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Salves 30 de Didiembre de 1993 REPUBLICA 17A Opinión Crónicas entre Dios y el Diablo CHISPORROTEOS YADIRA CALVO ALBERTO CANAS En medio del sombrío panorama de esta campaña electoral llena de infundios, infamias, calumnias, verdades a medias, inferencias religiosas, cuentere tes, rumores y destrucción de personalidades la más sucia que recuerde la historia patria desde 1947surgió, sin embargo, un rayo de luz el memorable martes 21 de diciembre en el programa que dirigen en el Canal Ignacio Santos y Alberto Salom.
Me refiero, con orgullo de costarricense, al debate, más debate de caballeros que debate de políticos, que sostuvieron tocando temas de mucho fondo los candidatos a la Primera Vicepresidencia de la República por los dos partidos mayoritarios: don Abel Pacheco y don Rodrigo Oreamuno.
La falsa idea de que la historia humana se ha manifestado como un proceso de perfeccionamiento constante de las instituciones, ha conducido a muchos errores en cuanto a la manera en que interpretamos las sociedades de otras épocas como si fueran más rudimentarias y menos evolucionadas que la nuestra. Cuando las investigaciones aparecen libres de la distorsión de este tipo de enfoque, el pasado se nos revela de maneras sorprendentes.
Es lo que ocurre por ejemplo, con la reciente obra de Tatiana Lobo, Entre Dios y el Diablo. Mujeres de la Colonia. en la cual, para sorpresa de muchos, se nos vuelve patente cómo la salida de la época colonial, que se supone nos trajo a todos más libertad, significó para las mujeres un mayor número de restricciones. Muy probablemente bajo la influencia generalizada de la ilustración en el discurso del siglo XVII, tenemos la idea de que el ideal femenino roussoniano de acatamiento, debilidad, molicie, maternidad, beatitud y encerramiento, constituía una norma de vida de las mujeres en ese siglo. Pero la beata de mil candelas al santo de su devoción. como di.
ce Tatiana. vestida de riguroso negro, los ojos siempre bajos, siempre atada al fogón de su cocina, esposa frígida que hacía el amor al mismo tiempo que desgranaba las cuentas de un rosario, sólo existió en el ideal que la Iglesia trató de imponer con muy pobres resultados. Las mujeres de la Colonia no cumplieron con el modelo de recato, sumisión y recogimiento, o al menos no tanto como se esperaba, a juzgar por la larga lista de hijos ilegítimos que engorda los libros de bautizos de esos años.
Pero además, como la autora afirma, la ley no fue la misma para españolas, indias, negras, mulatas y mestizas: lo que se reprimió en unas, se toleró en otras. Asi por ejemplo, se trató con mucha mayor flexibilidad la libertad sexual de las indias o las esclavas, por la sencilla razón de que sus hijos aumentaban el caudal del amo y los tributos del fraile. Las hidalgas, entre tanto, más restringidas sexualmente, contaron con mayores recursos legales para defenderse del patriarcado, para reclamar por promesas matrimoniales incumplidas, para protestar por incestos y violaciones. aunque no más fuera porque el resguardo de la honra era su mayor bien y la base de sus privilegios de casta. Las leyes monárquicas habían sido más favorables a la española o la criolla hidalga, que los vientos liberales que soplaron sobre las colonias después de su emancipación de España. La República afirma Tatiana termina con la doña traficante de esclavos, comerciante y contrabandista, que fundaba y alquilaba capellanias, que pertenecía a hermandades y cofradías, cuyas cartas dote protegían sus haberes aportados a la sociedad conyugal.
En su lugar aparece el ama de casa con su identidad civil extraviada en el apellido del marido. De hecho, no es sino en el siglo XIX cuando en España se generaliza entre la clase alta urbana el empleo del genitivo de posesión. de. en los apellidos de las mujeres casadas, como una La República Jorge ute expresión simbólica de subordinación doméstica.
El progresivo incremento de restricciones queda patente en el último capítulo de la obra que aquí se comenta, constituido por la Prohibición de velos transparentes en las mujeres. emitida por Fray Nicolás, Obispo de León, en 1913. En ella se excomulga a las que se cubran en la iglesia con mantillas transparentes. Por qué? Porque lejos de contribuir a la modestia y decoro con que el sexo debe, en todas ocasiones, comportarse. sólo sirven de llamar la atención sobre ellas como sobre un ídolo de prostitución y una piedra de escándalo y de ruina espiri.
tual. El reloj de la Iglesia había caminado para atrás.
Un debate positivo en el que de previo los dos contendientes evocaron su mutuo conocimiento. cosa que ocurre invariablemente entre los hombres públicos costarricenses. sus relaciones de amistad no opacadas por las profundas diferencias filosóficopolíticas que los separan, y sobre todo, su recíproco respeto.
