenio. Al punto que el 15 de diciembre de 1989 un total de 69 países, que a la fecha conforman el grupo ACP, firmaron la IV Convención ACP CEE. Entre los ACP están 15 países caribeños, destacando el caso de República Dominicana.
Este convenio resultó de gran interés para los países latinoamericanos, sobre todo los productores de banano, por cuanto amparado al mismo la CEE determinó las características del mercado único de esa fruta, que entró en vigencia el de julio de este año. Precisamente el capítulo del título (Cooperación Comercial) trata sobre la cuestión bananera, pero esto será tema de otro artículo.
El objetivo principal de la convención es promover y facilitar el desarrollo económico, cultural y social de los países ACP y consolidar y diversificar sus relaciones en un espíritu de solidaridad e interés mutuo. Ade.
más, le otorga un carácter especial a sus relaciones, ya mencionado en los convenios anteriores, puesto que se trata de unas relaciones basadas en el interés reciproco y la naturaleza especifica de la cooperación.
Con esos fundamentos se pretende que la cooperación ayude a abolir los obstáculos que actualmente impiden a los individuos y pueblos disfrutar de sus derechos económicos, culturales y sociales. Con esto la CEE se comprometió a no discriminar por razones étnicas, de origen, de raza, de religión o de cualquier otra situación en sus relaciones comerciales. De igual forma, según el artículo 12, la CEE evitará adoptar medidas que afecten a los ACP, y si esto fuera necesario, deberá notificar a los países afectados con suficiente anticipación, informándoles adecuadamente de los efectos de las medidas y procurando minimizar el impacto sobre los ACP.
Por las características de la economía de los países ACP, la agricultura y el comercio exterior ocupan un lugar prioritario en el convenio. Sobre el primero se establece como meta la búsqueda de la autosuficiencia y la seguridad alimentaria, sobre todo en aquellos países menos desarrollados o con problemas de desertificación, como ocurre en la mayoría de los africanos. En cuanto a comercio exterior se pone particular énfasis en la diversificación de las exportaciones y el mejoramiento de la competitividad de los bienes exportados por los ACP hacia los diferentes mercados internacionales, por lo cual la CEE colaborará en la racionalización de la producción y en el mercadeo y distribución de los productos. Para lograr lo anterior, las partes firmarán acuerdos especiales para favorecer las importaciones comunitarias de bienes producidos en los ACP.
Definitivamente, la Convención de Lomé crea un marco que establece algunas pautas muy particulares, las cuales si no se instrumentalizan con cuidado generarán problemas para terceros países. Estos inconvenientes ya los estamos viendo en el caso del mercado bananero mundial. Por ello, los países latinoamericanos debieron, desde 1975, evaluar el impacto de convenios de este tipo y definir estrategias de comercio exterior de largo plazo, no esperando a que entraran en vigencia medidas como las aplicadas al banano.
En lo que al tamaño del Estado concierne, es obvio que dentro de Liberación se prefiere que el poder real sea el que provie ne del consenso popular, o sea el poder politico, mientras que en el PUSC no tienen inconveniente en que el poder real sea el que se obtiene en la lucha económica, sin necesitar el endoso democrático que da el pueblo.
Estas posiciones tienden a sendas distorsiones peligrosas ambas; de un lado, dada la primacía que se le concede al poder político, se produce la debilidad de pretender que de éste se derive el poder económico; del otro, dada la primacía que se le concede al poder económico, se produce la debilidad de que rer que de éste se derive el poder político.
Tendencia a la corrupción en un caso, tendencia a la oligarquía en el otro. Peligro para la democracia en ambos. Dentro de am bos partidos, sin embargo, se nota un deseo de frenar estas distorsiones. Pero que hay diferencias de fondo entre ellos, las hay.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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