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Suplemento Independencia. LA REPUBLICA. Martes 15 de setiembre de 1987 27 166 Aniversario de la Independencia derecho privativo para sentarse con el padre Mier, con Rocafuerte, con don José del Valle, en la anfictionía espiritual que preside Bolivar. los datos anteriores añadiremos que el 19 de febrero de 1822 y a propuesta del generalísimo Iturbide, la Junta provisional gubernativa de México convocó por bando a los vecinos del antiguo Reino de Guatemala que residían accidentalmente en la capital mexicana, para que reunidos en las Casas consistoriales en la noche del 22 procediesen a elegir los necesarios diputados suplentes al Congreso constituyente del Imperio que debía instalarse el 24. Se presentaron diez eligiendo para diputados suplentes al canónigo de Oaxaca don Florencio del Castillo, al teniente coronel don Manuel Escandón, a don Pedro José Lanaza y a don Mariano Larrabe. Al canónigo Castillo le fue dada la representación de Costa Rica, la cual ejerció hasta la disolución del Congreso por Iturbide, sin que su nombramiento fuese reconocido por la Junta gubernativa de Costa Rica, opuesta a la anexión de la provincia a México; pero no habiéndose atrevido la Junta a declarar la nulidad del nombramiento de Castillo, optó por ignorarlo, absteniéndose de hacer a él ninguna referencia en sus actas y correspondencia, Don Florencio del Castillo falleció en Oaxaca el 26 de noviembre de 1834, siendo gobernador de la diócesis, a consecuencia de un ataque apoplético que le sobrevino mientras presidía unos exámenes sinodales.
Su muerte fue profundamente lamentada y en México no se le escatimaron los honores que merecía tan ilustre ciudadano y tan virtuoso sacerdote. En 1834 su retrato fue colocado en el salón de sesiones del Congreso del Estado de Oaxaca por decreto del mismo, y desde 1912, con motivo de la celebración en España del primer centenario de las Cortes de Cádiz, su nombre figura en una placa de mármol puesta en la fachada lateral de la histórica iglesia de San Felipe, rodeado de los de Muñoz Torrero, Argüelles, Mejía Lequerica, García Herreros, Toreno y Ruiz Padrón.
Tan sólo Costa Rica, su patria, no ha cumplido todavía con el sagrado deber de honrar en forma decorosa la memoria de uno de sus grandes hombres. EL diputado por Costa Rica. que con el bondadoso Larrazábal (sacerdote queridísimo y diputado por Guatemala, la primera abolicionista de América. llevó en términos insuperables la alta representación moral e intelectual de América. Los discursos de Castillo (sobre todo los relativos a las cuestiones y la libertad de los indios, respecto de los cuales, la campaña del diputado americano fue decidida, con gran honor para España. se leen hoy como piezas magistrales (4. Cumpliendo fielmente las instrucciones que le dieron sus comitentes pidió a las Cortes la habilitación de los puertos de Matina y Punta de Arenas, la rebaja del impuesto sobre el cacao, la creación de una mitra en Costa Rica, así como algunos honores para sus principales poblaciones, entre otros el título de villa para Ujarrás, su pueblo natal; pero la libertad completa de los indios y la concesión del derecho de ciudadanía a los negros nacidos en América, fueron los asuntos en que desplegó todos los recursos de su sólida y persuasiva elocuencia y los que hoy le hacen acreedor al título de prócer de la América española.
Sus colegas honraron sus méritos eligiéndole vicepresidente de las Cortes el 24 de julio de 1812, secretario de las mismas el 24 de octubre siguiente, y, por último, presidente el 24 de mayo de 1813. Formó parte de la comisión parlamentaria ultramarina, de la americana y de la sanidad, y el 30 de mayo de 1813 contesto, como presidente de las Cortes, al discurso pronunciado por el de la Regencia del Reino, cardenal Borbón.
Disueltas las Cortes y declarados nulos todos sus actos por el execrable Fernando VII a su regreso de Francia, en mayo de 1814, Florencio del Castillo presentó el 12 de julio del mismo año una exposición al Ministerio Universal de Indias, para que se revalidaran los decretos emitidos por la Asamblea en favor de la provincia de Costa Rica, y poco después se embarcó con destino a Nueva España, a instancias de los diputados mexicanos, quienes auguraban a su ya ilustre colega un brillante porvenir en el virreinato. De una biografía del procer, escrita por el erudito y laborioso publicista Rafael Heliodoro Valle, extractamos los siguientes datos (5. Clausuradas las Cortes, el señor del Castillo o simplemente Castillo, como se firmaba. pasó a México, siendo elevado a la dignidad de canónigo de la Iglesia de Oaxaca, tomando parte en la junta de diocesanos que, convocada por Iturbide, se reunió de marzo a noviembre de 1822.
