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Revista Dominical. LA REPUBLICA. Domingo 13 de setiembre de 1987 11 La mitología y los seres del espacio Por Francisco Zeledón En Grecia, Triptolemo, dios de la agricultura y la civilización, inventor del arado, recorrió el mundo entero a bordo de un carro alado, para distribuir la semilla de los cereales.
Atenea viajó en un carro aéreo y Triptolemo lo hizo en un carro alado. Hamunet se precipitó al espacio en medio de grandes ruidos y relámpagos.
Jeroglíficos chinos hablan de naves cósmicas de hace 12 mil años, la terrible visión de Ezequiel, relatada en la Biblia, podría en estos tiempos compararse a la descripción de un OVNI.
tiempo después, un templo en honor a Júpiter.
Algunos estudiosos consideran que muchos pasajes de la Biblia pueden tener relación con la venida de extraterrestres.
La mitología oriental contiene muchas citas de discos voladores de los dioses y otros objetos que aparecieron en el cielo.
Por ejemplo, el dios supremo de los Vedas, surcaba los aires en un carro de oro. En el Ramayana, poema indio de hace más de mil años, se relata la partida de Hamunet, que se precipitó en el espacio en medio de grandes ruidos y relámpagos.
Si nos apartamos un poco de la mitologia para acercarnos a las viejas leyendas, encontramos una de China, que habla de un pueblo de enanos caídos de las nubes. hay jeroglíficos que se refieren a casos de naves cósmicas accidentadas. OS hechos mitológicos, con su relación dioses hombres, resultan sumamente interesantes. La mitología viene a constituir una mezcla de hechos reales e imaginarios, en donde los antiguos dioses tenían sentimientos y pasiones humanas, participaban en las guerras, protegían a los héroes y convivían con los mortales.
En la frontera entre China y el Tibet, se han encontrado unos discos de piedra con jeroglíficos. Después de 20 años fueron descifrados. Al hacerlo, arqueólogos chinos escribieron que las escrituras grabadas hablan de naves cósmicas existentes hace 12. 000 años.
Por ejemplo, está la famosa Visión de Ezequiel, de cuyo relato extraemos algunos fragmentos por la extensión del texto, que puede compararse con la descripción de un OVNI: Del norte soplaba un viento huracanado, cuando apareció una gran nube luminosa; en la nube había fuego ardiente y, en medio del fuego, algo resplandecía. En el centro aparecía la figura de cuatro seres con forma humana, pero cada una tenía cuatro caras y cuatro alas. En medio de estos cuatro seres, se veían como brasas ardientes, como antorchas que se agitaban de acá para allá.
El fuego resplandecía y producía fulgores.
Los cuatro seres iban y venían lo mismo que el relámpago. Al mirarlos me fijé que, en el suelo, había una rueda al lado de cada uno. Las cuatro tenían el brillo del crisólito y eran de la misma forma; en realidad no eran ruedas sino que cada una de ellas me parecía ser dos ruedas entrecruzadas. Con esto podían desplazar hacia los cuatro puntos cardinales sin cambiar su orientación. Sobre los seres había una especie de bóveda, tan preciosa como el cristal, la cual descansaba sobre ellos. Cuando se movían, sus alas producían un ruido semejante al de un río caudaloso, o la voz del Todopoderoso, o también el estruendo de un ejército. Un fulgor como de bronce brillante que parecía fuego, lo rodeaba todo en derredor.
De lo que podía ser su cintura salta hacia arriba y hacia abajo, como un fuego refulgente; semejante al arco iris que aparece en las nubes en día de lluvia, tal era el fulgor que despedía. Elliot describe una leyenda china sobre el dragón, que dice. Vive en la cumbre de las montañas; está relacionado con lagos y manantiales y pozos de la tierra; custodia valiosos tesoros e imparte el saber a los hombres; arroja truenos y rayos, su luz ilumina la tierra de noche. Tiene forma de gran estrella en movimiento y emite ruido.
Dejamos la interpretación de estas narraciones a cada uno de los lectores.
Muchos podrán ver en ellos la descripción de naves extraterrestres y otros pensarán lo contrario. Fueron esas figuras mitológicas, en realidad, seres extraterrestres tomados por divinidades por los moradores de aquellas épocas? Hay muchas personas que lo creen así, dados los relatos que nos han llegado y que contienen datos reveladores, o por lo menos inexplicables en forma lógica dentro de una comprensión humana. Relatos de este tipo nos dicen, por ejemplo que la Atenea griega subió a un carro aéreo tirado por dos serpientes, al igual que Circe, Afrodita y Medea.
La revista yugoslava Soet publicó una reproducción de unos frescos descubiertos en el monasterio de Dechain, en 1964, que representan ángeles volando en aparatos semejantes a naves espaciales. Se trata de dos naves, de forma aerodinámica, con chorro de retropulsión. También está el caso de las gigantescas terrazas de Baalbek, con bloques que pesan más de 1000 toneladas y que ni aún en esta época podrían ser levantadas y menos transportadas. Los entendidos afirman que hace cientos de años fueron trasladados esos enormes bloques para construir una gran terraza, sobre la que los romanos levantaron, mucho así como estos, hay muchos otros relatos procedentes de los distintos rincones del mundo, que pueden hacernos meditar sobre si nuestra civilización nació espontáneamente o nos fue legada por seres que vinieron del espacio en la antigüedad.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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