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REVISTA DOMINICAL Editor: Carlos Vargas Gené La República Por Rodolfo Contreras, especial para La República ALCULOS conservadores estiman que durante su vida Pedro López mató a por lo menos unas 300 niñas de tres países andinos, todas por motivos sexuales y con el impulso adicional de un extraño sentido del placer al cometer asesinatos.
Cuando se descubrieron sus horrendos crímenes inicialmente la desaparición de niñas fue atribuida a una banda que traficaba con ellas para venderlas como prostitutas o sirvientas fue inmediatamente bautizado como el monstruo de los Andes y su sola mención causaba terror Pero aparentemente López es un hombre de aspecto tranquilo y campesino que podría haber estado libre de sospechas, aun si éstas hubieran existido. Las primeras evidencias de que algo estaba sucediendo acontecieron con la subida de un río que descubrió los cuerpos de cuatro pequeñas víctimas. Las pesquisas, sin embargo, fueron infructuosas, El asesino confesó haber matado unas 110 niñas en Ecuador, 100 en colombia y más de un centenar en Perú. La policía ecuatoriana indicó al tratar el caso que es poco probable llegar a saber algún dia exactamente cuántas personas realmente asesino López, quien tras haber confesado sus crímenes mostró algunas tumbas a las autoridades, pero luego se negó a seguir colaborando.
Se asegura que su móvil fundamental fue el sexo y que en los momentos que estaba más violento cometía hasta dos asesinatos por semana.
López nació en la ciudad colombiana de Tolima, como el séptimo hijo de la numerosa familia de una prostituta. Cuando tenía ocho años su madre lo echó a la calle por intentar aprovecharse sexualmente de una de sus hermanas. Un extraño lo encontró llorando y hambriento y le ofreció protección, pero en vez de llevarlo a su casa lo metió en un sitio abandonado y lo violó. Eso lo marco para toda la vida. los 18 años López fue arrestado por robar un carro. Al entrar en la prisión fue nuevamente violado por cuatro compañeros de cárcel. Con un cuchillo que se fabricó él mismo, les dio muerte a todos.
Poco después, salió de prisión.
Entonces comenzó a tener fantasías eróticas y a aficionarse a la pornografía, pero según confesó era demasiado timido para aproximarse a las mujeres y entonces pensó que yo perdí mi inocencia a la edad de ocho años y entonces decidí hacer lo mismo con cuantas niñas pudiera encontrar.
En 1978 es sabido que López había matado unas 100 niñas en Perú, casi todas pertenecientes a las comunidades indígenas de la zona de Ayacucho. En ese momento por primera vez se supo de sus crímenes, pues fue sorprendido en plena acción por un grupo de la zona. Después de golpearlo y torturarlo iban a enterrarlo vivo en un hueco muy profundo, pero una misionera norteamericana lo salvó y lo trasladó a la policia. los pocos días fue simplemente deportado.
En Ecuador comenzó entonces la verdadera matanza. Me gustan las niñas Josent 187 por asesinos los recordarán El monstruo de los Andes Pedro López dejó una estela de terror por Ecuador Perú y Colombia.
Sus víctimas preferidas eran las niñas.
alli, porque son más gentiles y confiadas y más inocentes. No sospechan tanto de los extraños. confesó luego López a las autoridades.
Su técnica consistía en caminar por plazas y mercados buscando niñas con una cierta apariencia de inocencia. Según dijo las mataba siempre durante el día porque le gustaba Verlas morir. el momento en que la vida desaparecía de sus miradas. Un día una mujer que trabajaba en un mercado perdió a su hija de vista, pero pronto la localizó saliendo del lugar de la mano de un extraño. Decidió seguirlos en silencio y cuando se dio cuenta de lo que iba a suceder grito pidiendo auxilio.
López fue retenido por la gente del lugar hasta que llegó la policía. Al principio se negó a confesar, pero pronto le contó todo a su compañero de celda, que era un espía de la policía. Posteriomente cooperó con las investigaciones. En el transcurso de su encierro López asegura tener un miedo permanente de que lo maten, inclusive de los guardias. Según personas que conocieron su caso, no parecía darse cuenta de que el monstruo era el mismo.
Los últimos informes aseguran que aún sigue preso en Ecuador.
López insistía en asegurar que desde el momento en que él mismo fue violado, no podía dormir al aire libre. Me acostaba en las escaleras de los mercados y las plazas. Miraba hacia arriba y si podía ver una estrella, ya sabía que estaba bajo protección divina. ALA)
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