Cumpliendo el bando de 21 de febrero de aquel año, varios electores centroamericanos que residían en esta ciudad (México. teniendo que designar cuatro diputados suplentes para el primer Congreso Constituyente, eligieron por siete votos al señor Castillo, y su nombre figuró a poco entre los postulados para consejeros de Estado del Imperio, siendo propuesto por 118 votos del Congreso para ser escogido entre 13, y a consecuencia de la triple proposición hecha al Congreso, lo designó Iturbide. Poco después aparecía en la comisión nombrada por el Augusto Cuerpo para acompañar a la Emperatriz Ana a la catedral el día de la coronación; y su firma calza la Consulta en que el Consejo de Estado propone a las medidas conformes a las leyes para impedir la introducción en el Imperio de los libros contrarios a la religión y para estorbar la Venta y circulación de los ya introducidos. del 26 de setiembre; las providencias que el mismo Consejo sugirió el 27 de febrero al Emperador sobre mantenimiento del orden público y el dictamen sobre la restauración del Congreso, de fecha de marzo. Cuando arreciaron las amenazas de los enemigos de Iturbide, donó para los gastos de guerra la suma de 500, al igual de los otros no o consejeros. Diputado a la segunda Legislatura del Estado de Oaxaca, lo eligieron presidente a los pocos días, y fue nombrado individuo de la junta directora de estudios para la cátedra de derecho público, que debería formar el cuerpo académico del Instituto de Ciencias y Artes del Estado. Al año siguiente, cuando el perfido plan de Montaño, la actitud de Castillo resono gratamente en México, y tal lo confirma este comentario: también sabemos y lo publicamos con gusto, que el antiguo, ilustrado y respetable patriota Florencio Castillo, individuo de aquella legislatura, excitó su patriotismo por medio de proposiciones que le hizo, contraídas a que se tomaran medidas para precaver que ese malhadado plan fuera a seducir a uno de los sencillos habitantes del Estado, a excitar la vigilancia de aquel gobierno con el propio fin, y a reglamentar con la mayor prontitud la organización de la milicia local (6. El distinguido canónigo capitular cuyo haber era de 1, 309, reales y gramos el 31 de marzo de 1828, según el balance publicado por la Contaduría de Diezmos encabezó con su firma la Exposición que el venerable clero de Oaxaca eleva al Excmo. señor Presidente de la República el de abril, ofreciendo al general Victoria sus servicios patrióticos en presencia de la invasión española que estaba amenazando; contestó, en calidad de presidente de la Cámara de Diputados del Estado, el discurso del gobernador del Estado, al abrirse el 18 de mayo las sesiones extraordinarias, hablando virilmente de la autonomía de México y de sus intereses estaduales; y el 23 de noviembre como presidente de la junta directora del Instituto de Cie cias y Artes, lanzó una convocatoria invitando a la oposición para las cátedras. Está vacante aún la sede intelectual que don Florencio ocupó en múltiples escenarios. Figura hispanoamericana que impone sus relieves precisos, ella es un testimonio de que los hombres de aquel siglo en albor, por lo mismo que eran contemporáneos de una aurora, tenían la visión atónitamente clavada en los confines ilusorios de la América nueva que lo sería por virtud de su unidad, plena de dones por la serenidad de su grandeza. Por eso tiene (1) Tomás, Ayón, Historia de Nicaragua, Ill, 317. 2) Conde de Toreno, Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, III, 165. Madrid. 1848. 3) Rafael de Labra (hijo. Los Presidentes americanos en las Cortes de Cádiz. Cádiz, 1912. 4) José Belda y Rafael de Labra (hijo. Las Cortes de Cádiz en el Oratorio de San Felipe, 64 Madrid, 1912. 5) Rafael Heliodoro Valle, Un Costarricense, Prócer en México, en Revista de Revistas: México, 14 de setiembre de 1924. 6) Cartas al Pueblo, Oaxaca, 23 de enero de 1828.
do llo o on o to e Esta edición se preparó en la UNIDAD DE SECCIONES ESPECIALES del periódico La República De los Escritos Sagrados Bahá is La tierra es un solo país, y la humanidad, sus ciudadanos.
la Fe Bahá Para information llame al: Editores: ca, bor ise 31 52 43 Basilio Alberto Quesada Chanto Boris Andrés Ramírez Vega aric ás o.
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