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REVISTA DOMINICAL Editor: Carlos Vargas Gené La República Por: Rose Newley exclusivo para LA REPUBLICA Las mujeres más pérfidas de la historia e busca marido rico, para ser asesinado Ella colocó avisos solicitando marido y muchos le respondieron, pero ninguno sobrevivió.
El nombre de Belle Gunnes es poco conocido, pero su currículum sin duda es impresionante. Esta apacible viuda que habitaba en Indiana, Estados Unidos, asesino por lo menos a 100 personas, especialmente a hombres ricos que respondieron sus anuncios clasificados solicitando esposo.
Una mañana de abril de 1908 la granja donde vivía Belle Gunnes con sus tres hijos se incendió y ellos murieron adentro. Las indagaciones condujeron hasta un peón quien confesó haberlos matado, antes de que ellos lo asesinaran a él. La historia sono fantástica, pero pronto adquirió una espeluznante coherencia.
Al limpiar la incendiada granja, los efectivos de la policía comenzaron a descubrir restos de cadáveres de mujeres, niños y principalmente hombres. Su diverso estado de descomposición evidenciaba que habían sido asesinados en épocas diferentes, a lo largo de varios años.
Pesquisas policiales consiguieron unir los cabos de la historia. La asesina era noruega de nacionalidad y había llegado a Estados Unidos siendo apenas una adolescente. Pronto se casó con el sueco Albert Sorenson, a quien enveneno. Con la plata del seguro adquirió la granja en Indiana, y se casó con un hombre llamado Joe Gunnes, de quien adoptó el apellido.
Algunas evidencias indicaron que durante cierto periodo Belle se relacionó con un asesinollamado Hoch y lo habría ayudado en sus actividades, que consistian en buscar esposas y después matarlas por su dinero.
Después de que Hoch fue apresado y ejecutado, ella continuó con un negocio parecido, pero dedicándose a los maridos.
Un anuncio publicado en periodicos de todo Estados Unidos bajo el título de personal anunciaba a una viuda acomodada, dueña de una granja, interesada en relacionarse con hombres de dinero, con la finalidad de unir las fortunas. Exigía una respuesta en persona Al parecer muchos hombres respondieron al anuncio, y ella escogía sus víctimas. Les pedía que acudieran a la granja para inspeccionarla llevando dinero en efectivo, para asegurarse de que eran personas ajustadas al aviso y con buenas intenciones.
Los candidatos eran recibidos con los brazos abiertos, se les mostraba la granja y se les servía un suculento almuerzo.
Después eran conducidos a reposar en el cuarto de huéspedes, una verdadera celda para condenados. Dormidos primero con la ayuda de cloroformo, los prospectos de marido eran luego asesinados con un hacha, despojados de su dinero y enterrados en los terrenos aledaños a la casa. aquellos que respondían con timidez, en forma inadecuada respecto de sus exigencias, les insistía con cariñosas cartas dirigidas al amigo más querido donde los incitaba a embarcarse en un negocio provechoso y romántico y les daba garantías de su amor. En una de esas misivas escribió una posdata recordando que debes traer tres mil dólares en efectivo que invertirías en la granja, y querido, por tu seguridad es mejor que escondas los billetes entre tus ropas Una inmensa fortuna fue construyéndose con base en esos asesinatos. Sus habilidades se perfeccionaron y en ocasiones acabó con familias enteras, de quienes se pensaba que habían tenido que salir rápidamente de la región Algunas mujeres de alta sociedad fueron invitadas a cenar con sus maridos, pues Belle tenía la seguridad de que irían ataviadas con costosas joyas que les podría sustraer con absoluta calma cuando estuvieran muertas. Su habilidad fue tan grande que poca gente lograba escapar a sus trampas.
Al parecer hubo algunas sospechas ante tantas desapariciones. Familiares de los aspirantes a maridos inclusive pretendieron iniciar investigaciones, pero antes se produjo el incendio.
El peón que la asesino, con un hacha por cierto, aseguró a la policía que ella mataba gente como nosotros mataríamos conejos. Şegún dijo, su actividad criminal se desarrolló a lo largo de cinco años en los cuales cometió un promedio de tres homicidios por mes.
Aparte de las fosas esparcidas por la huerta, la policía encontró un profundo pozo debajo del piso de cemento de su casa, repleto con los huesos de varias víctimas.
El descubrimiento de los crímenes causó sensación y fue tratado como un caso escalofriante, pero para algunos cronistas policiales fue inevitable pensar que si el peón no hubiera temido por su vida e incendiado la casa, las siniestras actividades de Belle Gunnes podrían haber durado inclusive algunos años más. La duda permanece (ALA)
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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