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De sus manos salían aquellos papeles, pociones, jarabes, cápsulas y tinturas, que aliviaban los dolores y curaban las enfermedades.
Pero faltaba mucho camino por recorrer.
Las sulfas, que fueron los primeros antibacterianos que salieron al mercado, apenas dejaban vislumbrar lo que sería el arribo de los antibióticos y su revolución en el tratamiento del cuerpo, pues a partir de los años cincuenta se avanzó lo que en muchos siglos se mantuvo estacionado.
Este desarrollo permitió que los farmacéuticos de hoy se dediquen a dispensar medicamentos, de los que, al menos el 95. son productos de compleja industrialización.
Ese tiempo ahorrado en la preparación de estos productos se emplea con el fin de educar a los pacientes sobre cómo ingerir una medicina y lograr su efectividad.
Además, en el país existe una cultura farmacéutica, pues la solución al contratiempo de cómo curarse ha generado hábitos y comportamientos. Igualmente, el farmacéutico es una persona de gran importancia en la comunidad, el cual es consultado constantemente. señala Burgos.
Es el único profesional de la salud que, en su establecimiento privado, no cobra honorarios por sus consejos. Por esa razón las personas recurren a él, incluso antes de dirigirse a un centro hospitalario. IL R.
Dinámica carrera J Amante de la naturaleza A IR 0 Electricidad (ICE) con el cargo de Vicepresidente Ejecutivo y en la Compañía Radiográfica Costarricense (RACSA) que le tuvo como su director, durante doce años.
También fue Presidente del Instituto Nacional de Seguros (INS) y formó parte del Consejo de Administración de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz.
Como colaborador de los Clubes, Costa Rica Country Club y Club Internacional Colón es reconocido por su aporte invaluable en proyectos de infraestructura y en la organización de actividades artísticas, literarias y foros sobre temas de interés nacional.
Aunque su formación se dio en el área de las ciencias exactas, a lo largo de su carrera Burgos ha mostrado un especial interés en actividades relacionadas con las ciencias sociales y, sobre todo, con el årea cultural. R El que para estudiar su bachillerato de secundaria tuviera que trabajar hasta muy entrada la noche, creó en Burgos un alto aprecio por las metas costosas. Recuerda que para los exámenes del colegio estudiaba de madrugada en el Parque Central.
Todos esos sacrificios dieron su fruto cuando más tarde se graduó como químico farmacéutico. De inmediato abrió la Farmacia Burgos en Barrio México. Un año más tarde la cambió y se hizo copropietario de la Farmacia Royal.
En esa labor duró poco tiempo, pues cuando presentó su examen para colegiarse, que entonces lo hacía el Colegio de Farmacéuticos y duraba cinco horas pues era muy exhaustivo, conoció entre sus examinadores a un representante de la casa estadounidense Eli Lilly.
La buena impresión causada por el desempeño del joven doctor hizo que se le invitara a laborar para esa compañía como visitador médico.
Así se convirtió en representante de Eli Lilly en Colombia, Ecuador, Venezuela, y las Antillas Holandesas. Posteriormente pasó a ocupar el cargo de Gerente para Centro América y Panamá, en esa misma compañía. En 1960 abandoné la visitaduría médica, para desempeñar la presidencia de Laboratorios Luz, compañía que fue de mi propiedad por más de treinta años. Ahí desarrollé marcas como Blossom, Sutton, Fix o Lac, Matex Delca, donde logramos hasta exportar e incentivar la investigación. refiere. R Si bien la administración de empresas en la capital toman gran parte de su tiempo y energía, lo que Mario Burgos ama es partir cada jueves a su finca en Guanacaste, donde cuida su ganado y siembra árboles, sus actividades favoritas, desde hace más de cuarenta años.
En todas sus facetas hay pasión por lo que hace y su amor por la naturaleza le hizo fundar Reforestación Técnica con la que realizó el primer proyecto de reforestación del país, plantando árboles en un área de 000 hectáreas, en 1979.
También, ese aprecio por la preservación de la ecología provocó la venta de su hacienda Pocosol de 500 hectáreas a la Fundación Neotrópica para la creación del Parque Nacional Guanacaste. que se espera sea el mejor parque del bosque seco, de toda Centroamérica. De esa transacción tomó veinticuatro millones de colones para donarlos a la Fundación de Parques Nacionales.
Burgos es colaborador de la Asociación Cristo Obrero, de Puntarenas, y según relata fue alumno de catecismo de Fray Casiano, fraile fundador del Hogar Monserrat, que se dedicaba a cuidar niños abandonados. Inspirado en la bondad al prójimo del capuchino, actualmente el Dr. Mario Burgos participa económicamente en la atención a menores abandonados.
Sin duda, la huella que Mario Burgos ha marcado a través de su vida, ha sido guiada por intereses patrios, en los que se destacan un interés especial por la salud, la cultura y el bienestar social. Dirigente gremial El aporte de Mario Burgos no se limita a la función pública, sino que también ha puesto su empeño en logros importantes del gremio farmacéutico.
Así en el período 1950 52 fue presidente del Colegio de Farmacéuticos y gracias a su caracter emprendedor logró obtener el lote y el préstamo para la construcción del antiguo edificio del esa institución.
Además es miembro de organizaciones farmacéuticas internacionales, como el Colegio de Farmacéuticos de Nicaragua, donde ha dejado huella con su buen ánimo e ideas de desarrollo.
En esa instancia, Burgos ha desarrollado sus ideales de amor al prójimo y proyección de la farmacia a todos los sectores de la sociedad.
Hombre público No se puede hablar de Mario Burgos, sin referirse a su amplia trayectoria de veinte años como director del Instituto Costarricense de Ana Rojas La Republica 20tono LA REPUBLICA. Domingo 13 de Marzo de 1994 SECCIÓN CULTURAL Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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