Un debate donde las ideas de fondo: el neo liberalismo, la social democracia, la doctrina social de la Iglesia Católica, fueron objeto de consideración, de breve análisis, y donde cada uno de los contendientes defendió con vigor su respectiva filiación, y donde los infundios, las insinuaciones de mala ley, las zancadillas y los ataques personales no se produjeron por ninguna parte.
Ni el Dr. Pacheco acusó a Oreamuno de ser abogado de malos clientes, ni el Lic. Oreamuno acusó a Pacheco de haber sido teniente. Al país no le interesan esas cosas, que son apenas polemiquillas de tres al cuarto propias de políticas pueblerinas cuando más.
La política que quiere el pueblo, no es una política de acusaciones y recriminaciones mutuas, sino planteamientos firmes. No baratas dádivas y prome sas de campaña, deleznables e incumplibles, sino el saber donde están parados, qué piensan, como enfocan la sociedad, el país y sus problemas, los que aspiran a dirigirlo. Que cada uno explique la razón de su socialcristianismo, de su populismo, de su socialdemocracia, de su liberalismo, de su estatismo, de lo que sea, para que los ciudadanos sepan, no que les ofrecen sino que pueden esperar de los postulantes. El nuevo Louvre DR. JORGE ENRIQUE ROMERO PÉREZ Ese sano ideal político lo cumplieron los señores Pacheco y Oreamuno. Una prueba, más bien dos pruebas vivientes de que esta democracia nuestros pecados es salvable, cuenta en ambos bandos con hombres intelectualmente honestos y ajenos a la barata politiquería en que la campaña electoral ha caído esta vez.
En la edición del 23 de octubre de este año de Le Figaro Magazine, se presenta un reportaje sobre el magnífico museo de El Louvre que este 18 de noviembre de 1993 cumplió 200 años.
Véronique Prat hace un detallado análisis de este museo modernizado, ampliado y con una zona comercial de tiendas y restaurantes bajo el efecto de una pirámide invertida que le da luz a esa enorme galería de negocios.
Las obras se extenderán hasta 1997 con un costo total de mil cien millones de dólares, para beneplácito de los cinco millones (y, más) de visitantes que al año recorren los espacios artísticos de este famoso museo, el más moderno del mundo.
El dibujante Daniel Brobst hace un diseño a todo color de El Louvre sala por sala, desde la antigüedad hasta la modernidad, exponiendo lo egipcio greco latino, medieval, renacentista, etc.
Estos 200 años de El Louvre serán festejados con tres conciertos musicales: de noviembre y lº de diciembre de 1993 con obras de von Zemlinsky y Debussy; y, el 30 de marzo de 1994 con obras de Locatelli y Vivaldi.
Como señala Prat, esta obra de modernización también ha transformado un ministerio (el de Finanzas) en museo, habilitándose así una anorme ala (La Richelieu. Igualmente, los turistas y sus medios de transporte gozarán de un subterráneo donde caben 800 automóviles. De este modo, las afueras del museo no presentarán aquel incómodo y feo espectáculo de cientos de vehículos parqueados en sus alrededores.
Si se ha repetido por años la afirmación París bien vale una misa. se tendrá que decir ahoraque El Louvre vale muchas misas.
De este modo: Rubens, Goya, Fra Angelico, Leonardo Da Vinci, Raphael, David, Delacroix y Van Dyck, entre muchos otros, están (ya) en un clima modernizado y con las últimas técnicas de la museología actual, sin faltar toda esa zona de restaurantes, tiendas, librerías, auditorios, salas y el toque ultratécnico (y llamativo) de la pirámide invertida que da luz y color.
En estos días comentaba esta columna la curiosa convicción que parecen alimentar de la boca para afuera ciertos dirigentes del PUSC, en el sentido de que José María Figueres es un peligro; tanto, que están a punto de creerlo (y de emigrar si gana. de cómo esa ha sido muchas veces la conducta de los círculos dirigentes, tanto políticos como periodísticos, del anti liberacionismo, mientras que los liberacionistas, aun en campañas apasionadísimas y virulentas como la que hicieron en 1977 contra Carazo, no parecen (parecemos) haber considerado nunca, salvo en el caso del Dr. Calderón Guardia, que el candidato contrario fuese un peligro; así y todo, la campaña orlichista de 1961, cuya propaganda dirigi, procuro refrenar los violentos ímpetus anticalderonistas de los que todavía actuaban como víctimas del doctor, y se empeñó en señalar sus yerros pero respetándolo como persona.
Las opiniones publicadas en esta página, no son necesaria mente compartidas por este periódico.
El debate televisado de los señores Oreamuno y Pacheco ha sido el reverso de la medalla.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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