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Domingo de Enero de 1994. LA REPUBLICA 21 EL DERECHO LA DISENSION ES CONSUSTANCIAL LA LIBERTAD DE EXPRESION EL DERECHO DE RESPUESTA, CORRELATIVO LA LIBERTAD DE PRENSA.
DERECHO de respuesta El camino liberacionista 123 on los programas de ajuste estructural unos han biar.
ganado y otros han perdido. Han ganado los exporta Ayer, la lucha de clases. Hoy, el mercado.
dores, banqueros, comercio, turismo, servicios.
Pero el neoliberalismo está retrocediendo.
Han perdido los asalariados, pensionados y mar Su Santidad Juan Pablo II denunció los peligros ginados.
del capitalismo salvaje.
Casi que se han creado dos Costarricas Israel, volvió a la socialdemocracia y los hijos de Una Costa Rica de los Millicon y de los Mall que Ben Gurion, Rabín y Péres, avanzan hacia la paz con dicen cor razón qué bien que va el país. Otra Cos los árabes.
ta Rica en donde dicen también con razón ya no Estados Unidos, vuelve a un líder, el presidente aguantamos. La casa dividida de Lincoln. Clinton, que retoma el camino Roosevetliano de la saHemos perdido el Camino Liberacionista. lud, educación y oportunidades.
En los últimos 10 años, han insistido desde afue España, mantiene la confianza en González.
ra, y han aceptado desde adentro, que todo debe cam En Grecia, los socialdemócratas vuelven al gobierno. México, después de emprender el camino neoliberal, no escoge para candidato al competente Ministro de Hacienda, artífice del proyecto económico, sino al Ministro de Desarrollo Social.
Honduras, elige Presidente a Reina con su tesis de relaciones con Cuba.
Venezuela, confia en un político honorable, que denuncia por igual la corrupción y el neoliberalismo.
En Costa Rica, igual. Estamos volviendo al Camino liberacionista. Así lo proclama el candidato Figue res y así lo comprueban las encuestas. Que Liberación es el partido más grandes y que Liberación dicen los encuestados debe volver al gobierno.
FRANCISCO MORALES Pobreza en Chile a publicación en el día de enero de 1994 en la página editorial de La República de un artículo titulado Pobreza en Chile. nos motiva a permitirnos hacer algunas rectificaciones en los indices económicos y sociales que el articulista propone a los lectores, con base en los cuales afirma que el rico país, Chile, nos muestra la cara de su realidad, producto, como lo han reconocido muchos observadores durante este tiempo, de las políticas neo liberales aplicadas a lo largo de estos años.
El articulista cita un aporte de la Agencia EFE, el cual indica que todos los candidatos que postularon a suceder al gobierno de Patricio Aylwin Azócar, destacaron el problema de la pobreza como el más acuciante y la primera prioridad de sus proble mas en Chile. Lo que es cierto.
Solo que, tanto durante el Gobierno del presidente Aylwin como en el programa del Presidente Electo, Eduardo Frei, no se concibe el desarrollo soste nido en una democracia real y estable sin un cre cimiento en equidad. como ambos lo han expresado. Así, durante la administración del presidente Aylwin, de millones de pobres existentes no en extrema pobreza. identificados así por encuestas científicas hechas al inicio de su gobierno) se logró superar, durante la transición democrática, el 20 de ese déficit social. Importa destacar al respecto que para ello no se desestimó la aplicación del modelo de una política social de mercado, sino que se aplicó una estrategia complementaria, la cual logró disminuir el promedio anual de la inflación a un indice del 12. en 1993 y reducir la desocupación al de la fuerza laboral del pais. Por la via de las negociaciones colectivas, el diálogo concertado en tre obreros y empresarios y el reajuste de los trabajadores del sector fiscal, la remuneración real promedio de obreros y empleados alcanzó en el país en 1993 un incremento real cuya variación porcentual es de un anual con respecto a diciembre de 1992.
Estos indices corresponden a datos oficiales del Gobierno y del Banco Central de Chile.
En mi país no se concibe que el éxito indiscutible alcanzado en estos años sea efecto del milagro chileno. al que muchos se han referido en el exte rior. Los ciudadanos reconocen que ello es el resultado de un esfuerzo colectivo y de un consenso entre los partidos de la concertación del Gobierno y el elevado ejercicio de la oposición democrática frente a soluciones de interés nacional. Por esto se explica que el presidente Aylwin haya alcanzado, de acuerdo con las encuestas de opinión, la aprobación del 76 de la opinión pública chilena res.
pecto de su gestión de estadista.
Cabe, en consecuencia, considerar que es de justicia que las referencias que de Chile se hagan en el exterior se ajusten a su realidad y que en caso alguno se use de ellas para argumentar los deba.
tes políticos internos que se suscitan en los procesos electorales de otros países amigos.
