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Lunes de octubre de 1994 LA REPUBLICA 21A Opinión UNA: Maestría en Integración Regional CHISPORROTEOS JAIME GDO. DELGADO ROJAS LBERTO CANAS UNA Ooo いやま ang lib.
El 12 de setiembre anterior inició lecciones la primera promoción de la Maestría en Ciencias Sociales con mención en Integración Regional, con un selecto grupo de estudiantes latinoamericanos.
Provienen estos estudiantes de cuatro naciones hermanas: El Salvador, Honduras, Nicaragua y Argentina. Su objetivo es lograr una capacitación de alto grado que los califique como expertos en los procesos de regionalización que se están llevando a cabo en todo el mundo y en América Latina.
Para ello han sido apoyados por las Universidades en que trabajan algunos, por la el o CONAPE otros y, naturalmente, con un gran esfuerzo económico de nuestra Universidad Nacional, la que enorgullece a Costa Rica al haberla constituido en país anfitrión de este debate multinacional; no podíamos quedarnos atrás en un proceso que ha involucrado no sólo al istmo, sino a nuestra América entera.
En particular, en Centroamérica, la dinámica integracionista que ahora se vive no ha sido sólo el resultado de una política estatal de decisiones de coyuntura en respuesta a problemas regionales. Sus raíces son más profundas.
Están en la Colonia y en los primeros años de vida independiente cuando se promovió un ideal centroamericano de con el Grupo de los tres, el CARICOM, o la muy reciente Asociación de Estados Caribeños que, aunque difusa en sus pretensiones, ha integrado a los 25 estados de la región en una especie de gran Zona de Paz y Democracia.
Por su parte, la sociedad civil centroamericana ha incursionado en el debate con sus propios actores y preocupaciones. Los empresarios han fortalecido su peculiar espacio y han creado puentes de comunicación con sindicatos, las ONG y universidades.
Las ONG han constituido su específica red de organizaciones con lazos de solidaridad e intercambio con sindicatos y cooperativas. Los campesinos no se han quedado atrás y también han forjado y refundado sus alianzas. Qué decir de los partidos políticos, los trabajadores de los servicios, los indígenas, las mujeres, la juventud y los intelectuales?
En la Universidad Nacional nos hemos unido a la ola de integracionismo poniéndole la nota crítica, espíritu innovador y creador y entusiasmo. Hemos logrado un programa sumamente prometedor para la formación de profesionales y expertos de alto grado en Integración Regional. Todavía no hay mecenas, pero cuenta con el apoyo entusiasta de la CEPAL, el INTAL, la SIECA, el SICA y muchas universidades de América y Europa.
Es realmente una aventura innovadora que, a todas luces, ya ha rebasado las fronteras centroamericanas pues se ha tornado en un esfuerzo y un compromiso latinoamericano.
En Costa Rica, el ejército fue débil porque el statu quo heredado en 1821 no requería de él. El territorio estaba poco poblado, y no había grandes intereses financieros, mineros, esclavistas ni agrícolas que necesitaran mantener una situación de injusticia.
En algunos momentos del siglo XIX, el ejército costarricense fue fuerte, pero esto se produjo como consecuencia de sus funciones defensivas: la guerra contra los filibusteros convirtió a algunos de sus héroes en golpistas de profesión: cuando Guardia sintió al país amenazado por la hegemonía de los otros centroamericanos, se armó hasta los dientes y convirtió a Costa Rica en la primera potencia militar de Centroamérica.
Desaparecido Guardia, el ejército continuó fuerte con su sucesor Próspero Fernández. Pero a partir de Bernardo Soto (pese a los grados militares que ostentó y charreteras con que se retrató este abogado) comenzó la decadencia de la institución armada.
Infiltrado Soto por civilistas del calibre de Carlos Durán, Mauro Fernández y Ricardo Jiménez, comenzó la disminución del ejército; levantó cabeza durante los ocho años de Yglesias, pero reanudó su progresiva caída a partir de 1906 con don Cleto González Víquez, logró imponerse y mandar otra vez de 1917 a 1919 bajo los hermanos Tinoco, pero su caída se reanudó al caer éstos, de suerte que ya por la tercera administración de don Ricardo Jiménez, el ejército lo constituían unos cuantos soldados mal vestidos y peor alimentados, y algunos señores de uniforme azul que les daban órdenes. La Segunda Guerra Mundial fue la concausa de un leve despertar militarista de 1942 a 1948, con las tanquetas, los desplantes de opereta del Ministro de Seguridad Picado a partir de 1944, y la irrupción de un famoso mercenario cubano llamado Tavío que llegó a tener privanza.
La República Sergio Miranda unidad que hoy, a pesar de las siete historias nacionales diferentes, las tendencias mundiales de regionalización nos lo ha impuesto como nueva utopía.
