Guardar

GALERIA FAMILIAR Con nostalgia la escritora Delfina Collado rememora la Navidad de hace unos años en San José. no de mis tíos, cuando empezaban estas visitas, se robaba de una casa la mula, la dejaba en otra, y de ahí se robaba uno de los reyes y la colocaba en otra y cuando mirabas, en tu Portal había dos mulas o dos Marías o cuatro Reyes Magos y el propio 24 se robaba el Niño Dios. narra doña Delfina.
El frío y la bruma acompañaba la cena de Navidad, donde el plato principal era el chompipe relleno: además, se comía un arroz con pollo guacho, tamales, arvejas, chile y alcaparras.
Los paseos Igual que ahora, la Avenida Central era lugar de reunión y paseo de las familias. Allí se vendía confeti, y toda la familia ayudaba a un tío político con la venta; también se vendían serpentinas, pitos, y flores de papel que los muchachos le tiraban a las jóvenes y se le pegaban en la ropa. dice la escritora.
Fueron también muy famosas en esta época las retretas en el Parque Central y los paseos de los jóy venes alrededor del lugar: las mujeres caminaban hacia un lado y los jóvenes hacia otro. nadie faltaba a la misa del 25 de diciembre, porque ahí exhibíamos los estrenos, y nos fijábamos en los de los demás. recuerda.
Para ella, aquel San José de antaño fue como una te del dinero que me piensa regalar? si no, mamá, de lugar. cuando hicimos tamales, sólo vino a engran familia, las celebraciones giraban alrededor del ¿me podés regalar platilla? Es que no tengo un cin redar. No. No inventen.
compartir más que en las demostraciones de dinero, Mamá comentó. Ya veo que me va a caer más los regalos eran canastas que las señoras con sus hi Continuamente en casa me oían pedir dinero. Por trabajo: regar árboles. Se acuerdan cuando trajeron jas preparaban, y se buscaba agradar con un buen mis estudios yo no podía trabajar, pero tenía gastos el perro. les dije: si quieren una mascota la pueden dulce o un buen adorno. cómo hacer tener, pero ustedes la cuidan. Ahora, yo lo baño, le Siento nostalgia por aquel San José de antaño Abuela se quedó contemplando el jardín. Luego cocino la comida, lo llevo al veterinario, lo saco a lleno de recuerdos, sueños y magia. concluye Del la vi mirar hacia lo alto. Se puso en pie y se acercó caminar. Todo el día cuido al perro. Pobre salchifina Collado.
al ciprés. Lo acarició.
cha. si hasta habla conmigo. Él no sabe que es pe. sisembráramos árboles. Arboles de los que De la escritora costarricense Delfina Collado se usan en navidad para el arbolito. Qué les pa. Acordate, acordate del álbum de estampillas Aguilar publicamos un fragmento de uno de sus rece?
dijo mi tío cuando lo comenzó solo de eso hablaba cuentos navideños.
De inmediato TODOS los familiares comenza y ahora ni lo toca.
ron a opinar: la tía dijo: Arbolitos, cascabeles y villancicos. No. Este. señalándome a mí) siempre comienAbuelita ya faltan solo cinco meses para mi za un trabajo y luego lo deja, se va sin terminarlo. Ni cumpleaños. por qué no me adelanta la tercera par siquiera me ayudó cuando cambiamos los muebles Fotos: Adrián Flores CO.
rro.
De todo o un poco Padre Follereau le tocó vivir en los tiempos de los asilos para enfermos de lepra. Antes de acostarse casi siempre hacía las notas en su cuaderno.
En uno de sus apuntes decía: Un leprosario. En el sentido más desgarrador, más odioso de la palabra. Hombres que no hacen nada, a los que nada se les hace, y que dan vuelta a la redonda de su patio, como en una jaula.
Hombres solos. Peor, abandonados.
Para los que ya todo es silencio y noche.
Uno de ellos conservó los ojos claros, supo sonreír. y cuando se le ofrecía algo sabía decir igracias! Uno solo de ellos supo seguir siendo hombre.
Por las tardes el hombre se dirigía a la cerca que rodeaba el sanatorio y observaba el rostro de una mujer no más grande que un puño, que sonreía, daba vuelta y volvía a sus habitaciones.
Una misionera que lo atendía le preguntó que quién era y él contestó: mi mujer. y después de un silencio continuó: Antes de venir aquí ella me cuidaba a escondidas, con todo lo que pudo encontrar. Pero todo fue inútil. Por eso me trajeron aquí. Ella, sin embargo, me ha seguido. al verla cada día, sé que por ella todavía vivo.
La verdad es amarse Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Notas

    Este documento no posee notas.