BENJAMIN MALUENDA MERINO Político a medias a ELBERT DURAN HIDALGO Dr. Constantino Urcuyo no tardó mucho en responder mi columna Con el lector del 19 de enero que titulé Político a medias en la que, según él, lo insulté. No es así, solo intenté ponerlo en su lugar.
Todo porque tres días antes había llegado a presionar por la publicación de un panfleto que él llama propaganda y no lo era.
Lo dejamos entrar, y apenas puso un pie en la Re dacción, fue directo a la espinilla: exigió la publicación sin mayores reparos.
Le pedí esperar unos minutos a que lo atendiera Jesús Mora, subdirector de Información a cargo ese día, pero no quiso. Obnubilado, en un evidente estado de cólera de los que llenan la mente de gases, Urcuyo se fue derecho a agredir. Atacó a La República, nuestro trabajo periodístico, la columna Chisporroteos de don Alberto Cañas, nuestra línea editorial, nuestro papel social, etc. Sus denuestos me hicieron olvidar, al final, a qué había llegado en realidad.
Rechacé cada ofensa, sin caer en el lenguaje soez del invitado. Periodistas y otros trabajadores de la redacción presenciaron la disputa. Después vino su escrito del pasado martes.
Urcuyo, quien llegará a la Asamblea Legislativa en mayo próximo por el PUSC, cree ofenderme al recordar que trabajé en 1986 en la Casa Presidencial.
Error. Cualquiera debería sentirse honrado de servir alguna vez a un presidente de Costa Rica. si es te acaba siendo premio Nobel de la Paz, mucho me jor.
Insinúa Urcuyo que a falta de empleo mejor como trabajar en Casa Presidencial tendré que seguir como periodista de La República. Error. Le aclaro: me complace trabajar para La República con las mismas convicciones con que lo hice para La Nación por más de seis años: tres antes y tres después de trabajar en la Casa Presidencial.
De seguido don Constantino cae donde quería.
Golpea el mazo y setencia: Elbert Durán es un periodista parcializado. Así titula su réplica. Supongo que para llegar a esa atribución de nada le valió un balance objetivo sobre mi trabajo profesional desde 1981, largo tramo durante el cual incontables veces los principales líderes de su parti do, y él mismo, fueron fuentes de mis informaciones.
Varias cosas quiero decirle, don Constantino. La parcialidad que con visión fanática. usted me atribuye, no es eso, don Constantino. Yo solo defendí mi dignidad y la de quienes trabajamos en La Re pública, ante sus denuestos. Lo demás, llegó por añadidura.
Usted parece confiar cada vez más en el amedrentamiento. Se le nota conforme avanza la campaña electoral. Antes no era así. eso permítame decír.
selo es peligroso y hasta de mal gusto en un político que se precia de intelectual.
Además, usted resulta un mal juez para decir que periodista es o no parcial en este país.
Antes de calificar a alguno confiésese, revise su trayectoria y su prestigio y después hable. No amenace con ligereza la honra ajena. Deje que cada quien diga lo suyo. Respete a quien piensa distinto, sea liberacionista o socialcristiano.
Aduce usted que el 29 de diciembre actuó en resguardo de sus intereses como cliente del periódico, pero olvida que en ningún momento argumento en favor de su panfleto. Llegó a exigir. Rompió en desmesuradas ofensas sobre nuestro trabajo periodístico, atacó a la empresa, a sus profesionales, su papel social; ofendió y no quiso esperar a hablar con nadie más. Quería respuestas y soluciones en su tiempo, a su medida y a su gusto. Lamenté verlo salir del periódico temblando de rabia, pero mi posición era más que obvia: usted nunca debió irrespetar los límites de la relación comercial. Nunca de bió alzar la voz, menos ofender.
Acerca de las razones que se esgrimieron inicialmente para retener la publicación de su panfleto, vea usted que ironía: al final de cuentas el TSE lo prohibió y hasta remitió el asunto al Ministerio Público.
Ahora, sobre la campaña sucia: si usted se empe ña en no verla hoy en dia, no vive en Costa Rica o acaba de llegar.
Pero vea como son las cosas: sí coincido con usted en algo, en que el periodista puede tener color po lítico.
Siempre he creído que la honestidad del periodista sobre sus simpatías ideológicas o políticas es mil veces más sana para la sociedad, que la hipocresía pública de quienes tras una falsa imparcialidad, sacan o dan ventajas a los políticos a las escondidas.
Lamentablemente, debo decirle que son los políticos como usted, imbuidos de una arrogancia de mejores causas, los que no ayudan a que el juego sea limpio; confiados en sus relaciones de poder, intentan menoscabar la virtud principal del periodista, su honestidad, cuando este no se deja doblegar.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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