El miedo se ha perdido y Costa Riy ca, junto al istmo, se alista en un proceso que también se ensaya en América del Sur, con los nombres de Pacto Andino y MERCOSUR; en el Norte como NAFTA; en la Cuenca del Caribe, Palizas para alcanzar el cielo YADIRA CALVO Dice el historiador medievalista George Duby que entre los santos encontramos incluso a mujeres, e incluso mujeres casadas; siempre y cuando, evidentemente, sean madres. Bajo este supuesto, Duby destaca la vida de dos mujeres francesas del siglo XI: la noble Ida de Boulogne y la plebeya Godelieve. Los relatos hagiográficos afirma constituían eficaces instrumentos de la propaganda de la pastoral del buen matrimonio.
Las acciones de los santos proporcionaban a los fieles modelos de conducta. Ida ejemplificaba a la madre casta y sumisa, capaz de engendrar hijos usando del hombre como si no lo tuviera. su gran mérito fue el de poner en el mundo a los dos primeros soberanos de Tierra Santa, porque, como señala Duby, la santidad de la unión conyugal se mide en función de la gloria de los varones que representan su fruto. En Godelieve, en cambio, la Iglesia premió su capacidad de sufrimiento junto a un marido agresor que la sometió a toda clase de torturas hasta procurarle la muerte. Las aguas del pozo donde fue lanzado su cuerpo se volvieron curativas, como señal de que ella había recibido en el cielo el premio de su absoluta abnegación.
Hoy, a novecientos años de Ida y de Godelieve, el Papa y acaba de beatificar a dos mujeres modelos de perfección cristiana. en las que el Vaticano determinó, textualmente. hacer un homenaje a todas esas madres valientes que se dedican sin reservas a sus familias y que sufren al traer a sus hijos al mundo. Una de ellas, Gianna Beretta, se ganó el premio porque enferma de cáncer uterino, sacrificó su vida en favor del hijo por nacer: buena madre como Ida, aunque con menos suerte; la otra, Elisabetta Mora, por el dudoso mérito de haberse mantenido junto a un esposo que la sometía a abuso físico: buena esposa, como Godelieve, y con igual suerte.
Como lo hace ver Frances Kissling, presidenta de la organización internacional Católicos por el derecho a elegir. Mujer fempress Nº 154. estas últimas beatificaciones se presentaron, precisamente, por los mismos días en que el Vaticano se preparaba para la conferencia de la ONU sobre población y desarrollo, a la cual llevaría una posición contraria al concepto de maternidad sin riesgo.
Si en el primer caso una respeta la heroica decisión de Gianna, como habría que respetar igualmente la de una mujer que hubiera decidido vivir, dice Frances Kissling, lo de Elisabetta resulta inquietante sin ambigüedades. es que, en efecto, por superficialmente que se vean las cifras sobre agresión doméstica, es fácil encontrar datos espeluznantes que preocupan hasta a los organismos internacionales. Señal de ello es que en la XXIV Asamblea General de la OEA, celebrada en junio en Brasil, y a la que asistieron los cancilleres y delegados de treinta y cuatro países del hemisferio, se aprobó por aclamación la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar toda clase de vioy lencia contra las mujeres.
Era la respuesta sensible y humanitaria a las doscientas y cincuenta millones de ellas que son víctimas de violencia en el continente, gran parte de las cuales son maltratadas entre las paredes de su propia casa.
Con la santificación de Gianna y de Elisabetta, señala Kissling, el mensaje es que el Vaticano no valora la seguridad de las mujeres en el parto y en la vida familiar. Pe.
ro no solo eso. El modelo que se está proponiendo es el mismo de Ida y de Godelieve; o sea, nueve siglos pasados por agua. Quien quita que a alguno, identificado con el mensaje y consecuente con él, no le tiente la idea de convertirse en causa instrumental de beatificación: con una paliza de vez en cuando, un buen marido le podría conseguir a su esposa la santidad. esto nos lleva a la histórica ceremonia del de diciembre de 1948. don Pepe Figueres no le gustaba referirse a ese hecho, y sus seguidores resentimos el que sus adversarios vengan empeñados desde que él murió, en recordarlo únicamente como el hombre que abolió el ejército, a extremo tal que estamos al borde que el monumento a este estadista, aveste pensador político, a este filósofo, lo presente para satisfacción de quienes lo aborrecieron haciendo una conforsión y perpetuando el acto de su vida de que menos se enorgullecía. por qué? Porque don Pepe Figueres decía ésto: Yo ni disolví ni abolí el ejército costarricense. Al ejército costarricense lo derroté en el campo de batalla y lo hice polvo, lo que yo disolví fue el ejército de voluntarios que me acompañó en la guerra civil No fue pues, en diciembre de 1948 sino en abril de ese año, que el ejército costarricense falleció. no de muerte natural.
Por eso, la estatua que se pretende levantarle a don Pepe no viene al caso. El es el hombre que modernizó el país, que lo reformó, que concibió y construyó una república diferente a la muy decadente y corrupta que derrocó. Pero de cualquier manera, su decisión, ilustrada por un mazazo, ha tenido bellas consecuencias para este país. por lo que de ella se derivó tenemos hoy a hombres como Oscar Arias y José María Figueres llevando por nuestra América el evangelio y la cruzada del desarme. Que el mundo los oiga.
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Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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