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14 Revista Dominical. LA REPUBLICA. Domingo 15 de noviembre de 1987 E Fotografía tomada en 1953: Wilhelm Furtwängler durante un ensayo con la Filarmónica de Berlin.
ΕΙ director magistral Gudrun Stegen Celebración del primer centenario del nacimiento de Wilhelm FurtwänglerAZON y sentimiento, planificación e improvisación, siempre se unen en él a partes iguales y, entrelazadas en un juego recíproco, alcanzan cumbres interpretativas cada vez más altas.
Friedrich Herzfeld, biógrafo y autor de libros sobre música, caracteriza acertadamente los motivos del extraordinario efecto que lograban las interpretaciones de Furtwängler.
En Berlín, su ciudad natal, que para Furtwängler también habría de ser durante toda su vida el centro artistico, se había conocido como sus antecesores al frente de la Filarmónica de Berlín a Hans von Bülow y a Arthur Nikisch. Si Bülow era considerado un severo educador de la orquesta y a Nikisch como su genial opuesto, en Furtwängler se reconoció la síntesis lograda de ambas posturas. Su técnica de dirección se caracterizaba por movimientos fluidos, que seguían a la melodía y transformaban en gestos las intenciones interpretativas. Debía ser un acicate anímico para la orquesta.
Así fue cómo Furtwängler desarrollo para la orquesta una paleta de sonidos desconocida hasta entonces.
Antes de que, a los 36 años, Furtwängler regresara a su ciudad natal para dirigir la Filarmónica de Berlín había dirigido en Munich, Zurich, Estrasburgo, Mannhein y Viena. En 1920 sustituyó a Richard Strauss en la dirección de los conciertos de la Opera de Berlín y dos años después sustituyó a Arthur Nikisch en la orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. En 1930 se hizo cargo de la Orquesta Filarmónica de Viena.
En aras de la Filarmónica de Berlín rechazo la oferta de asumir la dirección de la Philarmonic Society de Nueva York, así como el nombramiento de director de la Opera del Estado de Viena. En lugar de esto hizo girar por toda Europa y Estados Unidos con su Filarmónica de Berlín y así cimentó el actual rango internacional de esta orquesta.
En 1931, junto con Toscanini, dirigió el Festival de Bayreuth.
Tanto en la ópera como en la música sinfónica, Furtwängler sólo toleraba logros máximos. Antes de cada concierto, incluso de las obras más conocidas, buscaba sin cesar la vivencia, el acceso espontáneo a la obra y, con un impetu siempre nuevo, aspiraba a una plenitud que él nunca consideraba alcanzada.
Su principal interés estaba dedicado a la sinfonía clásico romántica. Aunque al principio se entusiasmo por la nueva música, sobre todo por Hindemith, posteriormente su postura ante los intentos vanguardistas de los años 50 se hizo escéptica. En cuanto a sus propias obras, con las que en realidad había iniciado su carrera musical, aunque hablaba ironicamente de la mala suerte de dirigir que le impedía componer, con el tiempo surgieron no obstante un Te Deum. un concierto para piano, dos sinfonías y dos sonatas para violín.
La versatilidad de Furtwängler también se manifiesta en sus escritos: por ejemplo, publicó artículos sobre Hindemith, Johannes Brahms, y sobre la relación de Wagner con Nietzsche. También habló de las relaciones entre la palabra y el sonido y escribió sobre la relación del músico con su público. todo ello hay que añadir la publicación de conversaciones sobre música entre él y algunos de sus colegas.
Desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial sólo dirigió de vez en cuando y, finalmente, se aparto de todo cargo público por razones políticas. Hasta 1947 no volvió a ponerse al frente de la Filarmónica de Berlín y desde allí adquirió un renombre mundial como director magistral.
Hoy, más de 30 años después de su muerte, Furtwängler se ha convertido en un mito. El culto a Furtwängler exige constantes ediciones de discos y de su música. La Biblioteca Central de Zurich se ha asegurado todo el legado del artista, varios editores de discos abastecen el mercado y también el compositor Furtwängler recibe constantemente nuevos honores. Algunas de sus publicaciones, sobre todo las Conversaciones sobre música. permanecen desde hace décadas en las listas de las editoriales y la marea de escritores sobre Furtwängler apenas se puede ya ignorar.
Entre las actividades conmemorativas que giran en torno al centenario de su nacimiento, el 25 de enero, se encuentran, junto a los conciertos extraordinarios de la Filarmónica de Berlín, dirigida por Herberth von Karajan, numerosas ediciones inéditas o reediciones de discos, entre ellas todas las sinfonías de Beethoven, ejecutadas por Furtwängler, el Anillo de los Nibelungos. Tristán e Isolda y los Maestros Cantores de Wagner. esto hay que añadir el Don Juan de Mozarty la Sinfonía número de Bruckner, por citar sólo algunas. Estas interpretaciones, ejecutadas hace cuarenta años, aún hoy constituyen un hito modélico.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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